Eros Ocio y Vicio

Bájate las bragas

carol Film4
Imagen: Film4.

Este relato forma parte de nuestro libro Tócate.

Estoy en la cocina. Azulejos de color celeste que nunca me gustaron. Mesada de mármol. Pila de aluminio. Abro la nevera. Hora del almuerzo. Dos tomates y un pepino. No hay más. Los miro con una sensación parecida al desánimo y me consuelo pensando en el pan congelado que, rociado con aceite de oliva virgen extra, dará cierta contundencia a un menú de solitaria que se está repitiendo con excesiva frecuencia. Mientras cojo los tomates con una mano y empuño el pepino con la otra me pregunto por el significado de excesiva y de frecuencia. Hay otras preguntas que surcan el aire. Las aparco. Lavo los tomates. Noto la piel dura contra la palma. La temperatura. Los seco con el trapo de cocina que, todavía con las manos húmedas, extraigo del primer cajón del mueble de madera que hay junto al lavavajillas. Los abro por la mitad. El jugo se desparrama sobre el mármol junto a las pepitas. Entonces agarro el pepino. Demasiado grande para mí sola, pienso. Pero si dejo la mitad en la nevera acabaré por tirarlo. Decido comérmelo entero. Quizás me queda alguna lata de atún. Miro en la despensa y bingo. Pongo a tostar el pan. Me encanta el olor del pan tostado. Abro la lata de atún. Me mancho. Me cago en todo. Es un vestido del color de los azulejos que me he puesto esta mañana. De los pocos frescos y bonitos que tengo para andar por casa. Me ha saltado aceite justo en el escote. Suerte que no me he puesto sujetador. Detesto los lamparones de aceite. En fin.

Pelo el pepino. Le dejo algunos trozos de piel. Dicen que así no repite. No sé si es cierto. A mí me funciona. Justo cuanto voy a cortar la primera rodaja, me suena el móvil. Por norma general no contesto cuando como ni cuando estoy a punto de comer, pero el número desde el que llaman me resulta extraño y siento curiosidad. Tampoco me va de un rato. Es sábado. No tengo nada mejor que hacer. «¿Diga?». «Bájate las bragas».

Cuelgo deprisa. Como si quien ha llamado me estuviera viendo. Como si me estuviera espiando. Voz de mujer. Una voz desconocida y aterciopelada. Una voz imperativa. Decidida. Una voz que me ha calentado como hace tiempo que no me calienta nada ni nadie. La gente es tan previsible en general. Tan poco osada.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

22 comentarios

  1. Glup!
    Y ésto? Estoy en JD? Sí, no hay dudas.
    Sea como sea es una grata sorpresa entrever a la musa inspiradora de esta digna sucesora de Ovidio y su Ars amatoria, pero que prescindia de hortalizas u otros frutos que no fueran los del cuerpo. Pero, se sabe: no hay nada que no cambie. Agrego que esta lectura mejor estaría en invierno, no con este calor oprimente. Gracias por la lectura.

  2. Opinión Personal

    Parece escrito por un niño de 16 años. Vulgar y cutre se quedaría corto, en mi opinión. Y mira que hay novela vulgar y cutre buenísima, pero no es el caso.

    • Desde luego no has leído ninguna redacción de un niño de 16 años como esta. Si la encuentras será un niño prodigio.

  3. Un relato magnificamente escrito. Enhorabuena. Da gusto leer algo tan bueno entre la mediocridad creciente.

  4. No soy fan del sexo lesbico pero he de reconocer que me puso caliente este relato y ahora solo espero que llegue mi esposa para desahogar…

  5. Plano y pueril. Un relato muy poco trabajado y típico de lectora de novelas eróticas.

  6. Muy bueno. Si no fuera que acabo de hacerlo, me masturbaría leyéndolo.

  7. ¿Pero el pepino no estaba pelado?

  8. Al Pacino + Joe Mantegna: Ray Romano.

  9. El desenlace se veía venir desde que apareció por primera vez la palabra cactus.

  10. Frena mujer!

  11. Ni erótica, ni interesante… Un relato plano, aburrido y políticamente correcto… el anti-libido.

  12. Buen relato pero demasiado ligero. En pono-grafia.com he leído cosas más intensas.

  13. Un relato muy muy ligero, se agradecería más profundidad y más emoción, intensidad y transgresión. De acuerdo con “Machina” en porno-grafía.com hay muchísimos relatos mejor que este.

  14. Supongo que siendo un hombre heterosexual no soy el «target» (lo siento por el anglicismo, pero no encuentro una palabra en castellano que exprese lo mismo) de este relato, pero me ha encantado. A pesar de las habituales críticas de los trolls contra todo lo que leen, está correctamente escrito y mantiene el interés de principio a fin.
    Es verdad que se sabe demasiado pronto que la voz y la rubia son la misma persona…

  15. Prueba de que a las palabras no se las lleva el viento.
    Tienen el poder sobre nosotros que estemos dispuestos a otorgarles (suponiendo que somos capaces de controlar su algarabía)

    No soy ninguna erudita, así que se trata de una simple opinión de humilde lectora: es muy bueno, y lo es porque toca con la punta de los dedos la complicada finalidad de todo relato; transmitir sensaciones/emociones tomando por instrumento la palabra.

  16. Uno cualquiera

    No es por nada pero en la nevera, los tomates, como los plátanos, se destruyen or el frío. Por ser puntilloso y eso.

  17. Pingback: Fraternidad – El Sol Revista de Prensa

  18. Un relato muy bueno que hace volar tu imaginación y te la pone dura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*