Arte y Letras Literatura

Agotados de esperar el fin: la extinción humana según la ciencia ficción

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The Road, 2009. Fotografía: Dimension / 2929 / Nick Wechsler / Chockstone Pictures.

Pasa una generación y viene otra, pero la tierra es siempre la misma.

Eclesiastés 1:4

En el principio se creó el fin. Cualquier religión que se precie cuenta con un suceso en el que la vida de la comunidad desaparece de forma abrupta, violenta y muy espectacular. Este acontecimiento puede ya estar prefijado o ser provocado por la ira de los dioses, la estupidez de los seres humanos, y venir con una debacle ecológica o una gran guerra. Pueden darse todos los factores a la vez: tormentas de fuego, ángeles justicieros del espacio exterior, la tierra que se abre… 

El apocalipsis es, con toda seguridad, la idea más popular de nuestra historia. Nos regodeamos, como las criaturas finitas y supersticiosas que somos, en soñar con acontecimientos truculentos que culminarán en la desaparición de nuestra especie. Triste consuelo a nuestra condición, pero que ha generado una cantidad inmensa de literatura y productos de entretenimiento —películas, cómics, televisión, música— para disfrutar padeciendo del fin mientras afrontamos nuestro propio final. Eso no quita para que mientras tanto pueda darse un apocalipsis de padre y muy señor mío, tal y como lo vieron los profetas de las religiones antiguas o lo han ido delineando los autores y autoras de la ciencia ficción. 

Con el perfeccionamiento de las armas de destrucción masiva, más el destrozo medioambiental, todo ello unido a la deriva popular hacia la idiocia y el fanatismo, es muy probable que nosotros (o como mucho unas pocas generaciones más) asistamos por fin a la ansiada extinción, de la que (y esto también es una regla de oro) siempre tienen que sobrevivir unos pocos, aquellos que padecerán indecibles penalidades para volver a fundar la misma y alocada civilización, o morirán tras descubrir que en realidad se encuentran en el planeta de los simios. 

Milenarismo ecológico

El fin de la humanidad, tal y como lo ha escrito la ciencia ficción, es un recurso fantástico. Además de imaginar finales espantosos a nuestra especie, con lo liberador y divertido que este ejercicio resulta, también ha servido para hacer crítica sobre los Gobiernos, su política armamentística, las consecuencias de las guerras, los peligros de la tecnología, así como para establecer dilemas y extraer conclusiones morales. Hace ya mucho tiempo que en estos relatos se sustituyó a los dioses por los científicos y, especialmente, se ha colocado a los productos tecnológicos como los desencadenantes del fin del mundo.

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7 comentarios

  1. Da gusto leer a Grace Morales, como siempre.

    Por comentar unas pocas obras que no se citan que me parecen destacables por su calidad dentro del subgénero: Cántico por Leibowitz de Walter M. Miller Jr, El verano del pequeño San John de John Crowley, Dudo Errante (Riddley Walker) de Russell Hoban o Tú, El Inmortal de Roger Zelazny, por ejempo.

  2. Poe, por una vez, pone la nota alegre: en su «coloquio de Monos y Una» el fin del mundo llega en una gigantesca llamarada por exceso de oxigeno en la atmosfera, que provoca una euforia planetaria durante las horas previas al chispazo

    J

  3. ¿Y si no sucediera nada? ¿Y si los patrióticos y poderosos gobernantes de turno se dieran cuenta (sí, porque hay que ser obtuso para no entreverlo) de que la amenaza no es el vecino más o menos lejano, si no lo que nos puede venir del cielo, o las pandemias que como las aves no conocen fronteras, o los resultados catastróficos de nuestras luchas contra el planeta para sobrevivir? Con el ahorro de esa inmensa masa de inversiones destinadas al desarrollo de las armas se podrían enfrentar los problemas actuales y los por venir. En casa y afuera. Dan miedo esos personajes de los cuales sabemos que nos pueden llevar al desastre, pero recuerdo que estuvimos a punto de autoextinguirnos con la crisis de los misiles cubanos, y entonces había dos personajes que poco pueden envidiar a los actuales en fanfarronería y patriotismo. No sería una mini utopía imposible y creo que tarde o temprano tiene que llegar porque en el fondo, por más que lo parezcamos, no somos cretinos. Espero. Y me permita regodearme con la fantasía de nuestros lejanos herederos, que revolviendo en viejos archivos digitales descubrirán esta rama de la literatura, la ciencia ficción catastrófica, y dirán asombrados: ¡Pero mirá vos a qué le tenían miedo nuestros antepasados!

    Ya que nadie pidió mi aprobación para
    ser o no ser, de cabeza dura y vengativo
    haré todo lo posible para aguarle la fiesta
    a esta insensatez que me permitió conocer,
    y si me toca presenciar el derby Apocalipsis
    versus Nosotros usaré mis últimos ahorros
    para un lugar en primera fila, la más bullanguera,
    con los colores amados, coca cola y pop corn.
    Excelente lectura, señora, y comentarios útiles. Gracias
    .

  4. Cao Wen Toh

    «Es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo». Fredric Jameson.

  5. Buenas. Excelente artículo. Me gustaría apuntar el nombre de uno de los padres de la ciencia ficción española, fallecido hace poco más de un año, Gabriel Bermúdez Castillo, y un par de obras que pueden agregarse a esta recopilación: Viaje a un planeta Wu Wei y Mano de Galaxia, aunque esta última quizás no se ciña del todo a lo expuesto en el artículo.

  6. Jessie Borré

    Excelente resumen. La ciencia ficción y el desarrollo tecnológico van de la mano para crear obras de interés y dar respuesta a muchas interrogantes sobre el fin de la humanidad. Creo que quedan millones de años para que llegué esa hora. A medida que pasa el tiempo serán otros los elementos fantasiosos los protagonistas.

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