
De las muchas obras que iremos recorriendo en esta visita a los libros que vendieron ingentes cantidades de ejemplares en otro tiempo, pocas hay tan polémicas, tan turbias y tan inquietantes como El campamento de los santos, de Jean Raspail.
Se trata de una de esas obras que uno preferiría no leer, pero que, una vez has comenzado, es difícil de dejar y aún más difícil de olvidar.
Al contrario de otros libros, que podrían reseñarse como transgresores pero no hacen más que atacar al penúltimo rey, a la penúltima moda y al penúltimo poderoso, El campamento de los santos es una espina aún clavada en nuestro talón (o quizás debería decir más clavada que nunca), que mantiene su carácter provocador, transgresor y profundamente polémico.
No se trata de las típicas exageraciones del marketing porque, como se verá, no vamos a recomendar el libro. Sin embargo, no cabe duda de que estamos hablando de un verdadero fenómeno editorial, aparecido en Francia en 1973 y que, solo aquel año, alcanzó la cifra de un millón dos cientos mil ejemplares vendidos en su país de origen. Luego, tras su traducción a otras lenguas, las ventas se multiplicaron hasta convertir a esta novela en una de las más vendidas de su década, y un fenómeno editorial a caballo de muchos y diferentes calendarios.
El título del libro hace referencia a un versículo del Apocalipsis: «Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró». No se trata, como puede verse, de una idea esperanzadora. Y es que la novela no es esperanzadora, ni mucho menos. Ni amable. Es una novela realmente dura.
Pero hablemos primero del autor.
Jean Raspail nació en la francesa región del Loira, donde los gloriosos castillos, en 1925, hijo de un gerente industrial y de una pequeña heredera burguesa. Sus primeros años los dedicó a unos estudios que no le interesaron demasiado y a organizar brillantes viajes culturales, en los que se suponía que, conociendo otras culturas, otras regiones y otras personas, aprendería a apreciar la diversidad de tipos humanos y sensibilidades.
Durante muchos años llevó una vida agradable y relajada, o eso parece, pues todas sus biografías mencionan que se dedicó a viajar por el mundo para descubrir poblaciones remotas, amenazadas por su confrontación con la modernidad.
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La leí hace milenios. La clave de una destrucción global es darle carta de naturaleza a lo inmundo. Lo que te ha construido lo llevas dentro, y acaba por salir. Si vienes de unas referencias de opresión y bandidaje, las llevas contigo. Si esas referencias se sacralizan y no se pueden desautorizar, te entregas a ellas.
Me parece una apreciación muy interesante y muy acertada.
La novela, que es considerada una especie de libro de culto de la xenofobia, es en vez de eso, o además, un magnífico espejo que refleja la naturaleza humana, quizás a modo de caricatura, exagerando determinados rasgos.
Cuando un rasgo se exagera, puede provocarse un cambio cualitativo, además del cuantitativo, pero no se puede negar que la lente de aumento ayuda a observa mejor determinados fenómenos.
Estoy en total desacuerdo con ustedes, la inmigracion masiva sin control origina muchos problemas sociales.
La historia así lo demuestra.