
sinestesia
2. f. Psicol. Imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, determinada por otra sensación que afecta a un sentido diferente.
Vista
Exceso.
Es 26 de diciembre de 1946 y cien mil bombillas crepitan y chisporrotean por primera vez en los arcos y las hojas que dibujan una llamarada hecha con bulbos de fresa. Es un racimo de plumas. La parpadeante cola de un ave. Benjamin «Bugsy» Siegel acaba de inaugurar The Flamingo Hotel & Casino en el Strip, el primer casino de la ciudad. Le ha costado seis millones de dólares. Cada filamento incandescente del logotipo le trae un olor áspero y limpio. Cada brillo es un golpe alegre y seco en la cara.
Toda esa luz le grita. Sonríe. Se felicita. Brinda.
Es hoy y cien mil millones de bombillas crepitan y chisporrotean en todo el Strip y la calle Fremont, en Flamingo Road y en la avenida Tropicana. Luxor. MGM Grand. Golden Nugget. Circus Circus. Caesars Palace. Mirage. Riviera. Es de noche. ¿Es de día?
Es de día, pero dentro es de noche.
Dentro.
Dentro hay cien mil millones de luces que giran y huelen y cantan y chillan y anticipan felicidad. Y generan frustración. Saben a cereza dulce y a limón ácido. Y el símbolo del dólar te acaricia templado como lo haría una mantis religiosa. Las paredes no tienen ventanas pero son del color del maquillaje y brillan como un perfume muy caro, uno que no puedes pagar. Miras como corretean mil tacones acalorados y mil diamantes fríos. Las paredes no tienen ventanas. No hay ventanas. El tiempo no existe dentro del casino y siempre es de noche y las luces giran y huelen y cantan.
Dentro no hay ventanas pero hay cien mil ojos en cien mil cámaras que te husmean y te olfatean y te pasan la lengua por la cara. Te palpan cada movimiento, te cachean sin tocarte. Y no los ves pero están allí, a tu alrededor, en todas las máquinas tragaperras con sus cerezas y sus limones, en todas las barras de bar, en todos los mojitos y todos los whisky sour, en todas las mesas de Black Jack, en todos los techos y en todos los suelos y en todas las paredes. En todas esas paredes que no tienen ventanas. Es de día. ¿Es de noche?
Es de noche, pero dentro es de día.
En el lobby del Venetian Resort Hotel Casino siempre es de día. Y siempre es Venecia. Siempre hay un canal y un Puente de Rialto. Siempre hay una góndola y un gondoliere. Siempre estás en la plaza de San Marcos. En Nevada. En medio del desierto de Mojave. En Venecia. Encima de un techo que siempre es un cielo fresco y despejado hay cuatro mil cuarenta y nueve suites. Exceso. Desayunas a las dos de la madrugada porque el tiempo no existe dentro del Venetian y siempre es de día.
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