Entrevistas Arte Arte y Letras

El Barroquista: «Mi intención es explicar la diferencia, para mí fundamental, entre gusto y calidad o entre gusto e importancia»

El Barroquista

Miguel Ángel Cajigal Vera (La Coruña, 1981), conocido como el Barroquista, es historiador del arte, comisario de exposiciones y divulgador cultural. Dirige el máster de Educación en Museos y Espacios Culturales de la Universidad Miguel de Cervantes y es miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), y del Consejo Internacional de Museos (ICOM). Ha colaborado con universidades como la Colgate University de Estados Unidos, la Universidad del País Vasco o la Universidad de Málaga, y con instituciones como el Museo Thyssen-Bornemisza o el Comité Español de Historia del Arte (CEHA). 

El Barroquista se dedica a la divulgación artística y cultural en redes sociales como Twitter, Instagram o YouTube. Colabora en el programa Galicia por diante, de Radio Galega, en Julia en la Onda, de Onda Cero, y en El condensador de fluzo, de TVE. La entrevista que van a continuación se hizo en La Rambleta, en Valencia, en una jornada de #FuturoImperfecto.

Miguel Ángel, ¿a ti te pagan por mirar cuadros? 

Pues sería precioso. Hay gente a la que le pagan por mirar cuadros, aunque muy poquita, y hay gente que se cree que la historia del arte consiste en que te paguen por mirar cuadros. Yo no soy de los primeros (de esos que a veces meten la pata con alguna cosita…), sino que a mí me pagan por educar a la gente en un museo de Santiago de Compostela, así que me pagan por ayudar a la gente a mirar cuadros. Es parecido. 

¿Cuántas veces te han preguntado qué es exactamente el arte? 

Todos los días. En redes, aparte del chiste este de que el arte es morirte de frío, la pregunta que todo el mundo quiere que respondas es qué es el arte. Y te retan a dar una definición. Pero yo creo que definir el arte no tiene mucho interés, además, la definición actual es abierta y si preguntáramos a siete u ocho personas del mundo del arte es probable que nos dieran siete u ocho definiciones, lo cual es más interesante. Con esto de qué constituye arte y qué no nos ponemos un poquito estupendos y en guardia buscando respuestas contundentes y sólidas, que es el tipo de respuestas que a mí me aburren. Me gustan más las preguntas. 

¿Cuándo decidiste dedicarte al arte? 

¡Vamos a hablar de mi infancia! De adolescente, cuando tuve que hacer un trabajo sobre un monasterio barroco, me fascinó cómo a partir de un edificio podías conocer muchas más cosas que simplemente disfrutar del impacto estético, como las personas que lo generaron, la sociedad que lo produjo, o lo que provocó que ese edificio existiese. En el último año de instituto, cuando vi que la asignatura de Historia del Arte, además de gustarme, se me daba bien, decidí seguir en la universidad, aunque siendo consciente de que la mayoría de gente con estos estudios no acaba trabajando con nada relacionado con la historia del arte, así que soy un privilegiado. 

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

15 comentarios

  1. Sin hacer de menos a Las Meninhas, a mi el cuadro de Velázquez que me flipa es el de Los borrachos, no se por qué no se le da más bola.Esa gente peligrosa con sus puñalones, tiene pinta que acabaron bastante mal. Enhorabuena a mi paisano, los hilos que hace en Twitter son impagables.

  2. Qué desilusión de entrevista. Creo que este hombre anda quizás un poco perdido.

    • Estaba pensando lo mismo. No dice nada, solo hay lugares comunes. Podria estar describiendo cualquier cosa con las mismas simples categorias.

  3. Nuestras generaciones (conviven varias) tienen un problema de autoexigencia, tienen un problema con el esfuerzo y el rigor.

    El problema que tienen muchos para acercarse al arte son precisamente estos «divulgadores» e «historiadores» del arte adaptados al «discurso» político e ideológico del momento, sin criterio de ningún tipo, para los que todo es arte, todo es una «propuesta» y todo es interesante. Todo vale, en suma.

