Historia

Por el valle de la muerte

balaclavaladybutler

“Media legua, media legua, Media legua ante ellos. Por el valle de la Muerte Cabalgaron los seiscientos. “¡Adelante, Brigada Ligera!” “¡Cargad sobre los cañones!”, dijo. En el valle de la Muerte Cabalgaron los seiscientos. “¡Adelante, Brigada Ligera!” ¿Algún hombre desfallecido? No, aunque los soldados supieran que era un desatino. No estaban allí para replicar. No estaban allí para razonar. No estaban sino para vencer o morir. En el valle de la Muerte cabalgaron los seiscientos. Cañones a su derecha, cañones a su izquierda, cañones ante sí. Descargaron y tronaron. Azotados por balas y metralla, cabalgaron con audacia. Hacia las fauces de la Muerte. Hacia la boca del Infierno cabalgaron los seiscientos. Brillaron sus sables desnudos, destellaron al girar en el aire, para golpear a los artilleros, Cargando contra un ejército que asombró al mundo entero: zambulléndose en el humo de las baterías. Cruzaron las líneas; cosacos y rusos retrocedieron ante el tajo de los sables hechos añicos. Se dispersaron. Entonces regresaron, pero no. No los seiscientos. Cañones a su derecha, cañones a su izquierda. Cañones detrás de sí, descargaron y tronaron; Azotados por balas y metralla, mientras caballo y héroe caían, los que tan bien habían luchado entre las fauces de la Muerte. Volvieron de la boca del Infierno. Todo lo que de ellos quedó, lo que quedó de los seiscientos. ¿Cuándo se marchita su gloria? ¡Oh qué carga tan valiente la suya! Al mundo entero maravillaron. ¡Honrad la carga que hicieron! ¡Honrad a la Brigada Ligera, a los nobles seiscientos!”

Lord Alfred Tennyson*

El Gran Juego

Así es como Rudyar Kipling definió en Kim de la India las maniobras que enfrentaron a británicos y rusos durante todo el siglo XIX. Aunque el tablero central de esta suerte de guerra fría se encontraba en el Asia Central, el mayor calentamiento tendría lugar en propio territorio ruso cuando ingleses, franceses, sardos y turcos llevaron la guerra a la guarida del oso.

El viejo anhelo de los zares siempre había sido conseguir una salida a los cálidos mares del sur y movían las piezas para que sus barcos mercantes y de guerra pudieran navegar libremente, ya fuera por el Índico o por el Mediterráneo. En este segundo caso se interponía a sus pretensiones el ‘Hombre Enfermo de Europa’, el decadente Imperio Otomano. Utilizando como pretexto una estúpida trifulca en el Santo Sepulcro de Jerusalén entre monjes ortodoxos y católicos, así como la protección de los cristianos que vivían bajo el gobierno del Sultán, las tropas rusas penetraron en las provincias turcas de Valaquia y Moldavia con la intención de ir cerrando el círculo de presión sobre la Sublime Puerta y, si no hacerse directamente con el Mar de Mármara, al menos conseguir una posición que hiciese de los otomanos poco menos que una marioneta a su merced. Turquía, sabiendo del respaldo de Gran Bretaña y Francia, no estaba dispuesta a que el Zar se saliese con lo suya tan fácilmente, y lejos de plegarse a sus peticiones lanzó un órdago que desembocaría en una declaración de guerra, el 23 de octubre de 1853. Los gobiernos británico y francés no estaban por la labor de unirse a la declaración turca y pensaban que la flota que habían despachado al Mar Negro, unida a las fuertes defensas que los turcos poseían para proteger Constantinopla, bastaban para controlar la situación e intimidar al Zar Nicolás. En ninguno de los dos países occidentales existía un clima propicio para mandar una fuerza terrestre nada menos que a invadir Rusia. Como tantas otras veces a lo largo de la Historia, un asunto en el que nadie pretendía ir a una guerra abierta se les iba escapando de las manos por momentos.

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10 comentarios

  1. Pingback: Por el valle de la muerte

  2. Lo que cuentas es muy interesante, Luis, pero no está bien escrito. Deberías permitir que alguien revisara tus escritos y los puliera antes de publicarlos.

  3. Si, esta enmarañado y se hace pesado de leer.

  4. Joder, pues a mi no me ha parecido mal escrito ni pesado de leer, es más, me ha encantado y me lo he leído del tirón. Un 10 de artículo.

  5. Interesante y entretenido. La locura de la vieja guerra caballeresca y la revolución industrial chocando y esparciendo muerte y destrucción infinita por todos los territorios de Europa. El propio Flashman nos relata está gran aventura en Harry Flashman y la carga de la brigada ligera, siempre con el toque de humor y desvergúenza que le caracteriza.

  6. Pingback: El conflicto de Crimea en el Siglo XIX (II): el desenlace | Armada Rusa

  7. Javier Segurotti

    Muy bien escrito. Muy facil de leer. Bien hecho!

  8. Adriana Eugenia

    Excelente historia, cada día aprendemos más. Gracias.

  9. Marisela Calderón Bravo.

    Leo esta información para respaldar mi lectura de un libro.
    Libro FLASHMAN Y LA CARGA DE LA BRIGADA LIGERA del autor GEORGE MACDONALD.

    Muchas gracias por explicar estos detalles.
    Besos.

    Hoy miércoles 13 octubre 2021.
    León, Guanajuato, México

  10. En realidad es un muy buen escrito y está claro; también es fácil de entender, Uc has gracias

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