
Ya han pasado más de cincuenta años de la primavera de Praga, el intento de ensayar un socialismo de rostro humano en 1968 que acabó bastante mal, y esta es la historia de František Kriegel, uno de sus protagonistas. La cuento por si acaso nadie se acuerda de recordarla, que podría ser. Cuando las tropas soviéticas invadieron Checoslovaquia, porque no veían claro lo del rostro humano, arrestaron a Kriegel y al resto de líderes comunistas del país y los llevaron a tortas a Moscú. Eran entre veinte o veintiséis, no he logrado concretarlo, y todos fueron obligados a firmar el llamado Protocolo de Moscú, una rendición y una humillación. Les pusieron un papel delante en el que admitían su equivocación y autorizaban la entrada del Ejército Rojo en su país. Pero antes de contar la escena en que firman, detengámonos un momento para saber quién era František Kriegel, porque para llegar aquí dio muchas vueltas, giros y saltos que en realidad marcan un camino bastante recto.
Kriegel ni era checo. Nació en 1908 el Imperio austrohúngaro, en un lugar que ahora cae en Ucrania, y era judío, y era pobre, y enseguida fue huérfano de padre. Se trasladó a Praga con dieciocho años a estudiar Medicina, huyendo también del antisemitismo de su tierra, y allí se afilió al Partido Comunista. Para pagarse los estudios trabajó en la construcción, en una zapatería, vendiendo salchichas en los partidos de fútbol. Cuando terminó la carrera empezó a trabajar de médico en Praga, pero a los dos años estalló la guerra civil en España. ¿Qué hacer? Fue un momento de grandes decisiones para él, que venía de la pobreza y quería un mundo mejor. «En sus ansias de hacer frente al sufrimiento humano no le bastaba con ser buen vecino y buen médico, necesitaba también entender el contexto social del sufrimiento y explorar la vía para eliminarlo». Esto lo dijo más tarde su amigo Václav Havel, que llegó a ser presidente checo tras la caída de la URSS. El 10 de diciembre de 1936 Kriegel tomó su decisión y emprendió viaje a España.
Estuvo más de dos años en el frente, hasta el final de la guerra, sirviendo como médico. Hay algunas anécdotas suyas. Una vez, en Tarragona, los milicianos encontraron una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y comenzaron a burlarse, hasta que él les increpó: «Si usted no es creyente, camarada, no se burle, esta no es nuestra casa». Tras la marcha de las Brigadas Internacionales, Kriegel acabó en uno de esos horribles campos de concentración que hicieron los franceses para los que habían perdido la guerra en España. Y que luego, ya puestos, se usaron durante la Segunda Guerra Mundial. A Kriegel le tocó el campo de Gurs, cerca de Pau. Entonces se empezó a preocupar por China, que estaba en guerra contra el Japón imperialista desde 1937. ¿Qué hacer? «China me necesita, sus sufrimientos superan a los de España», decía entonces. No era el único, en los barracones de Gurs vivía con otros médicos extranjeros que habían trabajado en la guerra española, se habían curtido en el frente y, tal como estaba el mundo, querían seguir, no estaban dispuestos a pensar que no era asunto suyo y volverse a casa. En muchos casos también porque no podían, en su casa estaba Hitler. Cincuenta se ofrecieron voluntarios para ir a China, y al final fueron elegidos dieciocho, Kriegel entre ellos. En total, al final ascendieron a veinte. En agosto de 1939 partieron hacia la guerra chino-japonesa. En China los llamaron los médicos españoles, porque venían de la Guerra Civil, aunque ninguno era español.
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Qué bonito artículo, gracias al autor
No conocía la historia de este admirable hombre. Un artículo muy interesante, felicito al autor.
Ole los artículos buenos que te alegran la tarde!
Ahora que se acercan las negras tormentas, me da algo de esperanza esta historia.
Un recuerdo para el señor Kriegel, que la tierra le sea leve.
Diablos, Durruti77! Es pura poesía su comentario, a la altura del personaje. Me permita agregar algo…y que el recuerdo de los desconocidos que aún la transitan no lo alejen de nosotros y de los otros que vendrán… Excelente lectura y comentarios.
Magnifico artículo.
Gran artículo. He leido que el investigador Carles Brasó Broggi recupera con documentación inédita de archivos de todo el mundo, la historia de estos médicos errantes, tanto durante su etapa en ambas guerras, como de sus trayectorias previas y posteriores, estrechamente ligadas a los movimientos internacionalistas, a la influencia comunista, a la Segunda Guerra Mundial y a la posterior Guerra Fría.
Lo acabo de leer y …. Excelente libro.
Los médicos errantes. De las Brigadas Internacionales y la revolución china a la guerra fría (2022)
podeis leer un fragmento aquí:
https://www.planetadelibros.com/libro-los-medicos-errantes/343863