Cine y TV

En defensa de Making a Murderer

Making a Murderer. Imagen: Netflix.
Making a Murderer. Imagen: Netflix.

En el punto que estamos de repercusión social con Making a Murderer, tema candente en cualquier conversación de WhatsApp o corrillo de máquina de café, es prescindible un resumen de los hechos y se hace necesario ir más allá del atascado «¿Es Steven Avery inocente?». Lejos de breaking news, vídeos virales y artículos hechos para el clic —que si la exmujer ahora dice esto, que si mató a un gato, que si una petición de perdón a la Casa Blanca, etc.— la reflexión sobre los aspectos éticos y morales de la producción de este documental refleja los tumultuosos tiempos que vivimos en estas disciplinas.

(Antes de todo, si usted no ha visto Making a Murderer, The Jinx, Paradise Lost, y The Thin Blue Line, o escuchado el podcast Serial, le recomendamos que lo haga ya que el texto está plagado de SPOILERS. Y si lo hace poco a poco, capítulo a capítulo, lo saboreará más y analizará mejor).

*****

«Making a Murderer trata sobre la justicia, no la verdad», titula Lisa Kern Griffin, profesora de Derecho de Duke, en el New York Times. El documental quiere presentar un punto de vista alternativo desde las pruebas, los juicios y la ciencia a lo que ha dictaminado el sistema judicial. Nos da el material para establecer nuestras propias conclusiones, pero no nos dice lo que pensar, simplemente levanta una simple pregunta: ¿Ha sido un hombre inocente condenado por un asesinato que no cometió? Lo hace con una narración aguda y cautivadora, emocionalmente efectiva, que ilumina las imperfecciones estructurales del sistema judicial estadounidense.

Refuerza lo que ya creemos: las estructuras de poder pueden cometer errores y a menudo están corruptas. Se trata de un sistema judicial (el estadounidense) fundado en la fe ciega del trabajo policial imparcial, la ciencia forense y fiscales adalides de la verdad. Pero ¿cuántos de estos pilares concuerdan con la realidad? Esos errores del sistema unas veces están cargados de ignorancia y otras veces de malicia, y en muchos casos de ambos componentes, pero su motivación no cambia su capacidad de alterar o destruir una vida (y varias) para siempre. Aquellos en los que los yanquis confían para la protección de sus vidas son los mismos que pueden dañarlas. El concepto de justicia descansa, por lo tanto, en seres humanos mejores que los ciudadanos. Y es un concepto en el que una increíble cantidad de estadounidenses cree, la mentalidad de que los fallos en la justicia con Steven Avery no existen, la mentalidad de que la policía son los buenos de la película, la mentalidad de que si no tienes nada que esconder, ¿por qué no vas a dejar que la policía pase a echar un vistazo?

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27 comentarios

  1. Pingback: En defensa de Making a Murderer

  2. A mí me enganchó muchísimo, más incluso que The Jinx, donde Andrew Jarecki juega con el montaje llevándote a pensar que el desenlace brutal que tiene lo conocía con bastante antelación pero lo dosifica para impactar más a nivel emocional, por eso creo que peca de sensacionalista. Respecto a Making a Murderer, tengo la sensación a partir del 7º u 8º capítulo (cuando termina el juicio), de que los tres últimos provocan que el conjunto se derrumbe como un castillo de naipes. Está innecesariamente alargada y eché mucho en falta que se reflejaran entrevistas a los familiares de Teresa Halbach. Si los familiares no se prestaron a ello que lo hubiesen sobreimpresionado en algún momento. Y por último, lo que más me chirría y me parece escandaloso es que no se intentara una línea de investigación al ex novio de Teresa Halbach, quien en el juicio muestra una gesticulación y nerviosismo que al menos hace pensar en la duda razonable de su implicación en el asesinato de aquella, máxime cuando se erige en el principal organizador de la batida para encontrar al asesino.

