Política y Economía

La izquierda española y los indígenas por liberar

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Una huelga de obreros en Vizcaya, de Vicente Cutanda, 1892.

Se ha hablado a menudo de mayo del 68 como el momento del divorcio entre la izquierda política y la clase trabajadora. El politólogo Jorge Verstrynge incluso apunta a un acontecimiento concreto de cierta carga simbólica: la marcha estudiantil el 16 de ese mes a la factoría de Boulogne-Billancourt, donde los empleados en huelga no quisieron abrirles sus puertas. Entonces los teóricos de la izquierda, sostiene, se dieron cuenta de que la clase obrera ya no era la clase revolucionaria y lo que hicieron fue sencillamente buscar otro protagonista para su relato emancipador. Es el momento en que eclosionaron las reivindicaciones en torno al sexo, la raza, la orientación sexual, el colonialismo, las minorías… etc. La izquierda en España encontró, además, un peculiar filón debido a nuestra historia. Para comprenderlo mejor merece la pena retroceder al siglo XIX y fijar la atención en el País Vasco.

A semejanza de otros países europeos el nuestro había tenido durante el siglo XIX un proceso de construcción nacional, pues es el Estado el que construye la nación y no a la inversa («ya hemos creado a Italia, ahora debemos hacer a los italianos»), pero a diferencia de otros países no pudo culminarse. La continua inestabilidad política dio lugar a un Estado débil que no pudo cohesionar el territorio, casi podría hablarse del insólito caso de unos gobernados que oprimían a sus gobernantes. Pues solo así se entiende que todo un presidente de la república como Estanislao Figueras terminara huyendo a otro país tras proclamar aquello de «Señores diputados: ¡estoy hasta los cojones de todos nosotros!». Por entonces estaba en su apogeo la Tercera Guerra Carlista, cuyo fin trajo la derogación de los fueros vascos y navarros en 1876 y su sustitución por un concierto económico. Lo cual supuso un doble efecto en el terreno ideológico. Esos privilegios fiscales impulsaron la industrialización de la región generando una amplia clase obrera que hizo de Bilbao, según la definición de Ramiro de Maeztu, «la Meca del socialismo español». Por otro lado, dichos fueros tenían un componente romántico que se remontaba a la Edad Media y que entroncaba con el mito del origen bíblico de los vascos como un linaje heredero del mismo Noé. Todo cambio repentino tiene su movimiento pendular, así que la melancolía por la pérdida de esta institución, unida a la vertiginosa transformación del paisaje y el paisanaje, con la proliferación de fábricas y trabajadores llegados desde otros lugares de España, dieron lugar a la aparición del nacionalismo vasco, caracterizado por su anhelo de una idealizada sociedad rural, no contaminada racialmente por elementos foráneos y devotamente cristiana. Una arcadia que se había perdido en algún momento del pasado y había que recuperar.

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21 comentarios

  1. Eliseu da Croa

    Y sigue el nacionalismo español com su apisonadora mediática, su melancólica mirada al S.XIX en el cual no consiguió asimilar a las distintas naciones hispánicas y sus no ya tan veladas llamadas a instituir un estado centralista fuerte.
    Obviando el maniqueo relato de la visión de socialismo/nacionalismo (coño, que existió un tio llamado Lenin y un acontecimiento llamado Revolución Rusa ), el autor no da o no quiere dar con la raíz del problema del estado español, cosa que si hizo estos días un amigo en facebook interpelando a la gente que cuelga rojigualdas en el balcón: «de qué os sentís orgullosos?». No hay nada de la historia moderna española de qué sentirse orgullosos, y si lo hay, palidece con los logros de los países vecinos. La falta de mitos fundacionales de la nació (a veces no tan mitos, como el caso francés, inglés o americano) lastran el futuro de españa como pais cohesionado. Y, o convive con ello con los mecanismos necesarios, o perecerá.

    • Por eso, por falta de modernidad, las regiones que han prosperado con la unidad de la nación política española, pretenden una separación etnicista (posmoderna, eso sí) y volkisch, pero sobre todo «democrática» y «solidaria».

      A ver, quién perece, ya veremos, no me atrevo a hacer profecías. Lo que sí sé es que los expolios de los ricos a los pobres no salen gratis, a nadie.

      Lo que les duele a estos separatistas recordarles que los padres fundadores de su nacionalismo son tan fascistas como esos fantasmas de los que quieren liberarse.

      • Por cierto, hablando de tíos, por ahí andan Marx y Engels y sus escritos sobre España, publicados unas veces como La España revolucionaria y otras como La revolución española, e incluso como Escritos sobre España. Se llevará una sorpresa, si lo lee.

