
Hubo un reputado crítico de cine que tenía problemas con Amenábar, así lo expresó en un cómic. Yo los tengo con Jodorowsky. No se me ocurren mejores dibujantes de ciencia ficción que Moebius o Juan Giménez, pero creo que el guionista chileno los desaprovechó. Tampoco quiero desmerecer su trabajo, las obras que hizo con ellos; El Incal y Los Metabarones, están consideradas clásicos del cómic. Además, muchas de sus ideas son únicas e intransferibles, como la monja-puta o el Tecno-papa, pero siempre he echado en falta que en estas páginas hubiera unas historias mejor elaboradas, con mayor profundidad y no necesariamente tanta extensión, tanto en El Incal como en todo lo que ha tenido que ver con los metabarones.
Esto pensaba hasta que me acabé recientemente el primer ciclo de Metabarón que está publicando en España (Yermo Ediciones), Wilhem-100, el tecno-almirante y Khonrad, el antibarón, y me llevé una sorpresa. Me han gustado más que el integral de La casta de los Metabarones. Me pregunté: ¿Vuelve en plena forma o en una versión mejorada el maestro chileno? Qué va.
Mi impresión tan positiva se debía a otro motivo. Los álbumes que está publicando Yermo no son de Jodorowsky, aunque aparezca firmando junto al estadounidense Jerry Frissen y el francés Valentin Sécher. Su nombre figura en calidad de creador de la saga, les escribió una sinopsis, pero todo el desarrollo es un trabajo de la pareja. Pero yo, sin embargo, por fin me sumergía en el argumento de forma adictiva, expectante en cada página. Algo que nunca me había pasado antes en esta saga.
Sabrán ustedes que el metabarón es un soldado interestelar que, cuando se hace adulto, tiene que matar a su padre. Si no se lo carga, es que no vale como guerrero, ni por talento para luchar ni por falta de escrúpulos para matar. Y si lo logra, ha cumplido el requisito último para ser un metabarón. Ahora mismo, cualquiera diría que este fenómeno se ha dado entre el creador de la idea y los que la están continuando. Pero pongámonos antes en perspectiva.
El cómic de los metabarones viene del cómic de El Incal, y El Incal, de un proyecto cinematográfico fallido: Dune. Para el chileno es la mejor película de todos los tiempos, pero, vaya, no está filmada. Al menos hay un documental donde se explica detalladamente qué pasó.
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Como fan acerrimo de esta saga desde que lei el primer tomo, no me queda opcion que darle toda la razon al autor de este articulo. En la casta de los Metabarones hay guerras, intrigas y demas pero todo parece ocurrir porque si, no hay un argumento que justifique los conflictos, o ya de plano surge un nuevo enemigo o amenaza sin explicar de donde rayos salio.
De Jodorowsky no he leído nada de los metabarones, aunque si el Incal, y…. lo siento, pero me pareció una vendida de humo colosal. Salvable solo por el oficio de un maestro entre maestros como es Giraud/Moebius. Ya está, lo he soltado, fans de Jodorowsky, pueden proceder a lapidarme tranquilamente.
Nada de lapidar. Como mucho te dejaría un rato con Calvin. Estoy de acuerdo en que gracias al maestro Moebius el Incal pasa al Canon del cómic por derecho propio. No todo es humo tal como dices. La capacidad que tiene de sumergirme en ese universo y creerme casi toda la història que me explica, es lo que hace del Incal un libro para releerlo.
Hay que recordar que Moebius era un admirador devotísimo de Jodorowsky. Y lo que hace Moebius es poner en el papel todo aquello que se le ocurre al primero en su infinita imaginación. Es más, la «forma de imaginar» de Jodo creo una escuela propia en los autores que vinieron después. Se les debería otorgar el mismo mérito a los dos.
Saludos
Quizá es porque yo soy un desordenado enorme o un porque quedaba fascinado por las imágenes pero devoraba esos comics deseando que no se terminaran nunca.
Me compré el integral porque era de Juan Giménez, a pesar de Jodorowski (ya me llevé una decepción con El Incal, que no consigue salvar ni mi adorado Jean Giraud).
Juan Giménez me gusta tanto que, lo confieso, me hice completa la colección Nova Fantasía atraído por sus portadas. Después resultó que había un puñado de buenas novelas ahí…
La nueva serie del Metabarón tiene una calidad altísima, y como dice el autor del artículo el guión toma un camino diferente al original de La Casta y no se limita a conectar una escena tras otra de manera casi independiente.