    • Gracias tocayo por tu comentario ;)

      Personalmente, The Jinx me gusta menos, y lo analicé con muchos más dilemas morales e interdisciplinarios que MAM. Al final hay un link al análisis que le hice en Yorokobu. La diferencia entre Jinx y MAM es que creo que Jinx está deliberadamente pensado así, desde que decidió Jarecki empezar a montar, y MAM ha ido encontrando con ello moldeado por el hecho de ser producto-netflix.

      Respecto a lo de Halbach, voy a lo que comento en el artículo, no creo que sea la intención del docu buscar culpables o no culpables sino poner de relieve los fallos de la justicia.

  3. Me enganché desde el primer momento, y me dejó hecha polvo, desalentada y consiguió el objetivo de hacerme reflexionar sobre el sistema, sus fallos y sus desvaríos….
    Salvando las diferencias, ¿Acaso creemos que aquí estamos libres del abuso, la inmoralidad y la corrupción a la hora de impartir justicia? ¿No se divide la justicia también por clases sociales?
    En fin….. Enhorabuena por tu análisis

  4. Para empezar enhorabuena por el articulo, es el primero que trata desde este punto de vista este gran documental. Nada más acabar el docu fui a buscar en internet artículos para saber el estado actual del caso y me topé con el articulo del New Yorker que mencionas. Nada más leerlo me surgió una duda razonable de si realmente había visto todas las pruebas en el documental acerca del caso (en el New Yorker mencionan pruebas que no se incluyen en los episodios de MAM). Siempre he creido en la inocencia de Avery pero es cierto que al leer este artículo me surgieron ciertas dudas acerca de que es lo que nos querían mostrar las responsables de este docu.
    Analizándolo con más tiempo, te das cuenta que al final como bien dices, se muestran errores garrafales e intencionados durante el juicio que te hacen pensar que algo están escondiendo y que es evidente que el sistema judicial ataca a los más vulnerables. Lo que me da miedo es la cantidad de casos como este que debe haber y que no tienen voz
    Documental de 10 y gran análisis

  5. Gracias Jaime ;) Como bien dices, sentía que hacía falta un análisis más profundo y levantar debate en torno a ello en vez del debate superficial.

    Yo leí el artículo del New Yorker de los primeros tras acabar la serie, y me produjo las mismas sensaciones que a ti. Los argumentos de Schulz son totalmente válidos, y tiene toda la razón. Pero creo que se equivoca en el enfoque, en el ángulo (además que me parece una posición conservadora de encogerse de hombros).

    Y sí, hay muchos como MAM. Por eso creo que es acertado crear conciencia con estas narraciones, porque el problema es sistémico.

    Un saludo!

  6. Vi MAM coincidiendo con el juicio por el asesinato de Isabel Carrasco en León. Juicio celebrado con jurado popular. Se diferenciaba de la situación americana en que aquí no se trataba de negros o pobres, pero que el ruido mediático había prendido en el jurado. Con ninguna base legal sólida se consideró culpable a la policía local Raquel Gago, algo tan llamativo que el propio presidente del Tribunal tuvo que arreglar posteriormente. Y con muy poca base, un testimonio que luego se ve poco sólido, se condena a Triana como coautora. Podemos mirar a USA todo lo que queramos, pero nuestro país, siempre ha tenido el vicio de condenar a alguien con carácter previo al juicio (crimen de Cuenca, Baninkof, como lo más mediático aunque hay otros muchos).
    Otro ejemplo lo tenemos con las numerosas operaciones por corrupción cuyos investigados/imputados han sido despojados de la presunción de inocencia de un plumazo. La repulsa moral no puede manejar el aparato penal en un Estado que se crea de Derecho y con garantía de derechos humanos. Exigimos con el puño en alto el derecho a una vivienda digna, el derecho al trabajo y luego despreciamos el derecho a ser considerado inocente hasta que un tribunal diga lo contrario. ¿Es ésta nuestra moral como país?