        Y el gran Lenin escribía fundamentalmente para el caso ruso. No olvide además las diferencias entre Europa occidental y Europa oriental. En el primer caso, solo Irlanda, por su situación colonial con los británicos, tenía el «visto bueno» marxista. Para el resto de naciones constituidas, la separación no es sino un atentado contra los trabajadores y clases populares.

        El juego de la autodeterminación en Europa está fuera de lugar. Aquí no hay colonias, sólo reaccionarios pretendiendo desembarazarse de los más pobres. Además pretenden que la broma les salga gratis.

        Por último, este reciente libro sobre el tema es muy interesante, El marxismo y la cuestión nacional española, que habla de esos entrañables tíos y algunos otros.

        http://www.marcialpons.es/libros/el-marxismo-y-la-cuestion-nacional-espanola/9788416995301/

        • “El proletariado no puede guardar silencio acerca de la cuestión particularmente desagradable para la burguesía imperialista, de las fronteras del Estado basado en la opresión nacional. El proletariado no puede dejar de luchar contra la retención violenta de las naciones oprimidas dentro de las fronteras de un Estado dado, y eso significa luchar por el derecho a la autodeterminación. El proletariado debe reivindicar la libertad de separación política para las colonias y naciones oprimidas por “su” nación. En caso contrario, el internacionalismo del proletariado quedará en un concepto huero y verbal; resultarán imposibles la confianza y la solidaridad de clase entre los obreros de la nación oprimida y los de la nación opresora; quedará sin desenmascarar la hipocresía de los defensores reformistas y kautskistas de la autodeterminación, que no hablan de las naciones oprimidas por “su propia” nación y retenidas la violencia en “su propio” Estado” (Lenin, Obras Completas, t XXI, p. 160).

          Marx mismo lo decía y Lenin lo comenta: “Marx, teniendo en cuenta sobre todo los intereses de la lucha de clase del proletariado en los países avanzados, destacaba al primer plano el principio fundamental del internacionalismo y del socialismo: el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre”. (XXII, p. 162).

          • Los marxistas, como es natural, están en contra de la federación y la descentralización, por el simple motivo de que el capitalismo exige para su desarrollo Estados que sean lo más extensos y lo más centralizados. En igualdad de las demás condiciones, el proletariado consciente abogará siempre por un Estado más grande. Luchará siempre contra el particularismo medieval, aplaudirá siempre la más estrecha cohesión económica de grandes territorios, en los que se pueda desarrollar ampliamente la lucha del proletariado contra la burguesía.
            Lenin. Notas sobre la cuestión nacional. (Moscú. Progreso. P. 30)

            Engels, como Marx, defiende, desde el punto de vista del proletariado y de la revolución proletaria, el centralismo democrático, la república única e indivisible. Considera la república federativa, bien como excepción y como obstáculo para el desarrollo, bien como transición de la monarquía a la república centralista, como un progreso, en determinadas circunstancias especiales. Y entre estas circunstancias especiales se destaca la cuestión nacional. En Engels, como en Marx, a pesar de su crítica implacable del carácter reaccionario de los pequeños Estados y del encubrimiento de este carácter reaccionario por la cuestión nacional en determinados casos concretos, no se encuentra en ninguna de sus obras ni rastro de tendencia a eludir la cuestión nacional, tendencia de que suelen pecar frecuentemente los marxistas holandeses y polacos al partir de la lucha legítima contra el nacionalismo filisteamente estrecho de sus pequeños Estados. […] no hay ni rastro de renuncia a la crítica de los defectos de la república federativa ni a la propaganda y a la lucha más decidida en pro de la república unitaria, centralista-democrática. Pero Engels no concibe en modo alguno el centralismo democrático en el sentido burocrático con que emplean éste concepto los ideólogos burgueses y pequeñoburgueses, incluyendo entre éstos a los anarquistas. Para Engels, el centralismo no excluye, ni mucho menos, esa amplia autonomía local que, en la defensa voluntaria de la unidad del Estado por las comunas y las regiones, elimina en absoluto todo burocratismo y toda manía de ordenar desde arriba.
            Lenin. El Estado y la Revolución. (Madrid. Alianza Editorial. P. 120)

