Ocio y Vicio Videojuegos

‘Civilization’ y la leyenda del Gandhi Nuclear (1)

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Imagen promocional de Sid Meier’s Civilization VI.

La figura de Gandhi es universal y reconocible incluso para aquellos poco duchos en la historia. Un pacifista, pensador, político y abogado hindú que ejerció como dirigente del nacionalismo indio y practicaba el principio de Satyagraha: la resistencia a la tiranía a través de la desobediencia civil masiva no violenta. Aquel hombre fue el principal artífice de la independencia de India del régimen colonial británico allá por 1947, o la persona más relevante dentro de la escena política y social de su país durante la primera mitad del siglo XX. Alguien que recibió el nombre honorífico de Mahatma («Alma grande»). Una celebridad histórica que sería interpretada por Ben Kingsley en la película Gandhi (1983) de Richard Attenborough, ese biopic que según Virgen a los 40 no es conveniente ver fumado porque da un montón de hambre. 

Mahatma Gandhi es, en resumen, esa persona que en la memoria colectiva es sinónimo de paz. Lo que no todos saben es que Gandhi también poseía un reverso extremadamente agresivo, caracterizado por la obsesión enfermiza de utilizar armas nucleares cuando alguien le tocaba mínimamente los cojones. Y esa macarrísima versión oculta del pacifista por excelencia lo convirtió en heredero del apodo «El destructor de mundos». Esto tiene truco, por supuesto, porque nada de lo anterior ocurrió en nuestro universo, sino en otro paralelo, el de los videojuegos. Y más concretamente, dentro de un revolucionario entretenimiento de estrategia llamado Civilization y concebido en los noventa. Esta es la historia de ese juego, pero también es la leyenda del Gandhi Nuclear.

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Mahatma Gandhi posando con estilo en Londres en 1931. Imagen: Dominio público.

Las Vegas, la Primera Guerra Mundial y la prosa microinformática

En el verano de 1982, un piloto de reserva de las Fuerzas Aéreas Estadounidenses llamado Bill Stealey y un programador informático que respondía al nombre de Sid Meier se fueron de fiesta juntos por las calles de Las Vegas. Y si aquello no sonaba como la farra más desmadrada de la historia de la Ciudad del Pecado es porque, desde luego, no lo fue. La reunión entre estos dos caballeros tuvo lugar durante una pausa de un evento corporativo organizado por General Instruments, la empresa donde ambos trabajaban, Meier currando como analista de sistemas y Stealey dirigiendo un departamento de planificación estratégica. Pese a que no se conocían de antemano, aquellas dos personas charlaron sobre aviones y videojuegos, descubrieron que se caían bien y decidieron salir juntos por los locales del lugar para hacer aquello que la gente de bien hacía en Las Vegas durante los ochenta: buscar salones de máquinas recreativas. Tras rondar una serie de arcades compitiendo por sacar la mejor puntuación en diferentes divertimentos, los dos fiesteros acabaron localizando en el hotel-casino MGM Grand la máquina que contenía el juego Red Baron, empaquetado en una estructura con un comodísimo asiento de plástico incluido. Red Baron era un simulador de batallas aéreas, protagonizadas por aviones biplanos de la Primera guerra mundial, que había sido lanzado en 1980 por Atari luciendo estos crudos gráficos vectoriales antediluvianos.

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4 comentarios

  1. Gran artículo, espero que subas pronto la segunda parte, ya con el mítico Gandhi cuyas palabras están respaldadas por las ARMAS NUCLEARES! ;-)

  2. No sabía que el Silent Service era de Sid. Cuántas horas de vicio le habré echado de pequeño.
    Espero la continuación. He jugado Civilization desde el primero, y nunca me cansaré de esa serie

  3. Santiago García

    Extraordinario articulo, enhorabuena. Estoy esperando la segunda parte como jugador de todas las versiones de Civ…

  4. Pingback: Civilization y la leyenda del Gandhi Nuclear (y 2) - Jot Down Cultural Magazine

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