  7. Yo encontré en The Jinx un documental de una calidad excepcional,en el montaje y en como contaban la historia. Me impresionó muchísimo. Making a murderer me parece técnicamente más pobre, aunque la historia es mucho más potente. Para mi The jinx es muy superior. El podcast serial merece una mención especial por lo profesional que es tratando el tema, muy recomendable también.

    Creo que el éxito de estas series no tiene que ver con la fascinación mórbida por asesinatos reales, como sugiere el autor de este Post, ya que las descripciones brutales del asesinato de Teresa son presentadas como falsas y no buscar el morbo de la violencia sino el de la injusticia. Tampoco en the jinx la estrella es la violencia sino el personaje y su biografía.

    Metiéndome en el debate que está serie abre, tampoco estoy de acuerdo con la conclusión de que el sistema judicial americano este roto, solo que en este caso la negligencia y la malicia se impusieron de manera notable. Creo un error sacar conclusiones tan generales de un solo hecho. Aunque si creo que es una oportunidad de aprender algo sobre como evitar que se repita. Y una oportunidad de volver a investigar el caso a fondo para ver si en efecto hay que sacar a Steve de la cárcel y hacer pagar a los que obraron de mala fe.

    • Hola Miki,

      De acuerdo con The Jinx en el aspecto visual y técnico, son dos documentales diferentes y creo que con diferentes objetivos. (Al final hay un link con el análisis de Jinx que hice).
      Respecto al éxito por el morbo, no señalo que sea el motivo de éxito del documental. Si relees atentamente el principal motivo que doy es precisamente la injusticia. Cuando explico lo del morbo quiero explicar un condicionan psicológico.
      Donde si estamos en desacuerdo es en tu punto final, yo creo que si es sistémico a juzgar no solo por la cantidad de casos, sino también por las cifras que doy al final.
      Gracias y un saludo!

  8. Algo que tiene esta serie documental es que lleva a la reflexión. Uno acaba de verlo y no puede evitar buscar más información (¿es real y cierto todo esto? ¿Existe otras versiones?). Y valorar por uno mismo. ¿Es tendencioso? Es posible, pero aún así realiza un planteamiento muchísimo más amplio y enriquecedor de lo que ha hecho nadie.

    De los argumentos de Schulz, hay algunos rebatibles y otros que resultan muy diíficil hacerlo. Crees en la inocencia de Avery, pero también ves sombras. Ves cómo una «película» montada por la policía y la complicidad de los medios, se acepta como realidad, pero se alimenta de situaciones extrañas que no acaban de ser explicadas en sentido contrario. El miembro que abandonó el segundo jurado lo viene a decir: tenemos un relato, una historia articulada y construida en base a intereses particulares (los que creen que Avery es culpable y los que no). Una realidad compuesta por múltiples realidades subjetivas. «Nunca sabremos qué pasó en realidad. Porqué quién podría aclararlo todo es Teresa Holbach, y ella ya no podrá hacerlo».

    • Totalmente de acuerdo Reverendo. Es muy interesante que se levante un debate profundo con esta serie porque plantea muchos dilemas, los mismos que has tenido tú los he tenido yo.

  9. Xisco Beltrán

    A mí como a la mayoría también me engancho la serie desde el minuto 1, y como algunos otros busque tras terminar la serie información sobre el estado actual del caso (que por cierto no hay nada nuevo), también me tope con el artículo del New Yorker y lo leí entero y en VO, para no perderme nada. Tras reflexionar y ver que, sí esta claro que el protagonista de MAM no era un angelito, y que es posible incluso que fuera el asesino, ese no es el tema en cuestión.

    Se que es grave decirlo de esta forma, pero esto va más allá de si Avery es o no inocente. De hecho no importa. La cuestión es que se acuso a un hombre con un relato inverosímil sacado de la mente de un chico. Si eso es suficiente para condenar a alguien (recordemos que no encontraron sangre ni restos en la habitación donde debió suceder) me parece que la supuesta «duda razonable» queda en papel mojado.

    Lo que muestra el documental es que no se busca saber lo que paso con las pruebas encontradas, para nada, más bien se buscan las pruebas deseadas para que encajen en la suposición de la policía. Insistentemente… Aunque tengan que registrar una casa tres días seguidos!! Obviando lo que indica la falta de esas pruebas buscadas.