  2. A ver. «Es el estado el que construye la nación, y no a la inversa». ¡Buf ! Hay una parte cierta, y es que habitualmente los estados fortalecen su propia identidad/nacionalismo. Pero ¿los estados se crean de la nada? La identidad/nacionalismo en muchos casos ha sido y es condición previa a todo movimiento en pos de la creación de un estado propio. Vea el autor Noruega, Indonesia, Eslovaquia, las repúblicas bálticas o yendo más atrás la independencia de los USA. Por cierto, estas mismas fuerzas también han estado presentes en las unficaciones alemana e italianas. Que además hubiera otros factores no invalida el hecho que estuvieran presentes y que jugaran un papel importante. Si los «sentimientos» hubieran sido los opuestos, probablemente los mapas serían hoy distintos.
    En cuanto a nacionalismos, el autor comete el error muy común de no mentar el nacionalismo español, que existía en el XIX, el XX, y que está bien vivo y presente en el XXI. Y no mentar naturalmente que éste no se ha distinguido precisamente con frecuencia por ser respetuoso e inclusivo. Que ETA naciera durante el franquismo no fue culpa directa ni de Arana ni de Krutwig, creo yo. En mi opinión la larga represión del franquismo, incluida la prohibición del uso público del eskera, tuvo mucho más peso.
    Podría continuar durante horas, pero sólo añadiré un último comentario. Las izquierdas españolas, han sido tradicionalmente «jacobinas» por que los libros que leían eran básicamente franceses. Punto. Se ignora habitualmente que por ejemplo las izquierdas alemanas a lo largo del XIX y el XX no tenían ningún problema con el federalismo. Pero claro, nadie los leía. Uy perdón, entre los de la Renaixença en Cataluña había unos pocos que eran la excepción…

  3. Francesc Pi i Margall

    El mensaje es claro la izquierda española según el autor debe ser centralista, autoritaria y supremacista (Unamuno) como el PP y CS para no ser unos nazis como el PNV para hacer no sé qué.
    Se òbvia una España, la España de los viejos aristócratas, la de las élites burocráticas y militares de la isla de Madrid (Madrid permanece aislada de España, Europa y el Mundo en medio del pobre desierto castellano) , la de los ricos por corrupción, de los esclavistas, la de la iglesia que roba niños, protege la pederastia, promueve la ignorancia y la superstición. La España cruel, oscura, reaccionaria, la aislada de Europa y el Mundo. La intolerante España, la que siempre manda, la propietaria del país desde hace siglos.
    Esta España es capaz de hacer muy demócrata y moderno al Pnv y todos los nacionalismos periféricos juntos. La izquierda española es federalista no nacionalista.
    Tras el horror jacobino franquista (finales de los 70) los deseos de independencia se multiplicaron por todo el país. En el País Vasco había un 60% de independentistas, en Galicia o el País Valenciano un 15%, en Catalunya casi 10%, también era elevado el independentismo en Canarias o Andalucía. Todo elmundo quería irse.
    Pero tras el éxito de las autonomías en el País Vasco el independentismo ha bajado al 40%. El independentismo ha desaparecido de Galicia, P. Valenciano, Canarias,… .En Catalunya solo los últimos 7 años el independentismo ha pasado de menos del 20% al casi 50%. Algo tendrá que ver Mariano Rajoy y el Partido Popular o como a mí me gusta llamar el Partido de Satán.
    A los satánicos populares y su amigos farloperos de CS les importa un pimiento el jacobinismo detrás del interés de destruir el estado autonómico, algo por cierto anticonstitucional, existe el interés de privatizar la Sanidad y la Educación (el 80% del presupuesto de las CC AA).

    Viva la República Federal Espanyola! Abajo el fascio jacobino, privatizador e invasor! GANAREMOS!!!!

    • De todos los topicazos adolescentes te compro si acaso el final, una República (o monarquía,me da igual) federal.
      Ahora bien, te recuerdo que el nacionalismo vasco y catalán nunca han querido eso. Siempre han insistito en estados asociados o federaciones asimétricas y por ahí no paso. Todos los estados con las mismas competencias que podrán desarrollar o no, según decidan.
      Ahhh por cierto, en los estados federales también hay tribunales supremos y tribunales constitucionales que modifican o anulan leyes de los Estados miembros. Y por supuesto son de obligado cumplimiento

    • Autentico comentario de borrego redomado que siquiera se habrá leído el artículo y suelta todas las estupideces vistas y por haber, porque es el mensaje que el camarada Iglesias suelta gratuitamente contra el estado opresor.

      España, con sus mas y sus menos, es un estado democrático donde en los últimos años han gobernado los mismos partidos que en las democracias occidentales (el partido conservador/liberal y el socialdemócrata).

      Los únicos partidos extremistas vistos en los parlamentos han sido los que iban por el carril izquierdo, y los nacionalistas, alimentados por haber cedidos unas competencias en educación en la que se educa a los niños a odiar a España.

