Deportes

Nadie quiere ser Nadia

Nadia Comaneci, 1976. Fotografía: Cordon Press.

En las conversaciones fabuladas de La pequeña comunista que no sonreía nunca (Anagrama, 2015), Lola Lafón puso en boca de Nadia Comaneci la sentencia: «Todos los deportistas que ganan son símbolos políticos». Es así, pero en su caso fue más. Nadia Comaneci llegó a ser sinónimo de gimnasia. Como Pelé de fútbol.

Realizó el ejercicio perfecto en Montreal 76, calificado con un 10, una puntuación que no había recibido nadie hasta entonces. Un éxito que quiso adjudicarse el régimen de Nicolae Ceaucescu en Rumanía, su tierra. Pero los que contamos cierta edad tenemos grabadas las imágenes de la rueda de prensa que dio al llegar a Estados Unidos desertando de su país, del que no se podía salir. El símbolo máximo del socialismo rumano se escabulló de lugar.

De ella se ha cotilleado que tuvo un romance con Nicu Ceaucescu, hijo del fusilado presidente. Se han contado todos los problemas que sufrió con los servicios secretos, la Securitate, con agentes y espías que la seguían día y noche hasta que huyó. Y, tal como era la información en aquel país, nada de lo escrito es del todo cierto ni mentira. A veces solo rumores que han trascendido hasta nuestros días.

Por eso lo mejor es descolgar el teléfono y hablar directamente con un amigo rumano, Mihai, que creció al lado del Centro de Entrenamiento Experimental en la ciudad transilvana de Deva, el lugar del que surgió una de las mejores generaciones de gimnastas de la historia. Unas niñas deportistas-probeta cuyos éxitos revolucionaron ese deporte hasta límites hilarantes y trágicos. Entre ellas estaba Nadia Comaneci.

«No solo recuerdo a Nadia —me dice Mihai—, sino que un día la vi. De repente nos avisaron en el cole de que venía de visita y todos los niños nos emocionamos. Estaría en nuestro instituto, que tenía un nombre nacionalista a más no poder, Decebal, el mítico rey dacio que prefirió suicidarse a ser esclavo del romano invasor. Ahí iba a estar, con nosotros, Nadia, la famosa Nadia… fíjate si fue emocionante que no recuerdo ni siquiera que nos lo anunciaran, se me confunden los recuerdos como si fueran una película por las sensaciones tan intensas que supuso. Sin embargo, cuando luego vino fue una decepción. Llegó Nadia y era una Nadia que no se parecía a Nadia. Tenía el pelo muy corto, la encontré muy pequeña, no parecía la diosa de la tele. Apenas podía verla entre las cabezas de mis compañeros. Éramos muchos y ella, diminuta. Entonces un profesor le invitó a que dijera unas palabras, que nos contara algo. Se hizo el silencio y lo que siguió fueron cinco minutos de mutismo absoluto de Nadia. Puso una mirada inexpresiva y no abrió la boca. Bajó la vista al suelo, todos permanecimos esperando algo, pero no, no dijo nada. El silencio fue penoso. Y se fue. Así, sin contarnos nada. Fue un desengaño».

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5 comentarios

  1. Excelente articulo,muy bien escrito con frases tan buenas como «De ídolo de barro del comunismo a idolo de plastico del capitalismo».

  2. Joan Sartegui

    Por favor , por favor escribid correctamente el nombre : C E A U S E S C U !!!!!
    Y no CeauCescu…
    No es que me importe el tirano..

  3. Muy interesante y bien redactado

  4. Muy buen artículo. Alguna frase redonda como la del barro-plástico y alguna frase que le sobra como el «Todo, Nadia, todo» al que solo le falta la mujer de los Simpson de es que nadie va a pensar en los niños!

  5. Jesus Rodriguez

    El Articulo me parece muy bueno. Vi la pelicula No Autorizada de Nadia y complementa perfectamente la información, sólo pondría como LapuLapu un pero.. «Todo, Nadia, todo».. Nadia, disfruta con la gimnasia, entonces y ahora de distinta forma. Si hubiera hecho una vida de niña normal, hoy estaría en Rumania, otra vida diferente. Ese duro sacrificio ha tenido una gran recompensa su marido Bart y su hijo Dylan y por supuesto una vida de alto nivel en EEUU. Yo en su lugar hubiera actuado exactamente igual. Si, tienes la niñez normal y un resto de vida de verdadero calvario…o no tienes niñez 7 u 8 años, pero fijate 45 años y sigue la gente amando a Nadia. ¿Que prefieres?.

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