
La tarde no puede ser menos propicia para un encuentro como este. O sí. A lo largo de la A8, camino de la Gipuzkoa profunda, diluvia, y el ruido de los limpiaparabrisas nos impide hablar con comodidad. A la noche juega el Athletic la semifinal de la Copa del Rey y la única euforia del día se concentra en dirección contraria. Roberto Moso, exlíder de Zarama hace de puente entre Loles Vázquez y el entrevistador, y pone contexto a un fenómeno musical, el de las Vulpes, laberíntico. Fácil de entrar, complicado de salir. Cuarenta años más tarde de que RTVE despidiera a Carlos Tena, el adjetivo calificativo «zorra» vuelve a ser desmenuzado desde el plano actualidad, cerrando —o abriendo aún más— el círculo que enfrenta la ironía y la inocencia contra el feminismo, o el punk contra la libertad de expresión. Simplemente, el divertimento versus el mundo. Quedamos en el bar del Hospital de Mondragón, municipio cuna del cooperativismo y de grupos como RIP. Mientras nos aposentamos, un letrero gigante de FAGOR, a modo de ojo de Sauron, nos vigila desde el otro lado de la poca iluminada calle. Son las 18:00 y parece madrugada. El desfile de almas errantes del centro empieza a animarse y Loles Vázquez entra por la puerta.
Tu padre era un sindicalista aguerrido en la dictadura. Cada 1 de mayo siempre entraba la policía en vuestra casa, había registros… ¿Cómo recuerdas aquellos años?
Loles: Mi padre fue uno de los organizadores de la huelga de Bandas, y estuvo en prisión [la huelga de la empresa Laminación de Bandas en Frio (Bilbao) duró ciento sesenta y tres días, la huelga más larga del franquismo, N. de R]. La verdad es que en los años de esa huelga yo tendría un año, apenas lo recuerdo. Pero sí, respecto a la lucha sindical de mi padre, antes de cada 1 de mayo, ya el 30 de abril, venía la policía a llevárselo para que no organizara ninguna manifestación o concentraciones o cosas de estas. Mi madre los días antes tenía que quemar o a hacer desaparecer papeles, nos levantaban los colchones… «¡Los niños que no lo vean!», decía mi madre, pero mi padre «¡No!», siempre quería que los niños vieran lo que pasaba. Y bueno, pues toda una película. Mis hermanos mayores sí que han podido vivirlo más.
Ya ves, yo tengo recuerdos tontos como ir a verle a la cárcel de Basauri y que ese día estrenaba, fíjate qué imágenes tengo, un impermeable amarillo, de estos como de bombero, con el gorro y todo, de plástico, y yo más contenta que la leche, pero mi padre entre rejas. Creo que estuvo un mes o así; mi madre luego nos agarraba y nos llevaba adonde el obispo a protestar, e íbamos a todas las manifestaciones y a las encerronas en las iglesias. Mi madre y nosotros dormíamos con amigas de otros padres en la misma situación que el nuestro; recorríamos la iglesia de los Franciscanos, los curas eran como nuestros hermanos mayores. Me conocía toda la iglesia porque ellos eran curas progres en aquella época.
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Súper interesante la entrevista, pero ¿hace falta editarla un poquito, no?
Por ejemplo, las preguntas/intervenciones de Roberto a veces en negrita y a veces sin negrita; hay referencias a preguntas anteriores que creo que no han pasado el corte; la respuesta sobre El Jueves queda como colgada sin más explicación; las referencias a que las familias de las otras integrantes sí dieron problemas pero la suya no están repetidas, en dos párrafos distintos… en general da la sensación de ser un borrador sin revisar.
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