
Cádiz, 1966
Dos años antes del florido y revolucionario mayo parisino y mexicano, en septiembre de 1966, el alcalde franquista José León de Carranza quiere trasladar las Fiestas Típicas, que es como se llama el descafeinado y censurado festejo que era carnaval, a mayo. El tradicional mal tiempo en febrero era una constante que aguaba a visitantes, estropeaba las cabalgatas al estilo Niza, alejaba las divisas de la meseta y producía sintagmas periodísticos como «las lluvias deslucen los festejos».
Para justificar la decisión de potenciar una fiesta más que un carnaval, José León había enviado una carta a cinco mil vecinos elegidos entre «lo más representativo de la ciudad» para pedirles su opinión. Hay tres opciones:
La primera, la tradicional del mes de febrero. La segunda, entre Semana Santa y la Feria de Sevilla. La tercera, después de la Feria de Jerez.
«El escrutinio para conocer la voluntad de los vecinos de Cádiz se efectuará de manera pública», asegura el Diario de Cádiz. La decisión está tomada en esta suerte de raro e inédito ejercicio democrático para un gerifalte franquista.
–Las Fiestas Típicas, en mayo. Después de la Feria del Caballo.
Ochocientos cuarenta y cinco votos lo justifican. La llamada, con guasa, «Feria de Cádiz» ya se puede celebrar. Se habla de que van a poner casetas.
–¿Casetas?
Quizá para compensar la profunda desvinculación de las Fiestas Típicas con la Cuaresma, con el carnaval y la matriz de las carnestolendas se le añade a la antigua denominación el triste «antiguos carnavales».
Una vez aclarado el tema con oxidada ironía franquista ya se podía poner con tranquilidad la primera piedra de un puente que cruzará la bahía (que será el tópico estrella en muchas letras) y estar pendiente de que comience en el barrio de San José el rodaje de la película El amor brujo. En la que trabajan el bailaor Antonio Gades y la Polaca.
Pero no todos son buenas noticias para José León, que anda enfermo cada dos por tres y es sustituido por uno de los más férreos defensores del cambio, Jerónimo Almagro. La mala noticia es que Paco Alba decide no salir. Porque está de gira con los Beduinos de Cádiz.
–Pues a mí me han dicho que ha sido por protestar por el cambio de fecha. Aunque otros afirman que quiere «descansar».
La justicia poética ante el cambio de fecha la otorga el hombre del tiempo (o the weatherman del que hablaba Bob Dylan en «Subterranean Homesick Blues», canción publicada en su disco Bringing it back home en 1965). En mayo también llueve. Aunque no mucho. Apenas se mojan las casetas de feria y la enorme estatua de Pepe el Sopa colocada en la plaza de San Juan de Dios. En 1967, los del nodo viajan a Cádiz y filman material que luego saldrá en la docuserie de los Baroja, Fiesta. En el reportaje aparecen la chirigota la Banda Borracha, los Viejos Yeyés y el coro Juventud 67.
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