
¡No hubo manera de evitarlo! Por fin estalló. Se ha arrancado el velo a lo que en Francia se llama, con gracia, un «secret de Polichinelle» —un secreto a voces: algo que todo el mundo sabe, pero con una evidencia fugaz y a lo que tampoco se presta demasiada atención—. Lo que era meramente anecdótico adquiere por fin una visibilidad sociológica. Ya era hora.
Introducción
El libro de Frédéric Martel Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano es la primera tentativa de la que tengo noticia de contestar, a partir de una investigación rigurosa, a la pregunta: ¿cómo y por qué el principal obstáculo institucional a los derechos LGTB a nivel mundial está en apariencia tan abrumadoramente poblado de hombres gais? Se mire por donde se mire, la pregunta no es estúpida. El autor dedicó varios años al periodismo de investigación en busca de la respuesta. Hizo múltiples viajes intercontinentales, pasó meses viviendo tanto en Roma como dentro del mismo Vaticano, siempre con su propio nombre. Llevó a cabo cientos de entrevistas con aquellos que están, de una u otra manera, involucrados. Desde trabajadores del sexo a cardenales, pasando por periodistas, médicos, abogados, policías, curas, diplomáticos y abogados. De la evidencia recogida surge un cuadro: la homosexualidad vivida sistémicamente de forma deshonesta crea una cultura de mutuo encubrimiento que se autorrefuerza constantemente: la estructura del armario clerical.
Algunos hechos que descubrimos en el libro son a la vez nuevos y perturbadores. Las relaciones entre Pinochet, los círculos católicos gays de derecha en Chile y Angelo Sodano, (el responsable de tantos nombramientos del tan caído en desgracia episcopado chileno); el chantaje que pudo efectuar la Junta Militar Argentina de los años 70 sobre el nuncio Pio Laghi, gracias a la debilidad de este por los «taxiboys» locales; la pregunta sobre hasta qué punto los abusos sexuales en la Archidiócesis de la Habana fueron la última gota para el papa Benedicto, el gatillo para su renuncia; los vínculos entre Alfonso López Trujillo y el narcotráfico en Colombia, como también la violencia sexual que practicaba con los chaperos de Medellín .Y tantas historias más, de dinero y de sexo. Algunos de estos relatos ya eran conocidos en sus países de origen, por lo menos por los periodistas locales; pero esta es la primera vez que se atan tantos cabos sueltos a nivel mundial.
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Gracias por el esfuerzo de escribir algo así.
Arrojar luz sobre la composición de una institución que queramos o no, impacta en nuestra sociedad, y hacerlo de esta manera, es una maravilla.
Espectacular.