Chess Metaphors Ciencias

La absurda felicidad de Sísifo y el eterno retorno

Fig 1. Infinito c
La espiral de desesperación de los juegos infinitos.

Arrieros somos y en el camino nos encontraremos, la cuestión es saber en qué camino y cuándo. Entonces estaríamos preparados para ese encuentro casual (o no tanto) en el que dos arrieros vuelven a juntarse y el universo se ilumina. Da igual qué clase de arrieros, pueden ser dos que juegan al ajedrez o dos que sean filósofos o dos amigas que lo siguen siendo desde sus tiempos de la facultad, o dos… tanto da, volveremos a encontrarnos. Esta simple idea esconde el vértigo de los tiempos y hace que debamos reconocer en las actitudes y en las debilidades de los demás, de las nuestras, la posibilidad de que todo, absolutamente todo, por más inútil que parezca, forme parte esencial del devenir natural de nuestra existencia. Y, por eso, todo, absolutamente todo, es importante. En mi caso me pasa con el ajedrez.

Cuanto más juego más me asalta la certeza de estar perdiendo el tiempo. Yo ya lo sabía; había estado allí, en ese punto de hartazgo y de desesperación, muchas, muchas veces. Y no estoy solo. Hace ahora cien años, en una carta fechada el 3 de mayo de 1919, estando en Argentina, Marcel Duchamp escribe a unas amigas las siguientes líneas:

Hace mucho tiempo que quería escribirles, pero no encontraba el momento: a tal punto el ajedrez absorbe mi atención. Juego noche y día y nada me interesa más en el mundo que encontrar la movida justa. Perdonen entonces a este pobre idiota maniático. Yo sé que ustedes son buenas y me perdonarán…

Si le pasó a Duchamp y a tantos otros, ¿por qué, entonces, me he preguntado otras tantas veces, no habría de pasarme a mí?

La partida de ajedrez no es una partida, es un acto de desesperación. Es la afirmación consecuente de que todo es efímero, de que el tiempo pasa, de que todo se acaba y nada importa. ¿Cómo si no puede uno jugar y jugar y jugar y no parar y desentenderse del mundo, de la vida, de los seres queridos, de las lunas y los versos, de la belleza del día, del viento en el rostro y las nubes arreboladas?

La culpa la tiene internet. He visto grandes maestros jugar hasta la extenuación durante horas seguidas partidas absurdas a ritmo de un minuto por jugador (sí, por jugador, no por jugada, lo cual significa que la partida termina, como mucho, en dos minutos). El gran maestro Hikaru Nakamura es uno de los jugadores más brillantes del momento, ha estado instalado en la élite mundial desde hace varios años ya y uno creería que como profesional que es nunca se sometería a semejante despropósito. Pero no, a Naka, como se le conoce en el mundillo, se le puede seguir jugando cientos de partidas relámpago (que así se las conocen, o bullet, bala en inglés) en portales como lichess.org. Recuerdo su comentario entre hastiado y, quizás, sorprendido de sí mismo, en la ventana del chat después de pasarse toda la noche jugando: what a waste of life! (¡qué manera de desperdiciar la vida!). ¡Sin duda! La calidad de estas partidas suele ser infame, especialmente en los finales donde se trata de ir moviendo piezas rápidamente en un juego ridículo de gato y ratón y en donde lo único que importa es intentar hacer perder el tiempo al rival hasta que se caiga la bandera.

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7 comentarios

  1. Mire usted a ver lo de que el universo se creó hace once billones de años… A ver si en la próxima vuelta lo perfecciona.

  2. ja! pués sí, creo que es culpa de que no llevo bien la cuenta de cuántas veces he escrito esto ya en la rueda de retorno de la eternidad; dicen en la wiki que 13,787 ± 0,020 mil millones +-. Le agradezco el puntillismo, unos milloncitos arriba o abajo, igual que el pedo de mosca…

    • Bueno, no era tan puntillista: en castellano, un billón no son mil millones (como en inglés americano), sino un millón de millones. Ciertamente lo mismo nos da, pero a cada pedo su magnitud.
      Saludos

  3. Sugestivas palabras, señor. Como para pensar que nuestras personales y únicas partidas de ajedrez de nuestras vidas inevitablemente se repetirán. Parafraseando a Borges me atrevería a decir que, se sacrifica el peón para salvar a su amada reina sabiendo que volverá al tablero de juego, y no como rey. Gracias por la amena lectura.

  4. Par Biomagnetico

    Totalmente de acuerdo.
    ¿Qué es perder el tiempo?;
    ¿Y aprovecharlo?
    Gran redacción, un saludo.

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