
El 25 de noviembre de 2024 el Presidente Joe Biden suspendió el sacrificio de dos pavos destinados al banquete del Día de Acción de Gracias, de acuerdo con la tradición consistente en subrayar así la capacidad presidencial de decretar la cancelación de culpas y penas (“pardon”) o bien la conmutación de penas (“commutation”) mediante la correspondiente modificación del resultado de sentencias.
La clemencia presidencial estadounidense
La clemencia es un poder constitucional del Presidente de Estados Unidos, que le permite la aplicación de medidas de gracia que modifican el resultado de sentencias penales producidas por los Tribunales Federales. Esta prerrogativa la pueden ejercer los Presidentes en cualquier momento a lo largo de sus respectivos mandatos y pueden a su vez revestir varias formas, siendo las principales la Conmutación y el Perdón. La Conmutación es la modificación o cancelación de la pena pero no acarrea la eliminación de la culpa y suele consistir en reducir el tiempo pendiente de encarcelamiento o en su caso límite, en la transformación de una pena de muerte en cadena perpetua. El Perdón implica la cancelación de la pena y la eliminación de la culpa, con la plena rehabilitación a efectos de ejercer derecho a voto, de ocupación de puesto público y de pertenencia a jurado, etc…
Cualquiera de estas dos figuras de clemencia puede aplicarse a un solo individuo (“blanket clemency”) o a un grupo de condenados (“mass clemency”) definido este último por alguna característica de naturaleza procesal o de situación común ante la Justicia. Un poder de rasgos similares a este de la gracia presidencial lo tienen también los Gobernadores de los Estados respecto a los delitos juzgados por los Tribunales Estatales. La clemencia federal, la del Presidente, es una figura de acción que requiere la disposición de una amplia capacidad administrativa relacionada con el tratamiento de los miles de peticiones de gracia. A tal efecto se creó (desde 1870) una rama administrativa federal, que actualmente se llama Oficina del Fiscal del Perdón, que procesa todas las peticiones hasta que éstas llegan a la Casa Blanca.
En general y sobre todo últimamente, los Presidentes suelen dejar lo esencial de sus disposiciones de clemencia para las últimas fases de sus respectivos mandatos, con la finalidad de limitar las actividades políticas y administrativas relacionadas con la gracia durante la mayor parte de la duración de su presidencia y gozar así de más tiempo disponible para gobernar. Por ello concentran al final, en unas pocas semanas, el desarrollo y tratamiento de gestiones de unos y otros (lobbies, grupos sociales, grupos congresistas, abogados y familiares de condenados). Está arraigada la costumbre de los Presidentes de dedicar atención especial, en las ocasiones del ejercicio de la clemencia, a los presidiarios que se encuentran a la espera de ejecución en los corredores de la muerte de las prisiones federales, así como a aquellos que se encuentran condenados a penas de prisión muy largas. Pero, finalmente, según la experiencia concreta de las clemencias efectivamente extendidas, se puede re-trazar las posibles motivaciones implícitas en los actos de misericordia.
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A ver si lo he entendido,
1. Biden perdona de manera preventiva a su hijo por cualquier crimen q haya podido cometer (conocido o no) a partir de 2014
2. Biden perdona de manera preventiva a su equipo, por si acaso Trump les mete mano.
3. Lo chungo no es lo que haya hecho y firmado Biden, lo realmente peligroso es lo q Trump puede llegar a hacer con ese precedente??
Vaya.