
Lazarillo de Tormes es más que un clásico de la literatura, es un símbolo y una referencia cultural de España. Su historia se ha llevado al cine y a la televisión, a la radio y a podcasts, a escenarios de teatro, música y baile, incluido el break dance, a cuadros de pintores como el mismísimo Goya, aparece en todos los niveles de enseñanza y se ha publicado en libros adaptados para niños y para quienes aprenden español como lengua extranjera. ¿Qué tiene la historia del Lazarillo de Tormes para que haya cuajado tanto en la cultura y la sociedad?
Tiene, en primer lugar, una calidad y complejidad literaria que hace que los expertos en la materia continúen día tras día hablando sobre el pequeño librito en monografías científicas, revistas de investigación, tesis doctorales, seminarios universitarios y congresos académicos alrededor del mundo. En segundo lugar, tiene la virtud de estar escrita con claridad, lo que unido a su gracia y frescura la convierten en una historia resistente al paso del tiempo. Por último, el personaje del pícaro, encarnado en aquel que sin recursos usa el ingenio para ganarse el pan, está muy reconocido en la sociedad española. Coincide con lo que muchos experimentaron durante el largo periodo de dictadura que sumió al país en la miseria en un contexto global de modernización; y coincide también con el estereotipo del español en buena parte del mundo, sobre todo en países como Francia o Alemania, lugares a los que muchos españoles llegaron con poco y se apañaron con trabajos menores, como hacían los pícaros de antaño. En cierto modo, las sucesivas crisis de los últimos años y sus consecuentes flujos migratorios han hecho que esa situación se haya repetido.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo eso con el texto original del Lazarillo de Tormes? Probablemente, menos de lo que creemos. La obra se publica y se discute mucho, pero, en realidad, es poco lo que se sabe de ella, y eso que es bien breve. Sin ir más lejos, no se conoce al autor ni la fecha ni el lugar de publicación exactos. Y hay interpretaciones del texto para todos los gustos, desde aquellos que ven una historia real detrás de la ficción hasta quienes creen que la vida del Lazarillo no es más que un símbolo del arte mismo de escribir. Sí hay, no obstante, algunas certezas entre tanto desconcierto. Lo paradójico aquí es que esas certezas se conocen menos y casan mal con la imagen más extendida del Lazarillo. La historia de este es, básicamente, la de un hombre orgulloso porque su mujer le pone los cuernos. Es por eso por lo que escribe una carta en la que cuenta las hazañas de su vida, para justificar por qué lleva los cuernos con satisfacción. Lázaro nació pobre en una familia marginal, su padre era morisco y ladrón, su madre ejerció la prostitución. No le quedó nada mejor que servir a clérigos, ciegos y nobles que no lo sacaron, ni mucho menos, de la pobreza. ¿Cómo no aceptar el matrimonio con una mujer que se acuesta con un arcipreste, si a cambio del acuerdo el miserable obtiene comida y casa? Esa es la pregunta principal que se le plantea al lector del Lazarillo, al menos en su versión original.
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¡Ostras!, primera noticia que tengo de la versión «original». Ya me extrañaba que fuese de obligatoria lectura en el colegio de LaSalle: porque era la versión depurada, aun así divertida como pocas de esas lecturas.
Ahora me siento impelido a encontrar las originales…
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