Deportes

La noche más negra de Manu Ginóbili

Manu Ginóbili manejando balón
Manu Ginóbili, 2004. Fotografía: Cordon Press

Todo es Oberto. Oberto en el poste bajo, Oberto girando hacia su derecha o hacia su izquierda, tirando de tres metros, taponando en defensa… Oberto con diecisiete puntos y seis rebotes antes de terminar el tercer cuarto, Divac completamente frustrado con un 0/7 en tiros de campo, y lo más importante: Argentina siete puntos arriba a falta de menos de dos minutos para terminar este penúltimo periodo. A un paso de la consagración definitiva.

Oberto haciendo de Manu Ginóbili hoy que la gran estrella está en el banquillo: a veces, sentado, mordiéndose las uñas; otras veces, de pie, correteando por la banda junto al preparador físico. Imposible de pensar apenas veinticuatro horas antes, cuando a Manu lo retiraban en volandas dos compañeros, dolor insoportable en el tobillo derecho tras meter otra de sus canastas imposibles y aterrizar en el pie despistado de Dirk Nowitzki, probablemente la otra gran estrella del campeonato.

Ginóbili salta y apoya, salta y apoya. Busca esos pocos minutos que ayuden a su equipo y ayuden a su propia leyenda personal. A los veinticinco años ya es el mejor jugador de la historia del baloncesto argentino. Una historia que se remonta como mínimo a 1950, cuando el combinado fue campeón del mundo en Buenos Aires, derrotando a Estados Unidos en la final. Una historia que incluye nombres más o menos lejanos, pero otros perfectamente reconocibles de la pasada década: Milanesio, Espil, Nicola, Racca… los mismos que ganaron el oro en los Juegos Panamericanos de 1995 ante una descafeinada selección estadounidense.

El número cinco albiceleste viene de serlo todo en Europa: llegó con veinte años a un modesto equipo italiano (Reggio Calabria) y a los veinticuatro ya había ganado el triplete Lega-Copa-Euroliga en aquella impresionante Kinder de Bolonia, la de Jaric, Rigaudeau, Smodis, Andersen, Griffith… todos entrenados por Ettore Messina. En 1999, justo antes de cambiar de equipo en Italia, los Spurs le seleccionaron en el draft, un poco por seguir la moda, sin demasiado convencimiento. Ahora, la decisión está tomada: después del Campeonato del Mundo de Indianápolis ya no volverá a Europa.

Y, sin embargo, la diferencia entre llegar como campeón del mundo y llegar como subcampeón se hace vital conforme pasan los minutos y el partido sigue dando bandazos: cuando Oberto, Wolkowyski y Scola hacen daño por dentro, Argentina coge ventaja. Cuando Bodiroga y Stojakovic aciertan desde el perímetro, esa ventaja se anula. Rubén Magnano, el seleccionador, el hombre que cogió a los niños que habían asombrado en el Mundial sub-22 de Australia en 1997 —los Sánchez, Nocioni, Sconochini, Victoriano…— y los convirtió en hombres, busca a Manu con la mirada y le pregunta: «¿Estás para jugar?». Y Manu dice que sí, y cuando Manu dice que sí no hay segundas opiniones. Sale a la cancha. A matar el partido.

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5 comentarios

  1. Me encantó el artículo, muchas gracias.

    No pongo en duda la actuación arbitral, pero fue un fallo garrafal no pitar esa sobre Schonochini… que intuyo que fallaría los dos tiros libres, viendo el día que tenía.

    Por cierto, me gustaría leer -si es posible- un artículo sobre lo desasastroso que resultaron dos seleccionadores españoles con la generación de mayor talento del baloncesto español: Pesquera y Orenga. Cómo fue posible que llegaran a ese cargo (a Pesquera se le había pasado el arroz… sin sal, eso sí, y a Orenga le quedaba enorme vista su experiencia previa y posterior a su cargo) y cómo fue posible que no hubiera consecuencias a nivel federativo tras esas decisiones incomprensibles.

