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Canto a los titanes

Shingeki no Kyojin (Ataque a los titanes), 2013. Imagen: Netflix.
Shingeki no Kyojin (Ataque a los titanes), 2013. Imagen: Netflix.

Este artículo es un adelanto de nuestra trimestral Jot Down nº 42 «Babel»

A veces caen del cielo a docenas y abren cráteres a panzazos. Otras veces arrasan bosques enteros a pisotones o demuelen montañas a puñetazos. El camino más corto entre el punto A y el punto B, ellos lo tienen claro: en línea recta y a mordiscos. Si hay una barrera natural en medio, el problema lo tiene ella. Y usted, que suele ser el punto B, no le quiero ni contar. Un consejo encarecido: eche a correr y no mire para atrás. A lo mejor salva la vida, y perder, perder, lo que se dice perder, no se va a perder gran cosa. Son grandes como torres, pero también son tontos con avaricia. Se empujan, se atropellan, se pisotean… Parecen niños saliendo al recreo. Si no dieran miedo, darían risa, pero claro: eso hace que den más miedo todavía. Y la cosa es peor cuando hacen brecha en una muralla y logran entrar en la ciudad. Cuando destrozan los tejados a manotazos y sacan gente a puñados de las casas. Entonces parecen bebés comiéndose una tarta. Lo normal es que te traguen entero, pero hacen excepciones. Hicieron una, por ejemplo, con Carla Jaeger, la madre de nuestro protagonista, en el primer capítulo de la primera temporada. Ocurrió frente a los ojos atónitos de su hijo, un niño de diez años, y los de los espectadores, poco acostumbrados a ver semejantes burradas en televisión. No entraremos en detalles: bastará con imaginar a un comensal sorbiendo con fruición los fluidos cerebrales de la cabeza de una gamba. 

Para explicarle cómo son no puedo recurrir a las comparaciones: no hay nada que se les parezca en la historia del manga, del anime ni del cine en general. Entre los reseñistas occidentales hay una comparación recurrente: los gigantes de Goya. El coloso, el Gigante sentado, Saturno devorando a su hijo… Será que van desnudos como ellos, o que tienen el mismo gesto desquiciado en la cara, mitad aterrado y mitad aterrador. He aquí una descripción formal: miden entre cinco y quince metros de altura, no son capaces de hablar y su figura es muy parecida a la humana. Los hay masculinos y femeninos, pero solo de cuello para arriba. El cuerpo, por el contrario, es asexuado: no tienen genitales ni mamas. Tampoco tienen ombligo. Pregunta de examen: ¿están vivos los titanes? Respuesta: doctores tiene la Iglesia. Y los foros y las wikis no le quiero ni contar. A estos gigantes les pasa lo mismo que a los virus: que no parecen cumplir algunas de las funciones vitales básicas. En su caso, tres de cuatro. No nacen, no crecen y no se reproducen. Morir sí que mueren, pero tampoco está en su naturaleza y cuesta mucho que lo hagan. Ni arden ni se asfixian ni caen por vejez, inanición o enfermedad. Y se les corte lo que se les corte, les vuelve a crecer en un pispás, como a las estrellas de mar. Que sepamos, solo funciona una cosa: apuñalarlos en la nuca. 

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7 comentarios

  1. Y no hay personaje más cool que Levi Ackerman, claro… ?

  2. Qué ganas de que salga ya el final del anime, que lo están estirando como un chicle cuando el manga ya está acabadísimo.

  3. Solo espero que esa tonteria de entregar la ultima temporada a pedazos sea porque isayama esta corrigiendo las tonterias que hizo en el manga

  4. En mi opinión, la serie, es una patata alargada con interminables gimoteos y exaltaciones a la inmolación absurda de los soldados, aun haciéndose evidente lo absurdo del sacrificio.
    Por otra parte la estética de los gigantes me parece francamente inquietante y muy buena.
    Si fuesen más al grano, seguramente sacando toda la paja, y la redujesen a la mitad sin mucho problema (hay capítulos en los que lloran y farfullan el 70% del tiempo), se dejaría ver.
    Un chicle estiradísimo.

  5. A pesar de que e a veces se largan unas peroratas prescindibles, la serie me ha enganchado. Sobre todo porque partiendo de un inicio relativamente simple, va revelando una situación mucho más compleja y extensa, descubres a la vez que los personajes que las cosas no son lo que parecen.
    También me ha gustado ver cómo los personajes evolucionan, maduran.
    Una pena que termine, porque hasta ahora no me ha parecido que la alarguen innecesariamente (al menos en lo que se refiere a la trama).

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