Música

La frenética vida de Justine Frischmann, la «primera dama» del brit pop

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Imagen: Deceptive Records / Geffen Records.

A los treinta y cinco años y tras varios intentos de desengancharse de la heroína, la vida de Justine Frischmann necesitaba urgentemente un segundo acto. Londres ya no daba más de sí, solo servía de ratonera, de círculo vicioso en el más estricto de los sentidos. Tras cuatro años sin apariciones públicas, Frischmann atravesaba lo que ella misma definiría más tarde como «una noche oscura del alma», siguiendo la expresión de San Juan de la Cruz. Encerrada en su lujoso piso de Kensington, con cada vez menos amigos y la sensación de que todo espíritu creativo iba desapareciendo, decidió hacer las maletas y trasladarse al único lugar donde probablemente había sido realmente feliz a lo largo de la pasada década: Estados Unidos.

Por supuesto, Frischmann podría haber elegido Nueva York. Ya había vivido allí esporádicamente con anterioridad, en 2003, pero algo le decía que Nueva York no sería sino una repetición agigantada de Londres: el mismo ciclo de amistades peligrosas, petardeo, pose y contactos frenéticos. Si huir ya era de por sí complicado, huir sin garantías era directamente un suicidio. El cambio que necesitaba no solo era geográfico sino mental: echarse a un lado, apartarse. A su excompañera Donna Matthews no le había ido mal, ahí seguía, coqueteando con la heroína, pero entregada a su causa espiritual como misionera religiosa. El problema era que Donna siempre había mostrado una facilidad para evadirse del mundo de la que ella carecía.

Como la espiritualidad de por sí no iba a bastar, como no se veía capaz de una entrega tan absoluta, Frischmann eligió mudarse a Boulder, en Colorado, un lugar tranquilo, limpio, lleno de nieve, donde se matriculó en la Universidad de Naropa, la única en Estados Unidos que presume de seguir una orientación budista, sea eso lo que sea. Frischmann no era budista, desde luego. La idea de renunciar al yo le aterrorizaba, pero en aquel momento la idea sonaba bien y al fin y al cabo podía combinar todas esas teorías de introspección con algo mucho más práctico, más artístico: la pintura.

Y así, como aprendiz de pintora, fueron pasando los años en Colorado y fueron calmándose los ánimos, alejándose las drogas, huyendo los demonios. Conoció a un científico llamado Ian, que resultó ser la persona ideal para compartir esa nueva vida, se casó con él y se mudaron juntos a San Francisco cuando terminó sus estudios. Desde entonces, Justine Frischmann pinta, expone y vende sus cuadros en distintas ferias. De vez en cuando se le acerca un comprador y le confiesa que es un gran admirador suyo. En ese momento, como algo instintivo, ella no puede evitar pensar: «Mierda, lo dice por Elastica».

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10 comentarios

  1. Gran artículo, merece mucho la pena leerlo entero.
    Para mí, sin ser una fan exacerbada de Elastica, Frischmann también supone un icono de mi adolescencia. La envidiaba por sus conquistas y siempre me pareció la más cool de la escena britnica de la época.
    Gracias por recordárnosla y por traerme de nuevo el recuerdo de mi discman girando con el CD de Elastica.

  2. Elastica, el disco, es de lo mejor que se editó en UK en aquellos maravillosos años. Y Never there, la canción perfecta.

  3. Patee Londres hace un año porque había perdido mi copia en cassette y quería el cd de Elastica. La mayoría de los que me atendieron no sabían ni quiénes eran esas chicas.

    Al final lo pillé de segunda mano por internet y fue una maravilla volver a disfrutar de esa actitud plasmada en una colección de canciones inolvidables.

    Yo también me enamoré de ella cuando apareció.

  4. Justine Frischmann, Sonya Madan, Louise Wener, Sarah Cracknell, Cerys Matthews, Saffron… ¡Qué mujeres tenía el Brit-Pop!

  5. He disfrutado mucho de la lectura, siempre quise saber lo que había detrás del telón y por fin me has desvelado algunos misterios. Desnudando a Justine.
    Gracias

  6. Me encantó el artículo. Me sigue gustando la música Inglesa de los 90’. Siempre quise saber al igual que muchos, lo que pasaba en esa época detrás el telón. Muy bueno!

  7. Enhorabuena por el artículo, he pasado un rato muy agradable leyéndolo y recordando aquella época tan buena para mí. Además, me he enterado de cosas que no sabía. Gracias!

  8. Pingback: 25 años de ‘Elastica’, de Elastica - MiradAlternativa

  9. Wooo, en medio de este encierro obligatorio me topé con este excelente artículo. En verdad desconocía muchos aspectos de la vida de esta joven y cómo fue el ascenso y la caída de Elastica. Soy más fan de la música de Blur y al leer este texto reafirmé porque el album 13 es tan emotivo.

    Después de leerlos, me dedicaré a una buena dosis de Elastica.

    Saludos

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