Entrevistas Sociedad

Pedro Simón: «Hay mucha ejemplaridad en lo roto, en lo impuro, en lo imperfecto»

Pedro Simón para Jot Down

Ni periodismo humano ni social. A Pedro Simón (Madrid, 1971) no le convencen estas etiquetas para describir lo que él hace, casi un género ya en sí mismo o un estilo que ha ido puliendo a lo largo de más de tres décadas de profesión. Nos referimos a esos reportajes que, a pesar de tratar temas casi siempre muy duros, como la enfermedad o la pobreza, suelen situarse entre los más leídos de su periódico, El Mundo. ¿El secreto? Su sensibilidad o lo que es lo mismo: su personalísima forma de abordarlos, como se puede comprobar en Las malas notas, el último libro que ha publicado con una selección de estos trabajos. Le han valido también algunos de los premios más prestigiosos del gremio, como el Ortega y Gasset, el de Mejor Periodista del Año de la Asociación de la Prensa de Madrid o el Rey de España de Periodismo. Y luego están sus novelas, como Los ingratos o Los incomprendidos, donde nos muestra esa misma sensibilidad pero volcada en un territorio mucho más íntimo y con la familia siempre en el centro.

Dices que el origen de todo fue un quiosco.

Para mí y para toda una generación, los que nacimos en los setenta, los quioscos fueron el primer internet. Ahí estaba todo: el porno, las apuestas, las noticias internacionales… Eran el tam-tam del otro y resultaban fascinantes. Y los olores. Yo recuerdo ese olor a colonia del domingo por la mañana, a churros, a tabaco y a puro. Porque jugaba el Atleti y ya había alguien fumando su puro. Primero fue el ultramarinos, después el quiosco y más tarde internet. Vinculo esas tres cosas y las pongo en el mismo saco, porque son como una puerta que te llevaba muy lejos. Si soy periodista es por eso: por el quiosco, el papel y el olor a tinta.

Y no era un quiosco cualquiera, sino uno de Carabanchel.

Claro, estaba al lado de la parada del 34. Lo regentaba el señor Julio y luego lo cogió su hijo que, muy sorprendentemente, se llamaba Julio también. Eran como los capos del barrio: el panadero, el quiosquero y había alguno más, como mi abuelo, que dirigía un colegio, el Capitán Cortés.

¿Te ha marcado mucho el barrio?

Sí, pero también el medio rural porque me crie en pueblos hasta los diez años y llegué a Madrid en los ochenta. Yo venía de jugar al fútbol en campos de manzanilla y de azafrán. Literalmente. Recuerdo esos campos de La Mancha, y tener las uñas llenas de tierra siempre y los pantalones rotos a la altura de las rodillas. Vengo de ahí, del olor a jara, de que mi padre fuera a cazar conejos con un vecino, de estar todo el puto día en la calle.

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2 comentarios

  1. Pingback: Jot Down News #47 2023 - Jot Down Cultural Magazine

  2. Qué buen tipo, le conocí en el Rugby, y Los ingratos me puso la carne de gallina. Esas referencias al pueblo y a Sanni ya fueron el culmen

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