    El arte es una forma de expresión o de comunicación a través de objetos extraordinarios que deben contener un estímulo intelectual y a la vez estético. No todo puede ser arte.

    Muchas mamarrachadas conceptuales no son originales (Duchamp, Manzoni, Cattalan, Abramović), pero es que además no tienen ningún interés, ni estético ni intelectual, más allá del chiste, por lo demás ramplón. En general muchos de estos «artistas» son auténticos zotes, simples pícaros. Si no te gustan Las Meninas, una obra compleja, sofisticada, estimulante, impactante… es que te falta hacer un esfuerzo para entender lo que atesora. Ese esfuerzo tiene su recompensa. Si te gustan las tonterías de sinvergüenzas como Cattalan o Abramović es que tienes el cerebro de un niño de siete años, que se ríe con un pedo. Ningún esfuerzo te va a llevar a apreciar más sus «obras», o a aprender más a través de ellas. Son lo que son. Como mucho, buenos publicistas de sí mismos. Esto es lo que hay que explicarle a quienes se acercan al arte. Requiere un esfuerzo entrar en él, una educación, pero merece la pena. Si se trata de darle forma a una «gamberrada», no es arte. Será otra cosa (publicidad, un producto para inversores, decoración, fraudes imaginativos), pero no arte. No todo es arte.

    La moda actual es decir y repetir que a las mujeres no las dejaban ser artistas, que no hay mujeres artistas porque las discriminaban, pero a la vez que sí las había, pero que su arte, tan bueno como cualquier otro ha sido marginado por una suerte de discriminación a posteriori. La realidad es que las mujeres que hacían un arte de gran nivel siempre tuvieron reconocimiento, y que hubo muchas que hacían un arte de escaso o nulo valor, como tantos hombres. Sin embargo, no puedes hacer una exposición de nada sin meter mujeres, y si me apuras, un 50%. Se pueden hacer revisiones del canon, pero la cosa no da para mucho. El canon es difícil de modificar sustancialmente porque quienes lo crearon no eran idiotas, y distinguían. Se podían equivocar, pero normalmente esos errores se corregían al poco. Un artista podía sufrir incomprensión durante su vida, pero si su obra tenía calidad se apreciaba pronto. Podemos revisar la valoración de lo que se hacía hace 50 años, pero no vamos a descubrir gemas ocultas de gran tamaño de hace 300 años. Todo eso está muy trillado, por generaciones de artistas, mecenas y coleccionistas con más conocimientos y criterio que los «divulgadores» actuales.

    Por tanto, y en resumen, quienes se acercan al arte de la mano de estos «divulgadores» acaban aburriéndose y pasan a otra cosa. Les enseñan que el arte es arte porque tiene un «mensaje» que el divulgador te desvela. Que el arte es publicidad en el fondo. Te llevan de la mano al museo a contarte de qué van los anuncios. Te hacen sentir bien: no tienes que hacer ningún esfuerzo, no tienes que educarte, si no te gusta Velázquez no pasa nada, tienes razón, Las Meninas no van de nada, pero el plátano de Cattalan sí, eso es una gamberrada graciosísima que te cuento en un minuto y verás qué risas. Lo importante es sentirse bien con uno mismo, como todo hoy mismo. Que no me digan que no entiendo porque me faltan lecturas, conocimiento histórico, técnico, cultura. Poco esfuerzo, poca recompensa. Pero en fondo el público de los «divulgadores» no es constante, no estudia, no vuelve, tiene mucha rotación. Es un público que paga por una actividad placentera, un rato, un libro facilón, una visita a un museo, y que pase el siguiente.

