
Se abre el telón, aparece el maestro de ceremonias y la fiera se sube al estrado. En uno de los primeros programas de Sálvame todos aparecieron disfrazados de esa guisa circense y nadie duda que Jorge Javier Vázquez (Badalona, 1970) es el gran experto en leones, tigresas y felinos de esa feria de las vanidades llamada prensa del corazón. Conversador pausado, de ironía taciturna, es nuestro particular Howard Beale (Network, un mundo implacable) y esperamos que aquella bala que es la audiencia nunca llegue a su corazón. Que, en contra de lo que dicen sus enemigos, tiene y cultiva: toda su obra literaria es el eco de ese niño en soledad que se entusiasmaba con la revista Lecturas.
Siempre te he imaginado como un niño con gafas y mofletes leyendo el Pronto o el Teleprograma en Badalona. ¿Cuánto hay de verdad en esa imagen?
El Pronto lo leía poco…
¿Cuál era tu revista entonces?
En nuestra casa era más el Lecturas; el Teleprograma no lo leía casi.
¿No leíais ¡Hola!?
El Teleprograma lo compraba una tía mía y luego el ¡Hola! lo compraba otra. Este último me aburría profundamente: hablaba de gente que me interesaba más bien poco y no conocía de nada. El Lecturas era un corazón más de calle.
¿Qué suponían esas revistas en tu infancia? ¿Un pasaporte a mundos lejanos de tu Badalona charnega?
Fueron entretenimiento y luego me sirvieron muchísimo cuando llegué a Madrid. Lo hice en el 95, cuando había mogollón de photocalls, estrenos de teatro…
Son los años, incluso, donde Mar Flores y Sofía Mazagatos montaron esa agencia de modelos castiza en la capital, copia pedestre de la parisina Elite…
Por esa época, sí. Me sirvió mucho ese aprendizaje que te cuento porque cuando estaba en ese mundo las agencias cubrían las informaciones de rebote. Ellos no conocían quiénes eran los personajes…
¿Trabajaban y publicaban notas de prensa?
No, no, no: en los photocalls había prensa, Europa Press y Agencia Efe, pero no conocían a los famosos. Muchos eran gente joven que hacía prácticas o empezaba y no sabía de esto y yo les decía «este es tal», «este es cual» y «este es hijo de tal». Controlaba muchísimo esos photocall; ahora no los controlaría nada… cero.

Quiero que cuentes a los lectores lo reducido que era el mundo de la prensa del corazón en comparación con ahora, que es masiva…
De los 80 no podría hablarte, era pequeño, pero cuando llegué en los 90 a Madrid solo estaban las revistas, que salían el jueves, y luego un par de agencias de prensa. No había televisiones…
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Bastante decepcionante la entrevista. El 70% es el amigo Julio desbarrando y haciéndose sus pajas mentales sobre el mundo del corazón, mientras JJ contemporiza como puede. Si el personaje es tan culto como se dice, desde luego no lo ha demostrado (o no le han dejado).
¿Culto?
Se dice que es licenciado en Filología Hispánica, pero en las pocas veces que le he visto en televisión no sabe hacer un uso correcto de algo tan básico como «oír» y «escuchar».
Es un personaje, estar 15 años en tv con progranas de audiencia y publicidad tiene gran mérito. No creo que haya un programa similar en ninguna tv, no se si en Sudamérica hay algo similar, es un patio de vecinos enterao y con ganas de incordiar, si les dejaran salir de su círculo sería demoledor. El problema es su credibilidad , la de Javier,en otro tipo de programas. Es un superviviente.
Este «prestigioso» periodista dedicó un programa a boxeadores y solo contaba desgracias y quedó como lo que es…
Hace unos años hubiera sido impensable una entrevista a J. J. en ésta página. Era el rey de la telebasura, de lo chusco y de lo chabacano. Pero como de un tiempo a esta parte se ha posicionado políticamente como alguien claramente de izquierdas, atacando furibundamente a la derecha, pues ahora se le entrevista como si fuera un intelectual. Y ese es el nivel.
Nos guste o no el programa – a mí no me gusta-, hay que reconocer que este hombre es un genil de la comunicación. El mejor presentador, con diferencia.
Que dices ques de Puentegenil? Ahi me parece que hay una anoamalia porque creo ques de Badalona.
El 80% de las «preguntas» son más largas que las respuestas. Más que una entrevista veo un toma y daca donde Julito intenta meter sus 40 referencias de siempre con calzador y JJ está a verlas venir.
Baño y masaje.
Es verdaderamente triste que un medio con la categoría de Jotdown entreviste a JJV, un especímen más que lamentable y dañino de nuestro ya malherido mundo.
JJV se dedica al entretenimiento de bajo coste y la opinión de segunda fila. Así que en perfecta línea con la jotdown.
Una comedia involuntaria de entrevista. El periodista debía de estar bajo el influjo de algún lisérgico, jamás he visto semejante disociación entre entrevistador y entrevistado. Descacharrante. Me da la sensación de que han hecho un experimento de arte moderno, colocando las preguntas a otro entrevistado con las respuestas de JJV.
Parece una pieza de Ionesco.
No me ha gustado nada. La entrevista ha sido pesima, aparte que ignoro el atractivo del personaje. Como apuntan, seguramente es por el sesgo ideológico del protagonista.
Hasta el titulo esta descontextualizado.
«¿Qué suponían esas revistas en tu infancia? ¿Un pasaporte a mundos lejanos de tu Badalona charnega?». Vaya tonito, ni que fuera una ciudad algo subdesarrollado o hablara de la posguerra…
Y sí, preguntas largas y sin sentido, haciéndose el entrevistador sus pajas mentales como dice Coyote, mientras Jorgeja va por otro lado…
Es que si nació en 1970 su infancia y adolescencia entran ya en los 80…
Por las aproximaciones que he tenido a esta persona en diversas entrevistas me cae bien. Dicho esto, los contenidos televisivos en los que ha participado no resisten ningún análisis mínimamente serio. Es simplemente basura. Todos estos símiles literarios que comenta el entrevistador me parecen pateticos. Que un determinado formato tenga éxito no quiere decir necesariamente que tenga un contenido y una profundidad. El público que sigue estos programas no destaca precisamente por su inteligencia y su espíritu crítico. No queramos presentar algo como lo que no es.
Pingback: Kiko Matamoros: «No tengo cojones para escribir, me falta autoestima y me sobra pudor» - Jot Down Cultural Magazine