Tanto el guionista como el ilustrador son magistrales. Pero se nota la ausencia de los autores originales. De Jodorowsky porque está ausente todo ese batiburrillo de ideas que ha creado esa estafa que es la psicomagia, que en el ámbito de la ficción resulta única y creadora de mundos increíbles.
Y de Juan Giménez se echa en falta, sobre todo, su educación y preparación en cuanto a dibujo industrial. Por bien que Sécher lo haga, que lo hace, jamás será capaz de ilustrar la maquinaria como lo hace Giménez. Tampoco podrá ilustrar un naufragio estelar con sus piezas y trozos de nave flotando igual que el argentino.
¿Que la saga original no parece tener un argumento general que de cohesión a toda la Historia?
Pues ya es raro, porque se explica en una cita del artículo, cuando Jodorowsky habla del árbol geneálogico.
Es una historia sobre cómo un individuo hereda de su propia familia, de su sociedad entorno, una serie de condicionamientos que pueden traumatizarle, y de cómo librarse de ellos. Es una historia sobre la libertad individual.
Las historias es que pueden contarse de muchas formas diferentes. Las de Jodorowsky suelen incorporar mucho material simbólico. Mucha gente huye espantada ante eso porque no lo entienden, porque acaso hay que hacer el esfuerzo de enterarse de cómo se interpretan sus obras.
Es curioso que esto despierte recelos en Jodorowsky, a pesar de que su simbolismo es bastante claro, pero en cambio la gente no se queja de la oscuridad de García Lorca, por ejemplo, un señor que alcanza grados de hermetismo bastante importantes para al final decir muy poca cosa.
Pero eso sí, uno es un charlatán y otro es el gran poeta de la lengua española, aunque a uno se le entienda sin mucho esfuerzo y a otro no se le entienda ni papa
A Lorca no se le entiende ni papa? Hay una parte de su obra que es muy hermética, sí, pero el resto es popular, potente desde el corazón y las vísceras, recoge pasiones que reconoce hasta el más bajo de los hombres.
Y Jodorowsky es un genio, por supuesto. No necesita derrotar a Lorca para serlo. El arte no es un partido de fútbol.
La casta de los Metabarones y El Incal son dos de las sagas de cómic más importantes de la Historia del noveno arte. Dos dibujantes excepcionales, sí, pero el cómic es narrativa visual, sin guion no hay nada. Los guiones de Jodorowsky son absolutamente geniales, originales y los propios Moebius y Giménez le llamaban a todas horas para que escribiese más. Lo sé porque Alejandro es amigo personal. Sin la imaginación de Jodorowsky (doscientos cómics originales en 60 años se dice pronto, con dibujantes de una docena de países distintos y géneros distintos) todo eso que se reseña no existiría.
Gracias por la completa reseña. No he leído la segunda saga todavía, pero la original me gustó incluso más que El Incal (de la cual «Antes del Incal» me parece la mejor lograda desde el punto de vista narrativo). Es cierto que, por ejemplo, la explicación de los gusanos vampíricos en «Cabeza de hierro» es un poco forzada y gratuita (si a ese tipo de cosas se refiere el autor de esta reseña). Quizás es cuestión de gustos, pero a mí no me pareció que la historia era inconexa o floja. De hecho el cierre del ciclo en relación a lo que sucede con los robots narradores me parece que está muy bien logrado. Lo mismo para el tono humorístico de sus conversaciones (que recuerda mucho la dinámica entre John Difool y Deepo). He leído en otras reseñas que el segundo ciclo sin Jodorowsky carece de estos elementos, habrá que ver si esto es en mérito o demérito respecto de la saga completa.
«les escribió una sinopsis», dice usted. ¿Y el parece poco? ¿Sabe usted la extensión de la «sinopsis»? ¿Fueron cinco, diez, quince páginas? ¿Fue una conversación un e-mail? Es mezquino hacer menos la aportaciones de Alejandro Jodorowsky. Aportar ideas, estructuras, sinopsis no es poca cosa, es la base, el cimiento. Mientras la caratula indique que Jodorowsky estuvo involucrado, el trabajo es también suyo. Saludos.