
Este artículo está disponible en la revista Jot Down Places.
Noomi Rapace hace de Lisbeth Salander y va junto a Mikael Nyqvist, que hace de Mikael Blomkvist. Los dos caminan por el paseo marítimo de Málaga. Se está rodando la película basada en la novela Los hombres que no amaban a las mujeres, primera entrega de la exitosa serie Millenium, del escritor Stieg Larsson. En la ficción, la película se desarrolla en las islas Caimán, pero esto no es George Town, es Málaga. Los que han visto la película no notan el cambiazo, y es que damos el pego muy bien, porque tenemos un maravilloso clima, buenas localizaciones y mejores comunicaciones. Todo tiene sentido.
Además, aprovechando que la ciudad organiza un magnífico festival de cine español (solo podemos felicitarnos por su existencia), que ha dado a conocer Málaga y ha descubierto su potencial como centro de cine. Yo esto lo sé bien porque he colaborado durante un montón de años en el festival y aún sigo haciéndolo.
El Festival de Cine de Málaga empezó en 1998 bajo el mandato de quien era en aquel momento alcaldesa, Celia Villalobos, que confió a Salomón Castiel la idea de crear un evento cinematográfico dedicado exclusivamente al cine español, a lo que por cierto ahora tantos festivales de cine se están reconvirtiendo en España, sea el caso de los de Valladolid, San Sebastián o Sevilla. Castiel lo dirigió durante once años. En la actualidad, el Festival está dirigido por Juan Antonio Vigar, tras un breve periodo bajo la dirección de Carmelo Romero. Yo disfruto mucho del Festival de Cine, veo películas y, si tengo suerte, hasta puedo cruzarme con Juana Acosta.
A nuestro Festival de Cine han venido y siguen viniendo grandes actores, como José Luis López Vázquez, que me dio la impresión de ser una persona muy observadora, y, más de una vez, Pepe Sacristán. Pasé una noche de juerga con uno de los hijos de Berlanga, Jorge, y no me quiero ni acordar. También recuerdo a Javier Bardem bailando en la terraza del Club Mediterráneo. Me sorprendió la expresión de miedo en el rostro de Mario Casas cuando se disponía a salir del teatro por la puerta de atrás y vio a un grupo de chicas que lo esperaban entre gritos y llantos. Debe ser el precio de la fama, ninguna mujer ha llorado ni gritado por mí y mira que lo he intentado.
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Noomi Rapace, hija de Rogelio Durán, en Málaga lo que pasa es desapercibida.
Otro más. Y van ya…
La verdad, soy de Málaga, aunque mucho que no habito allá. Me hice suscriptor de pago y no repetiré. lo mismo da Málaga que Bilbao, la Coruña, Murcia, Gijón, etc. Son ya veinte artículos en su mayoría de una absoluta banalidad. No merece la pena pagar por esto. Una y no más.