Deportes

Un señor, un chaval y un saltador de esquí: crónica de la Vuelta a España 2019

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Primož Roglič en la última etapa de la Vuelta a España 2019. Foto: Cordon.

Eslovenia es un país pequeño. Superficie, más o menos, como la suma de Asturias, Cantabria y el País Vasco. Misma población que Galicia. Estuvo tradicionalmente integrado en el Imperio de los Habsburgo, ese conglomerado cuyo Gott erhalte Franz den Kaiser se cantaba en veinte idiomas distintos. Independiente desde 1991, en la actualidad sus exportaciones mas importantes son medicamentos, vehículos e hidrocarburos.

Ah, y ciclistas. Ciclistas pequeñajos, rocosos, de gesto serio y pocas palabras.

Ciclistas buenísimos que han dominado la Vuelta a España en 2019.

Ese maillot rojo del que usted me habla

En el principio fueron las ausencias. Como viene ocurriendo últimamente, vaya, en cada Gran Vuelta. No estaba Thomas, que prefería Gran Bretaña. Ni Bernal, cansado tras tanto homenaje. Ni Sosa, que se ha especializado en ganar carreras de preparación para otras más importantes (donde no corre). No busquen a Dumoulin, con la rodilla aun pachucha y cambio de escuadra en lontananza. Ni Landa o Nibali, que llevaban un par de grandes en sus piernas. O Enric Mas, que no quiso salvar su muy deficiente temporada. Tampoco Carapaz, el ganador del Giro, que se fue a correr un critérium. Menos de una semana antes de la Vuelta. Sin avisar a su equipo (del que se marcha a fin de año). Castigado de cara a la pared.

Así las cosas el máximo favorito para la Vuelta a España era, seguramente, Primož Roglič, antiguo saltador de esquí que cada año da un pasito adelante en esto de la bici. Ocasión inmejorable para hacer el definitivo. Solo que su conjunto se cayó al completo en la crono que abría la Vuelta. Y quien debía ser mejor gregario, Kruijswijk, abandonaba un par de días más tarde, supuestamente por las secuelas. En principio Roglič iba a estar solo, como lo estuvo en el Giro de Italia. Vendido ante los ataques en tromba de sus rivales. Finalmente el Jumbo-Visma funcionó a las mil maravillas…

Seguro que les ha pasado. Una cena, una de esas elegantes, de las que hay que ir bien vestidos. Ustedes me entienden. Te van poniendo para comer canapés y más canapés, pequeñas delicatessen. Al final, por puro número, te acabas llenando, pero echas de menos un buen chuletón. Quizá no todos los días, claro, pero sí en ciertas ocasiones.

Pues eso es la Vuelta a España. Cada día tiene trampas, un puñado de minutos en los que favoritos y outsiders se juegan las habichuelas y dan espectáculo. Pero ahí queda. Los esfuerzos de largo aliento no suelen llegar. Con todo, seguimos teniendo bocados deliciosos. Y, además, el Giro y el Tour de este año tampoco no han ofrecido demasiada carne que llevarnos a la boca, entre suspensiones y demás. Así que, a la chita callando, la Vuelta mantiene interés diario de una forma que a veces parece artificial, pero que a la larga da resultado.

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2 comentarios

  1. ¿alguien recuerda quién era el director deportivo de Juanjo Cobo en su irrupción en la escena ciclista ganando la Vuelta (que le han quitado por dopaje) a Froome?
    ¿alguien recuerda quién era el director deportivo de Piepoli en sus exhibiciones extraterrestres (que acabaron como acabaron) en el Tour 2008?
    ¿o quien era el director del nuevo Pantani, Ricardo Ricco, que protagonizó unos de los escandalos de dopaje, que ya es decir…., más grandes?
    Matxin, el director deportivo de Pogacar.
    Ojalá escuchemos hablar muchos años de este chico, pero visto lo visto, las probabilidades de que a los 25 años sea un excorredor son bastantes altas.

  2. Enhorabuena por la crónica. Un placer de lectura.

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