      A todos los que alimentan esas ideas, utilizaba una parte importante del presupuesto para mandarles de Erasmus a sus países idealizados gobernados por luchadores del pueblo.

      Con suerte nos libraríamos de la mitad de los ninis de este país que viven de papá Estado y cuyo objetivo en la vida es levantarse a mediodía después de haberse enfrascado un Johnie Walker la noche anterior para prepararse a ir a la próxima manifestación.

      Y lo peor es que somos nosotros, los tontos trabajadores por cuenta ajena, o «propia» si te consideras Rambo en estos tiempos donde tienes que pagar por trabajar, los que tenemos que pagarles a ellos su estilo de vida tan aventurero y utópico, porque no hay nada más de izquierdas que vivir del cuento.

      Pero Europa y el mundo está despertando, hay esperanza, los días de vino y rosas se acabaron

      • No toda la izquierda se resume en Pdms. Hay izquierdas y esta es una populista y socialdemócrata.

        Sobre vagos, brutos y vividores, en todos lados cuecen habas, a ver si Barcenas, Bertín Osborne, Rafael Hernando, Pujol y Puigdemont son de izquierdas.

  4. El estado crea la nación, por supuesto, otra cosa es la base histórica y cultural del estado. Lo mismo que los ciudadanos de un estado lo son políticamente, por mucho que sean una previa entidad biológica.

    Nación política, la de los ciudadanos de un estado, la creada por la izquierda cuando no tenía el flipe sesentayochista y posmoderno.

    Frente a ella la nación cultural, la romántica e irracional y, en definitiva, etnicista y reaccionaria, la propia de la derecha, por mucho que se vista con sedicentes ropajes izquierdosos, en algunas ocasiones.

  5. Pingback: La izquierda idiotizada – Notas de Carolus

  6. Derecho de autodeterminación de los pueblos y las personas, y lo demás autoritarismo o llámenlo como quieran.

    • Vamos a llamarlo democracia y unidad de la clase obrera.

      Cuando puedas pasa el artículo de la DUDH en el que se hable de ese derecho polifacético (de los pueblos y las personas, las churras y las merinas).

      Si no hay colonialismo u opresión cultural, y aquí no los hay, ese es un derecho de pijos y/o ignorantes.

      • ¿Por qué hay que decir tamaña estupidez de que dé recuerdos a un tipo que está en mis antípodas ideológicas?

        Patxi, el caudillo me hubiera tenido en la cárcel o aún peor, como ocurrió con los miembros de mi familia, así que por favor no me insulte así

  7. Hace años leí un interesante libro de Taichi Sakaiya, que había ejercido un cargo importante en la Administración Japonesa. En dicho libro, escrito a finales de los años 80, explicaba que los japoneses eran ricos, pues disfrutaban de un excelente nivel de vida, pero no se sentían ricos, pues todos sus vecinos disfrutaban del mismo nivel de vida. Y eso les frustraba, pues con todo el dinero que tenían no lograban sentirse mejores que el resto.
    Habían perdido de vista los tiempos (no tan lejanos) de hambre y penalidades, y pensaban que el dinero servía no para cubrir necesidades, sino para la autoestima.

    Creo que algo similar ocurre en España. Catalanes y vascos (los territorios más reivindicativos) disfrutan de las rentas más altas, del mejor nivel de vida del país, pero la diferencia con el resto no es tan grande como muchos de ellos quisieran, pues hoy en día cualquier mindundi tiene a su alcance todo tipo de servicios. Que hasta en Extremadura tengan televisión autonómica o que el AVE llegue lugares tales como Huesca es algo difícil de digerir. Por eso no les basta con tener más, tienen que tener más que los demás. Y si no pueden tener más que los demás, entonces tienen que ser privilegiados de otra manera, ya sea no compartiendo instituciones, ya sea considerándose nación. Lo que sea con tal de poder mirar por encima del hombro.
    El caso es que para ellos no basta con que les vaya bien; les tiene que ir mejor que a los demás.

    Vaya por delante que esta apreciación no incluye a todos los vascos y catalanes (o de cualquier otra región que caiga en estas reivindicaciones), sino a sólo s aquellos que, como suele decirse, «enseñan la patita». Ya sabéis a cuáles me refiero *guiño, guiño*.

  8. Magnífico artículo. Felicidades Javier

  9. Artículo impecable. Felicidades al autor.

  10. Pingback: La paradoja de la nueva izquierda y las políticas identitarias | el imperio de des

  11. Excelente y clarificador artículo. Gracias por publicar

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