
Gary Louris (Ohio, 1955) tiene una carcajada minúscula, como si una sordina se hubiera alojado en su garganta. Aunque de ser algo, su voz sería una armónica, un artefacto con el potencial de iluminar o ensombrecer cualquier día en una fracción de segundo. Frente al micrófono, es aguda y frágil, melancólica. En conversación, es grave y más pausada, casi adusta.
El fundador, guitarra, cantante y líder de The Jayhawks ha vuelto a la carretera, a los escenarios y a que le digan eso de que durante treinta años han sido un referente del country alternativo o lo que se ha dado en llamar americana. Lo fueron, pero a Louris le molesta hablar del pasado. Prefiere dejar atrás la época en la que la banda de Minnesota fue comandada por un liderazgo bicéfalo de Louris y Mark Olson, nombre ahora maldito en su cancionero. Dice que toda su vida ha sido un equilibrio precario entre la luz y la oscuridad, un intento de que la música armonizase con todo lo demás. Pero ya lo avisan sus letras: Everybody’s stumbling through the dark.
Ahora se centra solo en la luz. En su novia —a la que despierta al amanecer para que le escuche cantar en directo en la radio— en su hijo, en su nuevo disco Pagin Mr. Proust. En el presente y solo en el presente. Sin drogas, sin alcohol. Sin odiar su propia música y odiándose un poco menos a sí mismo. Nos recibe en Barcelona, horas antes de su concierto en el Festival American Autum, dejándonos la duda de si ha domesticado la nostalgia o se ha inmunizado ante ella.
Una curiosidad que probablemente ya conocías: ¿sabes que no sois los Jayhawks originales? Existió otro grupo en los cincuenta que se llamaba así.
Sí, sí, es cierto. No lo sabíamos al principio, es verdad. Nunca contactaron con nosotros así que creo tampoco había mucho problema… Ellos eran un grupo de doo wop, creo recordar. Yo no estaba en el grupo las primeras semanas, cuando escogieron el nombre, así que no tenía mucho que ver con la elección. ¡Pero creo que tenemos todos los derechos!
Vamos un poco a los inicios, cuando eras un niño. Alguna vez has comentado que no creciste en una casa donde el rock estuviera presente, tus influencias musicales no vienen de ahí.
Exacto. Mi padre no escuchaba casi música, en realidad. En el coche llevaba eso que llamábamos easy listening, el tipo de música que escuchas en un ascensor. Ya sabes, música de ascensor, que es muy relajante, aún me sigue gustando. Mi madre solía escuchar la radio, Ella Fitzgerald, Andy Williams, Frank Sinatra… Y mi hermana, que tenía cinco años más que yo, tampoco era una rockera, en realidad. Tenía un disco de los Beatles, uno de los Stones… y eso era todo. Toda mi influencia me ha venido por mí mismo.
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Grande y eterno Gary Louris.
Y ahora que Mr Louris ha dado el pie ¿cuando una entrevista a Paco Loco? Calmada y extensa, que ponga en su sitio a alguien que ha contribuido tanto a la música reciente de esté país.
Gracias por la entrevista. Gary Luoris es uno de los grandes de la música de los últimos 30 años y como dice él, si hubieran surgido un par de decadas antes ahora se les consideraría unos clásicos.
Espléndido disco «Páging Mr Proust».
A los incondicionales de los Jayhawks, en el fondo, nos encanta que el grupo no haya sido objeto de culto por las masas; de esta manera, lo sentimos un poco más nuestro. Se echa mucho de menos a Mark Olson en la banda (no sólo por su voz, también por sus letras y su toque folk). Música deliciosa, inspiradora y motivadora. Imprescindibles. Gracias por existir.
No son malos, desde luego .Aunque se nota que escuchaban bastante a Stealers Wheel y no me extraña porque eran y son, mucho mejores. Y encima se habla de ellos todavía menos que de The Jayhawks.
¿Seguro que Gary sabía lo que estaba diciendo? Porque yo, con esas piernas delante mío, no hubiera dado una a derechas.