Intimarios Opinión

El último trago de Joe Bird

Soldado

A pasos cortos y pesados el batallón ascendía con sigilo la falda de la colina, a cuya cresta asomaba ya la primera de las tres líneas. Joe ocupaba la segunda, encogido, pegando a las costillas el metal del Garand y aguardando la orden de abrir fuego. Sabían del silencio de los M40, a unas dos millas atrás, como el preludio al ataque conjunto, cuando había que apretar el cuerpo y rugir con el fusil para no escuchar nada. Una señal delantera les detuvo, como si la avanzadilla divisara ya las curvas del Yalu. A unos metros a su izquierda Johnny temblaba. Congelaba su rostro una mueca de miedo y cada paso era un tormento. Un ligero ademán de Joe reclamó su atención enseñándole seguidamente los dientes en señal de fuerza, como cuando el muy animal sellaba en los barracones los broches sueltos. De pronto, sin previo aviso, el cielo se encendió y una violenta sacudida lanzó a todos por los aires. No supo cuánto tiempo quedó inmóvil, aturdido y ciego, tendido de espaldas en la tierra yerma sin que el zumbido en los oídos remitiera. Lentamente le despejaron los gritos, un hedor pesado, una segunda explosión al otro lado y, ahora sí, el tronar de los tanques en la retaguardia. Y cuando no sin esfuerzo pudo por fin incorporarse su mano izquierda tocó algo blando, una cubierta rugosa de tacto familiar. Era el uniforme de Johnny. Sus ojos miraban inertes al cielo. Por debajo del pecho no había cuerpo, no había nada salvo un puñado de hebras macabras, como cabellos gruesos que serpenteaban atraídos por la tierra. Y sólo entonces deseó con todas sus fuerzas no haber nacido.

En un segundo se enderezó como un resorte. Casi salió despedido de la cama, jadeando a estertores. Georgia, a su lado, abrió los ojos. Tampoco es que durmiera mucho últimamente. El que no lo hacía era Joe. Hasta temía el sueño. No recordaba cuándo fue la última vez que pudo dormir sin que le asaltara la misma escena, la misma pesadilla, el mismo horror. Georgia alargó la mano a su espalda reprimiendo un ‘cariño’ que, tanto lamentaba, hacía mucho que Joe no merecía. “¿Otra vez? Anda, duérmete, no es nada”. Un sudor frío le empapaba mientras suspiraba por recobrar la vista, por reconocer la oscuridad de la habitación. Porque los ojos sin vida de Johnny seguían allí. No se iban nunca.

De tanto repetirse este trance, aquellas crisis nerviosas que podían estallar en cualquier momento, de hasta sentirle llorar encerrado en el baño, Georgia se había cansado de sugerirle que acudiera a un médico. Alguien que lo viera. Pero Joe ni respondía. No era hombre de médicos. Sólo de una tozudez sobrehumana que alguna vez pudo causarle un disgusto. Una mañana, en la obra de Louisville, le cayó al tobillo un mazo de grandes dimensiones. Joe se retorcía de dolor en el suelo pero reprimía el menor gemido. Fueron los compañeros quienes le encontraron allí tendido. Hicieron falta tres de ellos para quitarle la bota. Su pierna terminaba en un enorme bulto rojizo que figuraba quedarse allí para siempre. Decidieron llevárselo al hospital. “Al primero que me toque —amenazó señalando al pie— esto le parecerá una broma”. El capataz lo mandó a casa. Al día siguiente allí mismo estaba, al pie del cañón, canturreando como si nada. No sería hasta meses después que desapareció la cojera. El dolor mucho antes. Lo combatía con la risa, como le había enseñado su padre.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

35 comentarios

  1. Pingback: El último trago de Joe Bird

  2. Espectacular!!!

  3. ¿y todo este relato de dónde sale? ¿cuáles son las fuentes? ¿es un refrito de algo que escribió alguien ya, donde sí había fuentes?

    • jose manuel

      Alguno no se entera de lo que es una recreación sobre hechos veraces. Y si tanto te interesan las fuentes búscalas tu y denuncialas aquí mismo.

  4. Tan largo que se hace corto.
    Como dijo el otro, IM-PREZIONANTE.

    Gracias por compartir tan magno documento,

  5. Tremenda historia. Conocía el dato del suicidio del padre de Larry Bird, pero la forma de narrarlo es tan brillante como siempre. Enhorabuena, Gonzalo.

  6. Conmovedor como siempre Gonzalo, enhorabuena.

    Comentar que si alguien quiere leer algo mas sobre la Guerra de Corea (en la que estuvo Joe Bird y eclipsada por Vietnam) recomiendo «La Guerra Olvidada» del maestro Halberstam (autor de alguno de los mejores libros de baloncesto nunca escritos, por cierto)

    http://libros.fnac.es/a312760/David-Halberstam-La-guerra-olvidada?PID=5&Mn=-1&Ra=-1&To=0&Nu=2&Fr=0

  7. Los que te seguimos desde hace tiempo Gonzalo sabemos de tu talento. You are simply the best.

  8. Enhorabuena, recuerdo a Larry bird y su mirada, cuando jugaba, estaba en el banquillo o promocionaba el basket y siempre le vi algo mas, era una mezcla de tristeza o ausencia, creo que la respuesta esta en todo eso que tan bien nos has contado, gracias.