  4. Las diferentes formas artísticas deben apelar a zonas concretas del cerebro de quienes las contemplan; si no lo consiguen, no son arte; son otra cosa, pero, lamentablemente, no son arte. Como dice más arriba Antoine, «no todo puede ser arte», especialmente si lo consideramos en paralelo a aquellas manifestaciones que ni tan siquiera pretenden rozar dicho status: por ejemplo, una gráfica que enfrente en el eje de ordenadas el número de sujetos al de abscisas con la concentración en mg/dL de colesterol. Entiendo que mucha gente no vea «esto». Comprendo que las emociones que suscita el arte lleven a algunas personas a pensar que todo es arte (como estas líneas, o como la oscuridad de una ciudad en sus calles nocturnas, o como el sonido de los cubiertos al abrir un cajón en la cocina), pero, no, no son arte: arte son los cuatro «golpes» que escuchas en la 5a. de Beethoven, no el ruido de las cucharas golpeándose entre ellas cuando vas a hacerte la cena. El arte debe contener aquellos aspectos del mundo, del planeta, del sistema solar… del universo, que complementan a lo que hemos acordado entre todos llamar «realidad». Un mando a distancia encima de una mesa, en una galería de arte, son cosas que no pueden ser consideradas arte. Sé que cuesta aceptar esa premisa. No lo es tampoco una fregona apoyada en una esquina. No lo son tantas y tantas «cosas» que vemos en las galerías. El arte, como dije al principio, debe activar ciertas áreas encefálicas; debe promover las sinapsis en algunos circuitos neuronales: debe hacerte «brincar» a través de perspectivas distintas. Si coges un papel y dibujas un rectángulo verticalmente, no es una puerta, no es nada, no es arte. Si eres capaz de dibujar una puerta entreabierta, donde, tras ella, se adivina la basura acumulada, una puerta que, sin embargo, a este lado está impoluta… ya estás componiendo algo distinto.

    El entrevistado tiene un follón en la cabeza de grandes dimensiones. Ese lío es muy probablemente el reflejo del uso de las redes sociales, porque nada resta más inteligencia a un individuo que la interacción es una red social de internet. Huelga decir que el acercamiento analítico al arte (a su historia) es bienvenido, como lo es a la química, a la sociología, a la economía y a otras muchas disciplinas. Juzgar, a posteriori, claro, porque a priori es imposible, no sólo el valor de una obra, un aspecto indiscutiblemente subjetivo, sino las características de la misma es una actividad que al artista (el único personaje de este circo que tiene conexión directa con la composición) le resulta irrelevante, quizá gracioso, o quizá molesto, pero sin ninguna relevancia.

    La representación artística debe ser catedralicia, aunque no tiene por qué ser compleja. Debe ser múltiple aunque puede ser unísona. El arte, el verdadero arte, puede ser consumido por estratos de población muy heterogéneos entre sí porque contiene muchas capas donde anidar. Muchos de los ejemplos que el entrevistador y el entrevistado han manejado no son arte. Hacer arte es muy difícil.

  5. Otro embrollón más que viene a liar a la gente con su palabrería insustancial.

  6. Es floja la entrevista, se ha centrado en el arte y polémicas actuales, le ha sacado poco partido al invitado. Aún así la guardo en Favoritos, por amor al arte…

  7. Me ha gustado la entrevista: es clara, sencilla… ¡y se entiende sin ser un entendido en arte (sic)! Por fin alguien que habla para que se le entienda, y lo que dice lleva sustancia.

  8. Intelectual de barrio

    Estos tienen una legión de followers tremenda, además se publicitan y retroalimemtan entre ellos: Torrijos, Pikasso, Gata Verde, Adabsurdum y demás. Es medio secta eso. Se ponen muy flamencos ante cualquier nimia crítica.

  9. Este tipo reflexionó sobre lo «aburrido y repetitivo» que es el Concierto de Año Nuevo en Viena y propuso que se interpretaran obras de mujeres o música más actual. Se le echó todo Twitter encima, hasta los de su cuerda.

  10. Pues a mí me ha gustado la entrevista,no veo ni una sola respuesta que no esté al menor bien argumentada.

    Eso sí,me he quedado con las ganas de saber cuáles son las 12 obras maestras del prado porque aparentemente sí que parece que puede haber alguna más.

  11. Ha merecido la pena leer la entrevista por el comentario posterior de Antoine.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*