
¿Cómo dar cuenta del hecho de que durante más de dos siglos, en distintos países europeos, cientos y cientos de mujeres fueron juzgadas, torturadas, quemadas vivas o colgadas, acusadas de haber vendido su cuerpo y alma al Demonio y, por medios mágicos, asesinado a veintenas de niños, succionado su sangre, fabricado pociones con su carne, causando la muerte de sus vecinos destruyendo su ganado y cultivos, levantando tormentas y realizando una cantidad mayor de abominaciones?
(Calibán y la bruja, Silvia Federici)
Feminicidios. La caza de brujas, la matanza de mujeres que tuvo su apogeo en Europa y América entre los siglos XIV y XVI, es uno de los más atroces feminicidios registrados en la historia de la humanidad. En su libro Calibán y la bruja, Silvia Federici explora las causas y analiza los distintos factores políticos, sociales, económicos, legales y religiosos que llevaron a juzgar a miles de mujeres, acusadas de brujería y finalmente condenadas a morir en la hoguera. Más de tres siglos de persecución y cifras que oscilan entre las sesenta mil y los cinco millones de mujeres quemadas vivas deberían ser garantía suficiente de la trascendencia y la repercusión de este suceso en la historia. En cambio, nada más lejos de la realidad: solo fueron los movimientos feministas de los años 70 los que reivindicaron su visibilidad y señalaron su escasa presencia en los manuales de Historia o en los tratados filosóficos y sociológicos escritos hasta el momento.
Pero las brujas se han hecho un hueco en la memoria colectiva. Una traslación irónica del concepto ha llevado a considerar la brujería casi como una anécdota curiosa y algo macabra que deriva del folklore popular ocultista. Así, con el paso del tiempo, ha quedado en el imaginario un arquetipo femenino más ficticio que real, legitimando su condición de femme fatale y eludiendo a la vez su verdadera naturaleza: la de la violencia históricamente ejercida contra las mujeres por el mero hecho de serlo. Las brujas han existido siempre dentro de la pintura, de la literatura, del cine… Han encontrado la forma de ver la luz como seres legendarios, fantásticos, en oposición a su condición de mujeres de baja clase social cuyo destino fue la tortura y la muerte acompañada del escarmiento público.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Una nota al margen de este artículo. Dejando de lado momentáneamente la situación socio política de aquellos tiempos, con una iglesia que veia herejías por todos lados además de sospechosos convertidos, los hebreos, los marranos, la cantidad de feminicidios sería poca si nos remitimos a un libro, un manual de instrucciones diría, para identificar a las brujas, escrito por dos “dilectos hijos” de Inocencio VIII, los monjes alemanes Heinrich Kramer y Jacob Sprenger; el libro en cuestión es Malleus Maleficarum, el Martíllo de las brujas, un perturbante libro que demuestra la evidente psicopatologia sexual de sus autores. (Y de toda la iglesia agregaría): Hay un pasaje que deja helado: según estos inquisidores, especialmente Sprenger, en el mismo vocablo, femina, se escondia el motivo de la poca religiosidad de las mujeres: minimun y fede, femina. Pura paranoia, pero un libro perfecto para liberarse de los supuestos indignos de la religión católica, los hebreos, herejes y sobre todo las mujeres. Gracias por la lectura.