Arte y Letras Historia

U-boote, los lobos de acero (I)

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Submarino alemán (U-boat), c.1939. Foto: Cordon.

Lo único que de verdad me asustó durante la guerra fue la amenaza de los submarinos. (Winston Churchill, La Segunda Guerra Mundial, volumen II, «Su mejor hora», 1949)

Debo confesar que mi imaginación rehúsa ver cualquier tipo de submarino haciendo algo que no sea asfixiar a sus ocupantes y naufragando en el mar. (H. G. Wells, 1901)

Las dos guerras mundiales que definieron la primera mitad del siglo XX presentaron al mundo nuevas formas de matar y morir, algunas más atroces que lo visto en cualquier otra época. No hace falta mencionar que las poblaciones civiles padecieron algunos de los peores horrores de la historia reciente, desde los campos de exterminio nazis a los bombardeos masivos e indiscriminados sobre ciudades, pasando por las hambrunas o las detonaciones atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Pero también los combatientes tuvieron que hacer frente a peligros nunca vistos y las tasas de mortalidad entre los soldados se dispararon, así como la gravedad y extensión de las secuelas físicas y psicológicas entre los supervivientes.

Quienes participaron en las operaciones militares de la primera y segunda guerras mundiales, sin embargo, no tenían el mismo número de papeletas en el tétrico sorteo de la batalla. Era mucho más fácil morir sirviendo en unas unidades que en otras. Entre los destinos más negros para un combatiente —aunque no deberíamos hablar de un servicio bélico convencional, sino de una condena de carácter penal— estuvieron los «batallones de castigo» de la Segunda Guerra Mundial, como el Strafbataillon del ejército nazi o el Tzrafbat del ejército soviético, integrados por criminales, desertores, soldados indisciplinados o «no aptos para el servicio», etc. Aquellos batallones eran enviados a misiones con escasas posibilidades de supervivencia, ya fuese atravesar campos de minas, servir de vanguardia durante asaltos a posiciones muy defendidas o abrirse camino bajo el fuego de la artillería enemiga. Como se puede deducir de tales misiones, los batallones de castigo sufrían tasas de mortalidad muy elevadas que podían llegar al 80% de sus integrantes en algunos casos.

Sin embargo, estas pérdidas no solo eran aceptables, sino que eran esperadas. Aquellos hombres no eran vistos como soldados ni sus vidas estaban valoradas del mismo modo; por el contrario, sus respectivos regímenes los consideraban desechables. Ni siquiera podían soñar con retirarse del peor de los combates, pues a sus espaldas, en las líneas de su propio bando, aguardaban las «tropas de barrera» encargadas de ejecutarlos cuando pretendiesen volver atrás. Pues bien, alguien destinado en un batallón de combate no contemplaba una mucho peor perspectiva que cualquier tripulante de un submarino alemán.

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7 comentarios

  1. Cosme García (S-83)

    Aunque no es el tema del artículo mencionar que el primer submarino en España fue obra de Cosme García Sáez (1818 – 1874), tanto a nivel de patente como de pruebas oficiales. Si bien es cierto que la historia la escriben los vencedores (o los de marketing) y este inventor no fue capaz de vender este proyecto. Con otros inventos sí que tuvo más fortuna…

    La vida de Cosme García daría para un artículo particular.

  2. Estuve en las Orkney hace años, y Scapa Flow me pareció un puerto natural inmejorable, capaz de guardar una flota tan grande como quieras, y con unas entradas estrechas y fáciles de defender. No me extrañó nada que la marina británica lo hubiera utilizado en las dos guerras mundiales.

    Espero ansioso la segunda parte del artículo…

  3. Hay una errata al final del artículo:
    Así, el destino de los submarinos británicos iba a ser no el penetrar en Scapa Flow, ni el tender trampas inútiles a la Royal Navy, sino el acosar el comercio naval hasta llevar a Londres al borde del K.O.

    Donde pone británicos tendría que poner alemanes.

  4. Soldado estelar

    Hay un error en el último párrafo: «Así, el destino de los submarinos británicos»… Serían alemanes.

  5. Pingback: Enlaces Recomendados de la Semana (N°513)

  6. Pingback: U-boote, los lobos de acero – Es Mi Hemeroteca

  7. ¡Gracias!

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