Entrevistas

Magda Tagtachian: «Mi literatura es orgullosamente comercial. Yo no escribo para el nicho, escribo para que me lean»

Magda Tagtachian para Jot Down

Magda Tagtachian (Buenos Aires, 1967) se define como tercera generación de armenios y escritora. Durante gran parte de su vida fue periodista. Trabajó en las revistas Gente y Para Ti, después en Viva y en el diario Clarín. Un día contó la historia de su abuela armenia y todo cambió. La nota se transformó en libro —Nomeolvides Armenuhi. La historia de mi abuela armenia—, dejó la redacción y se dedicó de lleno a la literatura. Sus libros siguientes son dos novelas románticas: Alma armenia y Rojava. Todos son éxitos de ventas. 

Nos recibe en su casa del barrio porteño de Colegiales, un departamento en el que conviven varios espacios y tiempos: muebles familiares, reproducciones de Matisse, un padrenuestro armenio, collares, muñecos de trapo, una pelota de esferodinamia, lámparas de sal, piedras que son amuletos, chucherías, una manta tejida al croché, alfombras, flores y la biblioteca armenia que fue armando en los últimos años con mapa incluido. Cuando habla, Magda parece ser todo eso a la vez. Se entusiasma, se interrumpe, se emociona, llora, se ríe, polemiza, levanta la voz, pasa de un tema a otro y dice que está todo conectado. A veces se detiene a pensar en lo que va a decir y otras se lanza sin filtro: el machismo, los encasillamientos, el feminismo y las feministas, la política, la grieta, la literatura comercial.

Los puntos suspensivos, que abundan en la entrevista, intentan reflejar todas esas variantes de tono y clima que hubo en más de dos horas de charla con dulces armenios, café oriental y lectura de la borra.

¿Vas a leer la borra del café?

No, no, no, yo no sé. La que sabe es mi tía Alicia. Yo igual algo te pispeo porque lo estudié para las novelas. Te leo la mano, te leo la borra. Poné lo que quieras, pero a mí me da miedo la lecturomancia. 

¿Te da miedo que te lo hagan a vos?

No me gusta. Nunca me gustó, desde chica, porque todo esto de leer la borra está muy mezclado con la cultura. Hay cierta superstición mezclada con la cultura, como pasa en todo Oriente Medio. Vos vas a Armenia y tenés el hatch, que es el ojo. A mí también me daba terror de chica y ahora lo amo.

¿Qué es el ojo?

El ojito. Que también le dicen el «ojo turco». Como acá, que te subís a cualquier bondi [autobús] y está el Gauchito Gil, en Oriente tenés el hatch colgado con la cinta roja para que te proteja. Muchos también usan la piedra turquesa, que también la tengo. Tengo todo. La turquesa la usan más los armenios de Grecia. Ahora me encantan todas esas cosas.

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Un comentario

  1. Rita Baravalle

    Lei dos libros tuyos en esto dias , Rojaba y La Promesa.
    Felicitaciones !!!
    Acuerdo con Florencia Bonelli… » una histoia épica, de amor y sanación..

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