Deportes

Il bandito e il campione

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Costante Girardengo, 1919. Fotografía: Bibliothèque nationale de France (DP).

Hay sitios, centenares, miles, donde nunca nace nadie. Nadie con una mínima relevancia histórica, se entiende. Sin embargo, otros, tan pequeños, tan vacíos como los primeros, descuellan en el mapa por albergar un parto ilustre. Sucede con un rincón del Piamonte que vio nacer no a uno, sino a dos personajes de esos que esquivan el olvido. En los albores del siglo XX, entre los apenas diecisiete mil habitantes de Novi Ligure se contaba una singular pareja. Por un lado, el primer Campionissimo sobre dos ruedas. Por otro, el que los fascistas de Mussolini considerarían enemigo público número uno de Italia. Ambos salidos de las mismas calles. No necesariamente juntos, pero sí revueltos.

Costante Girardengo fue el quinto de los siete hijos de un matrimonio campesino. 1893, tiempos duros. Su vida académica duró hasta sexto curso, después se apoderó de la vieja bicicleta del padre para desempeñar trabajos esporádicos. Fue amor a primera vista. Incluso llegaría a aceptar un empleo a cuarenta kilómetros de casa para entrenar a diario. Pronto participó en algunas carreras, pero solo venció en la más peculiar. El maratoniano Dorando Pietri, célebre por su dramática llegada a meta en los Juegos Olímpicos de Londres, aprovechaba su fama para ganarse un dinero de pueblo en pueblo. La cosa iba así: Pietri apostaba un par de liras a que daba una vuelta a pie antes de que el ciclista completase dos, un enunciado que evidencia el peso y la incomodidad de aquellas bicis. Y en Novi Ligure, ese día, la bolsa del atleta abultaba. Hasta que llegó Costante, menudo incluso para sus quince años, y desató el júbilo entre sus paisanos tras el doble rodeo a la plaza del mercado.

No muy lejos de allí nacía en 1899 Sante Pollastri. O Pollastro, como prefería ser llamado, aduciendo que le facilitaba la tarea al firmar. Los tiempos seguían igual o más duros: se trabajaba mucho, se cobraba poco y se comía menos. Pronto huérfano de padre, creció en la miseria más absoluta. Como el nuevo deporte causaba furor entre los italianos, él también probó a escapar del hambre sobre una bicicleta, donde entabló amistad con un vecino cuyo nombre leerán más veces: Biagio Cavanna. A Sante le pilló con catorce años el primer número del periódico quincenal Gli Scamiciati (‘los descamisados’), que se convirtió en lectura habitual en su casa.  

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10 comentarios

  1. GENIAL!

  2. Ricardo Córdova

    Hace muchos años que conozco esta maravillosa canción, pero desconocía el contexto de la misma. Yo estudiaba italiano en la Universidad y la maestra nos compartía música italiana. Siempre me gustó cómo sonaba pero justo 22 años después entiendo de qué va.

    Mil gracias.

  3. Una delicia leer estas epopeyas de fervor y pobreza. Muchas gracias.

  4. No es por nada, pero leerse un libro y fusilarlo sin ni citarlo no es muy ético que digamos.
    Creo que esto está sacado sin ningun rubor de:
    Il Campione e il bandito.
    de Marco Ventura.

    • Jorge Decarlini

      La historia de Girardengo y Pollastri es sobradamente conocida en Italia. Pertenece a la cultura popular, por lo que la cantidad de textos en hemerotecas y webs donde completar información y documentarse es amplísima.

      Sobre su acusación, permítame que me defienda: no he fusilado ese libro, principalmente, porque apenas lo he leído. Es que ni lo tengo. La información extraída para el artículo corresponderá, como mucho, a tres o cuatro páginas sueltas gracias a la previsualización de Google Libros.

      Sobre el resto de comentarios, muy agradecido de que la historia haya gustado. Tiene trabajo detrás.

  5. Buongiorno, nel testo una imprecisione grave, Sandro Pertini è stato Presidente della Repubblica, non Capo del Governo

  6. Punt Oycoma

    Muy interesante la historia paralela de estos dos. ‘Dio li fa e poi li accoppia’, como se dice en italiano, que para esta historia viene más a cuento que la versión del dicho en español.

    P.D: Yo he leído el libro de Marco Ventura y para nada me ha parecido un fusilamiento.

  7. Bueno, como argumento en defensa de mi comentario diré que la estructura del artículo, y la combinación del texto con la letra de la canción de de Gregori són idénticas. Admito que puede ser una coincidéncia, en cuyo caso presento mis disculpas.

  8. Suso López

    Una maravilla Jorge, por fin lo he leído completo, que difícil de hilar y que bien hecho. Sirva esto para decir que vaya mérito tiene la canción de Luigi Grechi en boca de su hermano, porque sintetiza todo muy bien, incluso gracias a su propio ritmo.

    Te he leído de música y me encanta, leer cicismo, música y bandidos anarquistas más!!!

    Pd: Ahora soy más fan de Girardengo.

    Abrazos y enhorabuena!

  9. Pingback: Un lunático en bicicleta: sobre José Manuel Fuente, el Tarangu

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