Música

La última vez que Dylan tomó partido: historia de un concierto

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Joan Baez y Bob Dylan durante la Marcha sobre Washington de 1963. Foto: National Archive / Newsmakers.

9 de mayo de 1974. Un Dylan visiblemente borracho sube al escenario del Felt Forum, la sala más pequeña del Madison Square Garden de Nueva York. Escoltado por su odiado/amado Phil Ochs y por otros viejos compinches de la escena folk de Greenwich Village, apenas consigue entonar «North Country Blues», «Spanish is the Loving Tongue» y una final, obvia, «Blowin’ in the Wind». Son canciones antiguas, casi prehistóricas para el cantante que se había desprendido con estruendo de su aura redentora. Pero son las que eligió ante los cinco mil espectadores que habían acudido a la llamada de la solidaridad con los perseguidos, desaparecidos y exiliados chilenos. Una tarde con Salvador Allende. Concierto benéfico de amigos de Chile fue, tal vez, la última ocasión en que Bob Dylan tomó partido. Políticamente hablando, claro, y por la izquierda.

En aquel año, Dylan vivía sus particulares días sin huella, como los calificó el crítico Paul Williams. Separado de Sara Lowndes —tardarían todavía algún tiempo en formalizar su divorcio—, el 14 de febrero había rematado la gira que, acompañado por The Band, testimonia el volcánico doble elepé Before the Flood. Entre ese momento y las sesiones de septiembre en que iniciaría Blood on the Tracks, se borró del mapa. La única pista registrada de aquellos meses fue, precisamente, la de su participación en An Evening with Salvador Allende. Según Williams, autor de análisis fundamentales sobre la obra del músico, «uno de los casos mejor documentados y más extremos en él de embriaguez». Según Clinton Heylin, biógrafo, «probablemente la más enloquecedora de sus numerosas apariciones como invitado». Según cierto tópico que circula entre dylanólogos y dylanitas, la peor grabación existente de Bob Dylan.

«Aunque existía una gran solidaridad, vimos que había mucha gente bebiendo detrás del escenario, con groupies, lo que era muy llamativo», relataba al periódico chileno La Nación, muchos años despúes, Joan Turner, la viuda de Víctor Jara, «porque nosotros no sabíamos de fans ni de shows. En un momento hasta me robaron la cartera. Creo que nadie de los presentes, ni siquiera nosotros, intuíamos la terrible tragedia que ocurría en Chile». Intuyeran o no lo que intuyeran, aquella tarde desfilaron por el escenario pequeño del Madison Square Garden no solo un Dylan extrañamente recuperado para la causa izquierdista, sino también sospechosos habituales —Phil Ochs, Pete Seeger; Arlo Guthrie, hijo de Woody—, actores del ala rebelde de Hollywood —Dennis Hopper recitó a Neruda y leyó el legendario último discurso de Allende—, un veterano y secundario de honor del Village —Dave Van Ronk—, cantautoras menores —Melanie— e incluso chicos de la playa: Dennis Wilson y Mike Love, de los Beach Boys, entregaron su «California Girls» en defensa de los caídos por la revolución socialista de Allende. Joan Baez y Joni Mitchell se cayeron a última hora del cartel.

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12 comentarios

  1. Phil Ochs sigue siendo el gran desconocido e infravalorado autor de la escena folk estadounidense. Y es una lástima porque es un más que notable songwriter, con una utilización del sarcasmo y la ironía como pocas veces se ha escuchado, y menos en esos moralizante y sectarios ambientes.
    Por supuesto que su grado de implicación política -a su modo, claro- fue bastante mayor que la del grueso de sus compañeros, pero siempre dejó cierto espacio para un distanciamiento subterráneo y una dosis de mala leche muy de agradecer, que se aplicaba primero él mismo. También se reencarnó varias veces: desde rockero tipo Elvis hasta un amargado y desilusionado personaje a lo Townes Van Zandt, una vez que sucumbió a las drogas y el alcohol.
    Afortunadamente nos dejó grandes canciones: «When I’m Gone», «Jim Dean Of Indiana», «Chords Of Fame»,»There But For Fortune», «Pleasures Of The Harbor», «Changes» (existe una melancólica versión de Gene Clark), «I’m Going To Say Now», «Is There Anybody Here?», la ya citada «I Ain’t Marchin’..»y al menos otra docena más. Ah, y un gran álbum premonitorio de su temprano fallecimiento, «Rehearsals For Retirement», en el que canta maravillosamente unos poéticos textos con el sublime acompañamiento al piano de Lincoln Mayorga, y la guitarra y bajo de Bob Rafkin.
    N.- No sé si es casualidad pero casi todos sus discos tienen magníficas y muy cuidadas cubiertas.

  2. Pingback: La última vez que Dylan tomó partido: historia de un concierto – Jot Down Cultural Magazine | BRASIL S.A

  3. devilinside

    Un gran desconocido en general. Yo supe de él gracias a esta versión de Jason & the Scorchers: https://www.youtube.com/watch?v=ecfpOyMn1nQ

  4. Permitame discrepar cuando dice que Melanie (Safka) es una cantautora menor. Respeto su opinión pero a mi me parece de las grandes.

  5. Yo diría que Dylan tomó partido en otro concierto: en el de su homenaje por el 30 aniversario de su primera grabación. Fue cuando no dijo ni hizo nada cuando el público de su homenaje (esos rebeldes que querían cambiar el mundo 30 años antes) decidió abuchear a la Sinead O’Connor que un par de semanas antes (en el Saturday Night Live) rompió la foto del Papa. Solo Kris Kristofferson salió a consolar a O’Connor. De Dylan no se supo nada. Hasta que 5 años después actúo para Juan Pablo II. Esa supongo que sí sería la última vez que tomó partido.

    • «Una tarde con Salvador Allende. Concierto benéfico de amigos de Chile fue, tal vez, la última ocasión en que Bob Dylan tomó partido. Políticamente hablando, claro, y por la izquierda». La clave aquí es «por la izquierda».

  6. La canción no fue Sooner Or Later sino Can You Please Crawl Out of Your Window?

  7. Yo estaba allí, fue una completa locura.
    Y Phil Ochs es una mierda, prefiero a otro Phil; a Phil Spector.

  8. 1. en serio estuviste ahí?
    2. por qué «una mierda»?

  9. Pingback: Le Parolier: «When Will We Be Paid?», de Randall Stewart - Jot Down Cultural Magazine

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