    • Interesante Xisco como lo has dicho: «Lo que muestra el documental es que no se busca saber lo que paso con las pruebas encontradas, para nada, más bien se buscan las pruebas deseadas…».

      Lo que está claro es que uno puede pensar que es culpable o inocente, pero las irregularidades del juicio e investigación los hacen inválidos e injustos.

  10. A mí no me engancho y lo deje en el cap 3. Ver las andanzas de un grupo de paletos yankis retrasados mentales (todos ellos, policías y ladrones) no tiene ningún interés la verdad… No se trata del sistema, ni de la verdad ni de la justicia, se trata de la idiocia como fuerza motriz devastadora, arrasa con todo, es el infierno. Me parece muy bien pero para hora y media que tengo libre al día, prefiero otras propuestas. Q les den a los rednecks, como si no hubiera injusticias en la historia del mundo más dignas de solventar…

    • Eso es, otro enfoque más de esta historia, Fonko, exactamente el mismo que podemos incluir en Paradise Lost y no es otro que el catetismo, la incultura y el retraso del ser humano, que en ciertas poblaciones puede hacerse muy poderoso y crear situaciones que en cualquier lugar desarrollado serían tildadas de utópicas. Eso es exactamente lo que pasa en muchas partes del planeta tan dispares como el mundo árabe, España (sí amigos) y esa América profunda que precisamente por pertenecer a un país top (risas) la hace si cabe más detestable.
      Ningún rincón de La Tierra está completamente fumigado contra las j****** ignorancia y amargura del ser humano.

  11. Leticia Muniz

    Terminé de ver el documental hace un par de días. Más allá de la indignación e impotencia que me produce la condena de Avery (y lo más ridículo es la condena a su sobrino por cosas que fueron descartadas en el juicio anterior, no logro comprenderlo) quien estoy casi convencida que es inocente (siempre cabe la posibilidad de que estén todos locos en su familia y sean todos cómplices) hay algo que me preocupa aún mas: fue capaz la policía de matar a esa mujer??? Solo para vengarse porque era evidente que muchos estaban en una situación muy complicada??? Es terrorífico… O aprovecharon que alguien la mató para inculparlo? Y como comentó otro lector por ahí, su compañero de cuarto, el que «hackeó» su celular, a mí me resulto muy sospechoso…
    En fin, no tengo nada concreto para aportar al debate pero necesitaba expresar lo que me ha dejado este caso, mucha confusión y la sensación de que, como el mismo Avery dice, los pobres siempre pierden…

    • Partimos aquí que la policía y la justicia cometen fallos, están probados, ahí están las estadísticas, y así podemos concluir que es sintémico. Pero como señalo en el artículo, intento ser más de Rousseau que de Hobbes, es decir, no pienso que la malicia de la policía pueda ir tan lejos. Creo que esos errores sintétimicos son fruto de una mala evolución o no-evolución del sistema policíal y judicial, esa falta de renovación le lleva a corromperse.

      Entiendo que el documental pueda hacerte entender incluso eso, a mi en algún momento también, pero yo creo que, como digo, el docu te da mucha información que uno ya procesa particularmente.

      Gracias y un saludo!

  12. Me enganchó muchísimo a partir de la aparición de Teresa en la trama.
    Como decís, sin embargo, le sobran un par de capítulos. Un poco más condensado todo hubiera sido perfecto.
    Hay una cosa que no me quedó nada clara: Se provó la inocencia de Avery en el intento de violación, se le liberó y comenzaron los interrogatorios para aclarar responsabilidades entre fiscales y sherifs. De pronto desaparece Teresa, culpan a Avery… ¿Y la 1ª causa queda automáticamente anulada? ¿Cómo es eso posible? Independientemente de si Avery es culpable o no de lo de Teresa, el intento de violación en los ’80 está oficialmente calificado como error judicial/policial y se había comenzado un juicio o demanda. ¿Cómo pudo quedar todo eso «en el aire»?