  9. Maravilloso arículo.

  10. Simplemente perfecto.

  11. He pasado un rato muy agradable leyendo el articulo. Gracias.

  12. Impresionante, excelente árticulo.
    Un postre perfecto para el documental «a courtship of rivals».

  13. Una salvedad. Un hoosier no es un señor de Indiana que juega a baloncesto, un hoosier es un señor de Indiana.

  14. Increible, Gonzalo, al igual que otros textos tuyos parecidos. Nos dan la necesaria humanización de esos dioses que pueblan la pantalla de la televisión y de nuestros sueños. Dramas que marcan y forjan caracteres especiales.

    Felicidades a Jotdown en general por la WEB, fantástica, y por el fichaje de colaboradores como G. Dan prestigio y nivel a un sitio estupendo. Pura crema.

  15. Excelente artículo Gonzalo, como todo lo que escribes. Permíteme darte las gracias por todos los momentos de lectura de calidad que he tenido gracias a ti, tanto aquí como en «El punto G», en Yahoo o en esa maravilla que esconde pequeñas joyas que es psicobasket.
    El último descubrimiento que hice gracias a ti es esta página que es una delicia. Por ello sólo me queda decirte GRACIAS por todo, espero poder seguirte leyendo mucho tiempo (donde sea).

  16. Hola Gonzalo
    te escribo desde Canada, me gustaría contactar contigo si no hay problema. Acabo de leer que te vas de NY: puedes pasarme tu mail. Thanks

  17. in the ghettoooo!!!!!!
    madre mia el «pájaro» de donde salió.

  18. echar un Capote

    Hombre, la ficción biográfica está muy bien, pero fabular y echarle pluma e imaginación de forma tan ligera, brillante o no es otro cantar, tratándose de una tragedia es algo peliagudo. ¿O acaso el autor ha hablado personalmente con Larry Bird u otros implicados en este caso para obtener tal lujo de detalles? Cuidado, cuidado…

  19. Llevas razón, capote. Puede estar bien escrito, pero o es una completa paja mental o un refrito del reportaje de verdad bueno, que es el que tiene fuentes propias. Lo siento, pero esto no es buen periodismo. Una pena.

  20. Los autores de estos dos últimos comentarios y alguno de ahi arriba me da que no saben nada de Gonzalo Vázquez. Para los que llevamos años leer «refrito de un reportaje» hace daño a la vista. No tenéis mas que demostrarlo. O mejor pasaros por el Punto G. Los hay a decenas.

    Gracias una vez más, G.

    Saludos.

  21. echar un Capote

    Vander, mira por dónde, hablando de El punto G, recuerdo el reportaje Horror en las aguas (11/11/2009), sobre la muerte de Brian Williams, donde escribe alegremente la línea de diálogo a lo Herman Melville: «Un barco es siempre de quien lo maneja»; o en Cinco anillos para un padre (13/3/2009) cuando se aventura a poner en boca de un amigo de Steve Kerr que le da la noticia de la muerte de su padre: «Steve, tu padre era un gran hombre». Conozco de sobra su blog… Solo digo que cuando tocas temas tan delicados y personales, no hay que INVENTAR, ni siquiera como licencia «literaria». Por respeto a los difuntos y ética periodística. Si quieres dártela de poeta, preséntate al Adonais. Y yo no he dicho nada de refritos. No hay tantos tan osados como el señor Vázquez. Nada más. Si quiero leer crónica negra de verdad, vuelvo a Capote y A sanfre fría…

  22. Sólo voy a hacerlo con ésta. Elijo simplemente una de las que acusa Capote:

    «Finally, there is a response. ‘Your father was a great man’. Steve drops the phone and begins to cry» (Against the Odds, Joe Layden, Scholastic INC., 1997, p. 28).

    Con Kerr he podido además hablar varias veces. Afortunadamente.

    Un saludo.

    Gonzalo

  23. echar un Capote

    ¿Y con Larry Bird qué?

  24. echar un Capote

    ¿Y con Brian Williams qué?
    Uno de tres es mal porcentaje…
    (Por cierto, añadir biografía y notas al margen en los reportajes de investigación también es de Primero de Periodismo. Otro saludo)

  25. echar un Capote

    Bibliografía, quería decir.

  26. Grande, Gontzal, grande.

  27. Pues que quereis que os diga yo estoy con «echando un capote en esto», he leido algunos artículos de este autor y a pesar de que en general me gustan ñ hace poco leí une en acb.com sobre las gafas de Jabbar muy bueno- siempre me queda la pregunta del origen de la información. Yo veo tres posibilidades.
    a) Refrito de publicaciones americanas (slam, sport-ilustrated, libros etc), con lo cual debería citar fuentes. Porque si no se está apropiando del trabajo de otros sin ni siquiera citarlos.
    b) Invención. Lo descartaría.
    d) Hablar con los protagonistas directamente, pues como que no me lo creo, no es lo mismo haberse cruzado con Steve Kerr y hablar con el 5 minutos, que entrevistarle y preguntarle como se enteró de la muerte de su padre, entrevistar a Jabbar o a Bird en profundidad lo veo complicado.

  28. Larry Bird

    Vaya pasada
    ha sido genial leerlo

  29. carlos meza

    impactante…..sin palabras..creo q eso definitivamente lo marco y eso forjo su personalidad para q nos marcara a nosotros..

  30. Espectacular, impactante y emocionante. Grande Gonzalo.

  31. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | 33 momentos de Larry Bird

  32. Pingback: La historia detrás del suicidio de Joe Bird, el padre de Larry Bird

  33. Pingback: La trascendencia de Jokic como sublimación de Magic y Bird y el sentido del baloncesto líquido | ausesports.com

  34. Pingback: 33 momentos de Larry Bird - Jot Down Sport

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*