
Me propuse no titular el artículo con un condicional, pero qué puedo hacer yo con Eric Arthur Blair, conocido por todo el mundo como George Orwell, si su no demasiado prolífica obra vale para plantearse un encabezado así por los siglos de los siglos: ¿qué pasaría si Orwell levantara la cabeza? Si bien es cierto que el escritor británico pasa por ser uno de los más proféticos a la hora de idear distopías, no lo es menos que cada año que transcurre desde su temprana muerte (en 1950, a los cuarenta y seis años) más se amolda su mensaje a los rigores de la actualidad. Porque el futuro de Orwell tiene una particularidad con respecto al resto de futuros cincelados por la literatura, y es que vale para cualquier presente. Dicho de otro modo, y para nuestra desgracia, la pregunta en condicional que se plantea al inicio del párrafo tiene una respuesta atemporal. ¿Qué pasaría si Orwell levantara la cabeza? Fácil, que volvería con dolor de estómago a la tumba que lo vio resucitar.
Y digo que Orwell se metería de nuevo en el nicho porque asusta ver que lo que él había etiquetado como un mundo atroz se ha ido cumpliendo religiosamente. Sospecho que a él no le gustó demasiado vivir únicamente la primera mitad del siglo XX, con dos guerras mundiales en las que, por cierto, su Gran Bretaña natal metió las calzas hasta el corvejón; la —muy cercana para él— guerra civil española, conflicto en el que participó y del que supo extraer un libro de crónicas interesantísimo (Homenaje a Cataluña); el levantamiento de muros, aunque todavía y hasta 1961 imaginarios; el triunfo de su odiado capitalismo… Bueno, pues aun habiéndose pateado la peor media centuria de la historia moderna, fue capaz de imaginar un futuro todavía más alarmante que hoy, para gracia de su capacidad analítica, pisamos tan alegremente. Vamos a citar algunos ejemplos de casuísticas actuales que harían sentir náuseas al mismísimo Orwell, maestro del mal augurio.
Vigilancia constante
Vale, es cierto que Orwell imaginó para ese mundo asfixiante de 1984 una realidad plagada de cámaras que vigilasen cada movimiento que se llevase a cabo, y habrá quien piense que estoy exagerando al asegurar que estamos ante la misma situación. Pero ¿no lo estamos? Mi teléfono sabe, sin yo habérselo confesado explícitamente, dónde está mi casa; dónde está mi curro y cuánto tardaré en llegar a él, atasco en la M-30 mediante; me ofrece garitos para mi próximo viaje a Donosti; me sugiere artículos que ahora mismo no quiero comprar, pero que sí querré comprar cuando los vea en la pantalla; me mantiene a raya a los amigos de la juventud, mostrándome sus fotos y confirmándome que su calvicie sigue latente; e incluso me sugiere cuántos metros me separan del amor de mi vida, por mucho que ella todavía no haya deslizado su dedo hacia la parte derecha de la pantalla para confirmar que yo también lo soy de la suya.
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Pues le llamarían fascista y machista, y se le cancelarían sus cuentas de twitter e Instagram por fomentar el odio. Y estaría vetado en casi cualquier medio de comunicación.
Sin entrar en tantos detalles como el árticulo, llevo meses comentando algunos de los paralelismos de la obra de Orwell con la realidad nuestra de cada dia. Quien gobierne, sea politico, banquero, multinacional o patriota enfervorizado, tiende sin ningun tipo de escrupulo a enviarnos de cabeza hacia un 1984 trasladado a este siglo XXI, al que sí no tenia bastante con la dictadura movil que llevamos en el bolsillo//manos, ahora por obra y arte de la pandemia, no soy negacionista ni conspiranoico, se ha dado libre camino hacia los toques de queda y la «represión» de la libertad de reunión, incluso de amancebamiento todo en aras a cortar el contagio del bicho. Seguramente ademàs del COVID-19 hay otros virus que nos estan colonizando, y estos no tienen vacuna posible, porque viene para quedarse.
M’he perdío: «… en este 2018 que ya se agota uno puede atreverse a decir…»
¿Improbable errata, texto reciclado…?
Están publicando artículos que solo salieron en la revista. Ya lo había visto con el articulo del canal de Nicaragua.
Al menos este articulo esta bueno, y prácticamente es de actualidad.
Parece complicado malinterpretar 1984 tomando solo aspectos superfluos, pero en este articulo se consigue bastante bien.
Comparar la correccion politica con la policia del pensamiento es no entender el profundo horror de la propuesta del Ingsoc. El partido no quiere que no te expreses de forma incorrecta, el partido quiere erradicar la herejia de los cerebros de los habitantes de Oceania. No es ni siquiera semejante. Son unos diecesiete grafos de horror de separacion.
