
Es casi difícil de creer que, en el evento con más audiencia del deporte mundial, la Super Bowl americana, la que más cobra por anuncio, fuera rebautizada en 2022 como «Crypto Bowl». Y es que fueron compañías comercializadoras de criptomonedas las que pagaron los siete millones de dólares por treinta segundos que costaron sus anuncios un año atrás. Un síntoma más de lo que muchos expertos vaticinaban como los siguientes grandes patrocinadores del deporte después de la ropa deportiva. Avalados por tanta gente de todos los niveles económicos e intelectuales, confiados en que las criptomonedas fueran una opción para invertir tan fiable como los pisos. Hoy tal afirmación solo la podría hacer alguien muy ingenuo, muy desinformado, o muy apegado todavía a aquella broma sobre los cryptobros: «hay que holdear». Es decir, mantén tu dinero ahí, que subirá.
Después de la quiebra del Silicon Valley Bank, precedida hace unos meses por el colapso de FTX, la empresa que negociaba cryptos de Sam Bankman-Fried, ha desaparecido de golpe una fuente importante de patrocinio para equipos deportivos. En Estados Unidos, donde más cuajo está fiebre, hay incluso estadios que vendieron sus naming rights, Crypto.com Arena (Los Ángeles Lakers), FTX Arena (Miami Heat NBA) y el célebre Tom Brady de la NFL junto a su mujer Gisele Bundchen como embajadores de FTX. Los únicos que parecen ir a poder llenar ese hueco dejado en el patrocinio deportivo son las empresas dedicadas al juego, que de hecho algunos ven como la salvación de deportes necesitados, cada vez más, de desembolsos millonarios. En una carrera sin final por los mejores jugadores y los mayores ingresos.
No son cantos de gurús ni percepciones subjetivas, Goldman Sachs ha calculado un mercado de 40.000 millones de dólares para el conjunto de empresas de juego en 2033. Esa cifra, para hacernos una idea, fue la de negocio global de Coca-Cola el pasado año. Dado que todas estas empresas siempre han mostrado interés por el patrocinio deportivo, y que las cryptos tienen un larguísimo invierno por delante, cabe creer que la actividad de los casinos online fiables, como los que aparecen en Casinos.com.es, y apuestas deportivas entren a competir en el mercado secundario de patrocinadores. Eso supone un cambio definitivo de mentalidad, porque si bien las apuestas y el juego han estado ligadas al deporte de forma inseparable desde que los partidos del domingo comenzaron a ser populares, los equipos y ligas han procurado desligarse de ellas. No solo tenían mala fama, sino una serie de valores negativos asociados.
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Si la única posibilidad de hacer frente a la Premier es promocionar el juego, parece claro que habrá que conformarse con tener ligas pequeñitas.
En el caso de España, los únicos perjudicados son los equipos grandes, los mismos que acabaron con la competitividad a la Liga a cambio de unos años triunfales en esas competiciones europeas que parece que interesan y generan mucho menos que la Premier.
Se me ha ocurrido mirar a cuánto está el bitcoin y veo que su cotización ha subido un 13% desde la caída de SVB. No entiendo del tema, ni he mirado otras cryptos o empresas del negocio, pero no me da la impresión de que estemos ante ningún final
Pero es que no son las cryptos sino sus intermediarios los que patrocinaban el deporte. Da igual a cuánto cotice bitcoin, ethereum o cualquier otra, lo relevante es si un banco o entidad financiera de inversión en criptomonedas puede venderlas masivamente, y por tanto buscar un público masivo. Hoy por hoy este tipo de empresas no tienen capacidad para competir con Adidas o Nike, que es de lo que se trata.
Aun me llama la atención que un artículo de Jot Down tenga faltas de ortografía. Ha e un tiempo esto era impensable. Ahora, casi en cada artículo, encuentro faltas. Igual hay menos edición o los textos pasan por menos ojos, pero es una pena.
¿Estamos seguros de que la Super Bowl es el evento de mayor audiencia mundial?
Lo mejor que le puede pasar al deporte es que dejen de patrocinarlo. Que los capitalistas especuladores suelten su presa para que el deporte vuelva a ser algo sano y social, que hace la gente para reunirse, pasarlo bien, ejercitar su cuerpo y mejorar la salud, en vez de un negocio para que algunos se forren, otros se dopen, unos pocos tarados se endiosen por ser buenos dando patadas a una pelota y millones se apolillen en sus sofás o se vuelvan ludópatas. Así es el deporte actual, digno de ser patrocinado por criptoestafas y por promotores de la ludopatía: una porquería.
Bueno, eso que describes es el deporte profesional, que empresas privadas lo patrocinen a mi me da igual; mi problema es cuando se subvenciona de múltiples maneras con dinero público, eso si es infame. Para el deporte sano y social te tienes que ir unas cuantas (muchas) categorías por debajo… En otras palabras, y poniendo de ejemplo el fútbol, en vez de ir a ver al Barcelona, al Madrid, al Mallorca o al Celta, siempre se puede ir a los campos del Trueba, el Pumarín, el At. Albericia o el Rotlet-Molinar, por ejemplo.
Completamente de acuerdo con la descripción del presente del deporte en cuanto espectáculo, que haces. Saludos desde México.
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