
Durante este mes de marzo se está hablando mucho de los últimos premios Óscar. Y de la cada vez mayor presencia de ganadores no nacidos en Estados Unidos; es decir, desde la perspectiva de la Academia de Hollywood, oscarizados extranjeros. Sin embargo, esto no es algo nuevo; no solo no es de esta década ni de este siglo, sino que está en la misma génesis de Hollywood, cuando emigrantes europeos de ascendencia judía crearon los estudios de Hollywood, a partir del otoño de 1911. Todos los grandes estudios (majors), fueron creados por judíos provenientes de Europa central y oriental.
Los premios Óscar comenzaron el 16 de mayo de 1929, premiando a las películas estrenadas entre el 1 de agosto de 1927 y el 31 de julio de 1928, es decir justo en la transición entre el cine mudo y el cine sonoro. En estos noventa y siete años los premios Óscar se pueden considerar los premios globales más importantes de la historia del cine sonoro… en lengua inglesa.
No existe ninguna academia de cine en el mundo más permeable a lo foráneo a lo extranjero que la Academia de Hollywood. Desde luego, es una academia mucho menos proteccionista con los nacidos en su país que cualquier otra de Europa, Asia o América. No estoy juzgando si esto es bueno o malo, estoy constatando un hecho. Probablemente se deba a su hegemonía en la industria audiovisual global. La riqueza siempre atrae talentos. Vamos a verlo.
Durante casi un siglo se han premiado a más de mil personas con la codiciada estatuilla, incluidas las noventa y siete películas ganadoras del premio al Mejor Film (que por cierto recoge el productor y no el director de la película, porque para la industria el verdadero responsable de una película es su productor o productores, no su realizador). Se ha dicho por activa y por pasiva que la industria estadounidense, también llamada norteamericana o simplemente americana, es una industria cerrada, chovinista que desprecia a lo extranjero hasta caer casi en actitudes xenófobas. Eso, en líneas generales, es completamente falso. Y es falso ahora, hace medio siglo y hace más de un siglo. Siempre me gusta recurrir a la cita latina de res non verba, es decir, hechos no palabras. Y frente a las palabras, aportar los datos. Sí, Hollywood fue un invento europeo; como decía, fueron los emigrantes europeos durante el cine silente y el clásico, los que conformaron en gran mayoría la industria del entretenimiento americano. No me voy a detener a explicarlo porque yo la he hecho con detalle Neil Gabler en su célebre libro Un imperio propio.
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Afirmar que Hollywood «ha desafiado a la xenofobia estadounidense» es un poco excesivo. La xenofobia es, básicamente, el miedo a lo desconocido. A que alguien con otra cultura y maneras desplace tu cultura, usos y costumbres.
Es decir, cuando a un barrio español de clase trabajadora habitado por españoles llegaba en los años 80 o 90 un señor colombiano a vivir, no había ningún tipo de xenofobia contra el, pero no porque la sociedad de esos años fuera mejor, no. Simplemente porque al llegar desde su país, solo, a un nuevo entorno, lo habitual era adaptarse a los usos y costumbres del destino. A medida en que la llegada de colombianos (y uso ese país como mero ejemplo, sin más) ha crecido y ya no llega uno, sino que llegan 100, pueden mantener sus costumbres: música, habitos sociales, tener sus comercios, etc, etc…y es ahí donde surge la xenofobia porque los locales sienten una amenaza a ser desplazados. Es así de simple.
Si esto se traslada a Hollywood, que se le de un premio a un señor de Corea, Australia, Francia, India o Senegal no se percibe como amenaza alguna. Primero porque muchos de los premiados comparten las mismas raíces culturales que puede haber en California, y lo segundo porque, aún no compartiéndolos, son una minoría que jamás amenazarían el statu quo establecido.
Lo que se ha criticado a Hollywood es que ha sido una industria al servicio de EEUU como potencia imperialista. Que dé empleo a extranjeros es irrelevante.
Y también Vox está lleno de apellidos extranjeros.
Buen artículo. Solo una matización: Sean Baker no tiene hijos.
hola saludos desde Venezuela