
Nos citamos con Maria Llovet (Barcelona, 1982) en la terraza del Hotel Alma, situado en el corazón de Barcelona. Ella es una de las firmas jóvenes más interesantes del cómic actual y sus obras son capaces de erigir universos propios sin ocultar sus raíces manga. En Eros/Psique (2011) nos invitó a vivir entre las alumnas de un misterioso internado, con la fábula oscura de Porcelain (2012) nos encarceló en las entrañas de una retorcida casa de muñecas, en Heartbeat (2015) nos salpicó de sangre de adolescente, y con Insecto (2016) nos permitió espiar, a través del ojo de una cerradura, la relación amorosa entre dos hermanos. Conversamos sobre dibujo, arte y cine para acabar descubriendo que en su trabajo tiene bastante claro cómo quiere hacer las cosas: a su manera.
¿Cómo entraste en el mundo del cómic?
La verdad es que el primer contacto con el cómic ocurre de pequeña en mi casa, porque mis padres tenían Asterix y Tintín y me llevaban al Salón del Cómic. De mayor llegó el manga y las series de televisión, Bola de Dragón y todas estas. Después empecé a leer manga que ya adquiría yo, creo que Video Girl Ai fue la primera serie que me compré, un poco más adelante cuatro cosillas de comic book. Y de álbum francés la verdad es que no había leído casi nada, aparte de Asterix y Tintín.
¿Y la afición por el dibujo?
Siempre he dibujado, como todos los niños de pequeños, pero yo nunca paré. Muchos compañeros míos lo dejaron y yo siempre seguí dibujando porque me interesaba. Mi abuelo y mi madre dibujaban. No eran profesionales, eran amateurs, pero interés por lo artístico lo han tenido siempre, eso es algo que ves en casa y lo replicas. Igual que un niño coge un libro porque su padre está leyendo. Y con escribir ocurre lo mismo, siempre me ha gustado escribir cuentos o tonterías desde que era muy pequeña. Cuando llegó el manga me puse a copiar los dibujos de las cosas que leía —Katsura y Alita— para aprender. Así me volví más manga, pero antes también estaba copiando libros de Disney que tenía. Digamos que esto nunca paró, no fue consecuencia de leer esos cómics lo de interesarme por el dibujo, sino que venía de atrás.
De pequeño te hacen dibujar enseguida, como un lenguaje rápido para comunicarte con los demás y expresarte. ¿Se pierde por el camino?
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Grandes fotografias, enhorabuena. Y la entrevista da gusto leer los pensamientos de alguien con libertad real de pensamiento y aire fresco ojala todos fueramos valientes para parecernos más.
Gracias por este comentario, ya pensaba yo que todos vivíamos bajo la tiranía del grupo que determina que en las entrevistas lo importante es o lo que se pregunta o lo que se responde. Afortunadamente hemos conseguido huir de la vacuidad de tales conceptos ya en el segundo comentario y nos preparamos para dirigir nuestras vidas hacia un edén que nos ha sido negado hasta ahora basándonos, y ya era hora, en el uso de una lente adolescente que ponga su luz sobre las personas que responden con frases largas.
Por favor, por su madre, por lo más sagrado, denos, Number One, usted que sabe, una lección sobre en qué cree ese entrevistador basándose en el trozo de mano, muñeca y chupa colgada de una silla que aparecen en la última foto pues ardemos en deseos de su sabiduría.
«Yo estoy oyendo todo el rato que ahora se están intentando conseguir cosas que no teníamos y creo que es al revés, estamos diciendo que no se pueden hacer cosas que antes se hacían. El otro día, paseando por el centro, entré en una librería porque vi en el aparador una especie de fanzine erótico viejo pero bien editado, y el tío de la librería me dijo: «Esto antes se hacía, pero ahora no se puede hacer». Hay demasiadas cosas que antes se podían hacer y ahora no. Todos necesitamos que se relaje la gente y que todo el mundo pueda hacer lo que quiera. En los ochenta, cuando se publicaban estas cosas, no había ningún problema y ahora hay mojigatería por todos lados disfrazada de progresismo».
En Argentina flota el mismo progresismo falso en el ambiente, hasta es posible sentir como te aprieta el cuello y te palmea las nalgas y se ríe; un progresismo protegido por la nueva censura, la nueva libertad falseada, por los nuevos moralistas que culminan en un orgasmo cuando logran censurar la imaginación a ellos les falta y a otros les sobra.
Pronto van a convertir el arte en el próximo aburrimiento.
La corrección política será la tumba de nuestras libertades.
Buena frase! Y la entrevista muy buena también.
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