Por otraparte 2+2=5 es laexpresion ultima de esedominio del partidosobre la mente de los individuos. En el mismo pasaje, se dice aue 2+2 pueden ser 3, 4 o 5. Lo que el partido diga. Y tu, como miembro del partido, tienes que saber si sin 3, 4 o 5, segun quiera el partido. Exactamente lo opuesto a lo que dice el parrafo de este articulo, que mezcla desprecio oor la ciencia con algo que no lo es en absoluto, es algo mucho mas siniestro y terrible.
En fin, si lo entendieramos mejor, no tendriamos los problemas que tenemos, que afortunadamente no tienen tanto que ver con lo descrito en 1984
«Ahora es fácil afirmar que el comunismo es una ideología acabada, más aún si atendemos al pasado e intentamos contrastar.»
El comunismo soviético no es que esté acabado: desapareció.
Lo que no es una ideología acabada es el comunismo. Ahí está China.
Es que no es comunismo…
Ya, ya. El comunismo de Schrödinger, lo que no puedo negar o me gusta, ¡capitalismo!.
Lo que crítico, ¡comunismo!
Problemas de orden teórico. El comunismo (salvo para troskos y anarcos y liberales post modernos, o sea más bien ancaps) no es anticapitalismo es post capitalismo.
Y sobre lo de contrastar. Para muchos la caída de la US fue cosa fundamentalmente económica. Pero otros lo ven más bien como una negligencia política de las élites soviéticas. Así que la cuestión no es tan evidente.
Igual medio que el artículo cae en la manipulación de Orwell, posiblemente un tipo bastante lleno de aristas.
– No sólo Orwell era bastante poco moderado en su tendencia a la izquierda, ¡es que literalmente peleó en la Guerra Civil Española! Es decir, si bien aún en Homenaje a Cataluña -casualmente, bastante poco se la recomienda- no deja de criticar al PC, el tipo nunca abandona su idea de una revolución social.
– A eso, agreguemosle su anticolonialismo. Otra vez, ahí está Matar Un Elefante. Es decir, escrito por un tipo que fue a la India, se dió cuenta de que su rol ahí era el de joder a otros, y tuvo los cojones de señalarlo.
– Y de yapa, un tipo que hasta se dió el lujo de buchonear gente al Estado británico. Mas allá de que se le cargó bastante las tiontas -y no ayudó mucho que caraduras como Hitchens le defendieran semejante vileza (claro, Christopher estaba por entonces justificando la invasión yanqui a Irak)-; justo es decir que no queda bien notar que el autor de 1984 sucumbió a los comportamientos de los malos de 1984 -quizás pueda arguirse su deplorable estado de salud, que lo terminó dejando morir bastante joven-.
Es decir, Orwell es demasiado interesante como para resumirlo en alguna clase de visionario. No me gustó ese tono del artículo.
Vaya. Qué comentarios. Jamás hubiera pensando sentir tal blasfemia: el comunismo es post capitalismo. Sin embargo, es evidente si miramos la paradoja de la reallidad asiática. Pareciera que todo fue un error, empezando con el nombre que le dimos a esa revolución, humanitaria antes que nada, que no política. Y por arrastre nuestra presencia en este buen e ingenuo planeta. Hasta sospecho que mis protestas contra las denominaciones que les dimos a ciertas categorías estén en lo cierto: capitalismo, que me chirríaba con el capital de las cooperativas que tanto admiré. Y qué decir de la aborrecida “democracia burguesa”, como si los burgueses no fueron parte del demos. Fue una revolución que no abarcaba todo, por ende, condenada al fracaso. Tendríamos que haberlo sabido, pero el furor y las esperanzas eran demasiadas contagiosas. Prefiero pensar que Máximo es un camarada extraviado momentáneamente. Pero es difícil. Menos mal que hasta estos comentarios son pura literatura, una forma de estar en el mundo que de alguna manera nos redime.
Hacía décadas que no escuchaba ese verbo, genial invento argentino: buchonear. Por el contexto parece que continúa a significar “pasar o revelar informaciones de manera poco límpidas”. En mi subjetividad ese vocablo lo asociaba con el buche de las palomas, siempre hinchados y continuamente “tubando”. Una metáfora única. Propio de nosotros. (Perdón por el patrioterismo barato). Dejando de lado que no se quiénes son Hitchens y Cristopher, el último renglón lo comparto plenamente. Gracias a todos.
Si de rebote estamos, quiere decir
que solo de rebote podremos conseguir
un lugar adecuado entre nosotros sobre
la propiedad inalienable de aquel que nos
acoje, puro humus, sueños y cenizas.
Ardua tarea es luchar a destajo contra
nuestras propias imágenes que se obstinan
en darnos por zurda la derecha, y no lo de
arriba con lo de abajo.
Saber que rio o que amo desde este lado
y en el otro veo lo mismo, pero jamás sabré
lo que piensan, me crean inmediatamente
necesarios mecanismo de defensa.
Este mundo actual se está convirtiendo en una distopía total, no sólo comparable a esta obra, sino que los negacionistas estan asociando la pandemía a conspiraciones propias de la serie británica Utopía