
Manuel González Rodríguez (Sevilla, 1978), es el rapero sevillano que está detrás de ToteKing. Tote, un mote familiar, que el mismo se puso sin saberlo y que a la larga acabó fagocitando a Manuel. Consumidor compulsivo de literatura gracias a sus padres, aficionado al baloncesto y rapero en una ciudad donde los únicos sonidos que se reconocen institucionalmente son el flamenco y los que suenan en Semana Santa.
Nos reunimos con Tote en la cervecería Río Azul, una fábrica de cervezas artesanales, donde conversamos sobre sus orígenes, caída a los infiernos, resurrección y de cómo un error sin importancia en un correo de felicitación lo conectó con su referente literario y fuente de inspiración: Enrique Vila-Matas. ¡Larga vida al rey!
¿Dónde termina Manuel y dónde empieza Tote?
Desde pequeño, a mí nunca me han llamado Manuel. Tote es un mote familiar, no viene del rap. Básicamente me lo puse yo cuando estaba en el carrito y le preguntó una vecina a mi madre: «ay, qué guapo, ¿cómo se llama?». Y yo respondí Tote queriendo decir Manolote, que era como me decían. O sea, que es un mote que me viene de bebé casi. Solo me llaman Manuel tres amigos del cole con los que me encuentro de vez en cuando. Y bueno, sí, claro, hay diferencias. No estoy todo el día trabajando en la música ni metido en el papel, pero sí que intento limitar al personaje porque, cada vez que rapeo, pongo mis opiniones ahí, me mojo. Es un traslado casi prácticamente de mi vida diaria.
Manolote King no lo habías sopesado, ¿no?
No, eso era demasiado. De pequeño era muy gordo, por eso me decían Manolote. Hay fotos que lo prueban (risas). ¡Era supergrande!
Visualmente rompes con los estereotipos que tenemos de los raperos. No llevas cadenas, oros, grills… ¿Estamos muy influenciados por los Estados Unidos y por las series?
Sí, pero no creas que solo de Estados Unidos. Ese tipo de elementos como los grills, las cadenas y tal, las lleva un rapero de aquí, un rapero de Francia o de Alemania o de cualquier lado. Soy reacio a llevar ese tipo de adornos desde que tengo veinte años. Con la edad, ya empieza a resbalarme un poco todo. No sé, creo que los chavales están usando esos elementos de la misma forma que tú y yo utilizábamos antes una simple gorra; es atrezo, una forma de vestir, de arreglarse. Y sí, es verdad que está más asociado al rapero, pero si te das cuenta después hay otras cosas que han cambiado. Todo eso está muy abierto y ahora la gente pasa mucho de ceñirse a una moda. Hay gente que son leyendas en la música y las ves por la calle y dices: «¿Este tío de verdad hace hip hop?». No lleva chándal, o no lleva gorra o melena. Russ es un artista estadounidense que lo peta y si lo ves no te imaginas que es rapero.
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1) Soy rockero. Rap, respeto desde la distancia. Excesivamente parecido todo.
2) Ahora bien, un tío que te dice que Moby Dick de Melville es una castaña, es para dejar de leerlo (y/o escucharlo). Pero cuando le gusta Pedro Páramo de Rulfo, ahí te llega y se le perdona todo.
3) Sevilla son los sevillanos y los sevillanos son Sevilla. No se puede disociar, para lo bueno y para lo malo, porque uno es consecuencia del otro y al revés.
4) Entrevista buena.
5) Me compraré el libro del Toteking a ver qué tal es o es para impresionar a los paletos del parque.
Se nota que no has escuchado mucho rap. Tampoco es indispensable que lo hagas, cada loco con su tema.
Me ha encantado la opinión de Ray y la contestación Johnny. Para mí Tote es justo eso, contradicción, una persona en continuo crecimiento que se lo cuestiona todo.
Genial, estamos faltos de gente así.
Destilas soberbia, amigo Ray. Me alegro que no seas uno de esos «paletos de parque».
Pues yo me lo he leido. os cuento, ¿trata de unos origenes y una trayectoria vital interesante? NO, ¿el autor es una figura de relevancia y alcance? NO. ¿esta bien escrito? NO. ¿destila sensibilidad o talento artístico reseñable? NO.
¿Que es?. Pues una serie de reflexiones del montón, anecdotones de instituto, ejercicios de reafirmación tópicos del rap. Y citas, muchas citas, referencias y tal, que no se diga que carecemos de sustrato. La realidad es que el autor es un chaval de clase media que se cria en sevilla, se dedica al rap y tiene un reconocimiento moderado. Nada más. No hay experiencias vitales trascendentes, ni un origen superchungo, ni viajes, ni conoce a nadie especial y la mirada pues tampoco destila nada especial Lo siento, es bastante del monton, que no se justifica ni por la materia prima ni por su desarrollo.
Acostumbrado a las burradas del que era uno de mis raperos favoritos de la infancia, la entrevista es muy del monton y con respuestas bastantes sobadas. «en mi casa somos muy feministas», «no me gustan los fachas», «es un pais de catetos»… Nada nuevo que no diga el decalogo del izquierdista.
No es que sea mas divertido, pero estaria bien traer a uno que recitara el decalogo del derechista. Por variar digo.
Negar el valor “rapero” de La familia de Pascual Duarte”, es tener muchos cojones pero muy poco “valor”
Mucho de izquierdas y muy leído pero fiel al relato oficial de gobiernos y corporaciones, el que ha supuesto, entre otras cosas, la destrucción de millones de puestos de trabajo y el mayor traspaso de riqueza de abajo hacia arriba de la historia. Y quien cuestione dicho relato plagado de contradicciones y medidas liberticidas y sin ninguna base científica ni médica, es un friki de microchips y Miguel Bosé.
Igual el borrego sistémico es él.