    • Ni idea tienes chaval, Pesquera no era un mal tecnico lo que pasa es que en los cuartos de final de las olimpiadas se cruza con estados unidos y un tal marbury jugador all star tiene el dia tonto y nos mete siete triples, luego pillo bronce en un europeo donde fue gasol con fran vazquez de cinco, orenga si fue un horror de tecnico aunque perder contra francia en nuestro mundial se debio a que los franceses no son mancos y a que marc y pau se empeñaron en ir al nacimiento de la hija del primero el dia antes de ese partido durmiendo una mierda, la autogestion de grupo como se suele decir fue lo que hizo que no llegaramos mas lejos en ese mundial

  2. No tendré ni idea, pero sé que Pesquera no pilló bronce ninguno: en el Eurobaket de 2005 España fue cuarta (perdió en semis con Alemania y el bronce con Francia) y Gasol fue… de comentarista. Pesquera es el único técnico desde el 99 en no conseguir NADA con la selección -pero según tú, no era un mal técnico. Lo que hay que leer. Pesquera fue un auténtico desastre. Ese partido en cuartos en Atenas lo preparó fatal. Aún pudiendo perder -era EEUU- defensivamente dio vergüenza ajena.

    Por cierto, de chaval tengo poco.

    • Creo que la valoración entre Orenga y Pesquera debe ser completamente distinta. Orenga fue un absoluto desastre. Lo fue en el Mundial de España, en el anterior europeo, e incluso en el Europeo Junior que ganó con un tal Mirotic abusando. Con Pesquera la cosa fue distinta, a mi modo de entender. Mejoró las prestaciones de Imbroda (en mi humilde opinión), hizo la transición metiendo gente nueva en el grupo. Incluso de equipos menores, cosa que hasta entonces era impensable. Pero sobre todo, hizo ver al equipo que iban en serio y dejó las bases para que Pepu, pudiera hacer un trabajo enorme.
      Las Olimpiadas de España con Pesquera fueron enormes. Apabullamos a Serbia y a Argentina en la primera fase, y perdimos un sólo partido, contra EEUU, en el que Marbury, se salió literalmente. El sistema de competición era extraño y nos dejó sin opciones, o directamente fue que EEUU había pasado de cuarto al cruce, no lo recuerdo.
      Al año siguiente a Gasol los Grizzlies le «recomendaron» no ir y se hicieron unas semifinales en las que nos tumbó la Alemania de un tal Nowitzki por un punto. Eso sí el tercer y cuarto puesto fue un partido lamentable.
      Lo mismo que le pasó a Scariolo con el famoso triple de Teodosic.
      Creo que Pesquera, a diferencia de Orenga, llegó a un equipo que tenía que coger el punto de cocción necesario para ganar. Y ese punto se lo dieron esas derrotas, y Pepu. El resto es historia.

  3. Sebastián Heredia

    «Es una falta como un piano», además de la jugada previa donde pasó de todo y el fallo favoreció a la cara de «yo no fui» de Divac… Ok, ok, voy a dejar de llorar. Perdón, pero no pasa un día donde no me falta esta catarsis.
    Hay un documental (excelente) que fue emitido por Espn donde, entre otras cosas, Bodiroga definió las cosas como son en la comparación entre esa final del mundo y aquel partido de grupos en los Juegos de Atenas (palomita de Manu para ganarlo sobre la bocina): «No se puede ir ganando por tanto con tan poco tiempo en el reloj y perderlo». No más comentarios.
    Para mis amigos españoles, no sólo recuerdo con una sonrisa esa época tan gloriosa del basquet argentino con tipos que además de ser talentosos fueron un ejemplo para la sociedad nacional, sino que también extraño esos choques contra ustedes… a pesar de que nunca terminamos con una sonrisa.
    Asimismo, dejar en claro que gran parte de ese talento argentino se hizo gracias al desarrollo que los muchachos tuvieron en las diferentes ligas de Europa, sobre todo la española.
    Muy lindo texto. Felicitaciones al autor.

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