  13. Gran docureality….no creo que tome partido especialmente…pero plantea muchas preguntas…..La zona de EEEUU donde pasa todo y el ambiente rural le dan una fuerza mayor.. Un caso parecido y que no se ha mencionada es el Caso de La escalera, documental de siete horas sobre un asesinato/muerte accidental que también pone frente al espejo a la justicia americana. Igual de intenso e interesante…y sin conclusiones finales…

  14. Ya sé que llego un poco tarde, pero es que no me quito de la cabeza el caso desde que vi el documental… ayer. Acabo de leer este artículo y el de Kathryn Schulz, y me parece que el segundo no es tan taxativo en el encogimiento de hombros que le apunta el primero. No obstante, encuentro dos errores argumentales en las conclusiones de Kathryn Schulz que, a no ser que mi comprensión lectora se haya visto mermada por la indignación, creo que no coinciden con los de Dani García.
    El primero es la preponderancia que da la autora al papel de la víctima y su familia, Y si bien es cierto que son los medios los que les dan esa relevancia únicamente por el morbo que supone, también la familia de la víctima pide tener voz propia durante el proceso. Incluso presentan sus alegatos durante la apelación y no dejan de tener un micrófono delante cada vez que quieren expresar su rabia y su certeza de que Steven Avery es un monstruo sangriento (que no sé si lo es, pero como bien dice el autor de este artículo, ese no es el papel del documental). Habla la autora, por tanto, de lo mucho que sufren las familias de las víctimas por los juicios paralelos que establecen documentales como este que siembran dudas sobre los veredictos; pero ni una vez menciona, y aquí llegamos al segundo error, que también hay otras familias, y que puede haber otras víctimas, y que ellas también se han sometido al escrutinio de la opinión pública sin tregua; solo que en lugar de conmiseración encuentran ostracismo. Hay un momento que refleja esto bastante a las claras en este caso concreto. Cuando se dicta sentencia contra Dassey y su madre, Barbara sale del juzgado echa una furia, totalmente fuera de sí y empieza a dar patadas al coche, a gritar, a insultar, mientras un grupo de periodistas la rodea, cámaras en mano. Y entonces se acerca un hombre, entiendo que cercano a Bárbara, y les dice algo así como: «Dejadla en paz, acaban de quitarle a su hijo. A los Halbach no vais a grabarlos». Y es en ese momento, cuando pone la llaga en el doble rasero de la prensa con las familias que siempre son víctimas, cuando apagan los focos y se alejan.
    La conclusión de Kathryn Schulz es que es «injusto» que el gran público (pero aún más dos periodistas), haga un juicio de valor sobre algo cuyos detalles desconocen en su totalidad. Bien, pues eso pasó con todos y cada uno de los miembros del jurado que condenaron a Steve y a Dassley, así que si ahora se repitieran los juicios, al menos podríamos suponer que partirían, por fin y sin que por desgracia vaya a servir de precedente, siendo presuntamente inocentes.

    • Gracias por tu comentario Saray.

      Tuve dudas en todo momento si tratar ese área en el artículo, pero me pareció demasiado mejunje dentro de mis notas, era abrir otra vía que no conseguía enlazar con el resto del texto. Además, creo que es un tema de muchísimo desarrollo que se puede tratar junto a innumerables documentales… y de paso meter algo que a mi me resulta muy interesante: «la psicología del show y la actuación» que tiene el estadounidense, es decir, de qué manera han profundizado tanto en su psique la cultura del show hasta el punto de creerse que están en una película.

      Saludos!

  15. ¿Qué pasó con la demanda por indemnización? Steven cobró u$s 400.000 del estado. ¿Y la demanda, en qué quedó?

    • Daniel Garcia

      Demandó por 36 millones de dólares al condado de Manitowoc y al sheriff the por entonces. Acabó recibiendo solo 400 mil. Creo que con ese diner se costeó los abogados del juicio.

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