Tecnología Humanismo

Ciberseguridad: vulnerabilidades y el nuevo mundo sin secretos

Ciberseguridad
Unas manos enhebrando una aguja en una fotografía de George Marks. Imagen: Getty.

Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital, ya disponible en nuestra tienda online.

1. Océanos de datos y piratas digitales

En el alba de nuestra era digital, navegamos un océano invisible de datos donde cada ola es un paquete de información y cada puerto, un servidor cargado de secretos. Como antaño los fenicios exploraban mares inexplorados, hoy los guardianes y piratas de la red exploran las corrientes del ciberespacio, surcando rutas cifradas con brújulas digitales. En este océano de silicio, la ciberseguridad no es un lujo accesorio, sino la quilla invisible que sostiene el equilibrio de nuestra travesía.

Bastó un gusano digital llamado WannaCry para despertar al mundo de su letargo tecnológico: en 2017 infectó hospitales, paralizó oficinas y dejó pantallas heladas con reclamos de rescate en bitcoins. No era una bacteria bubónica medieval, sino un virus binario capaz de secuestrar sistemas y servidores. Más reciente, el asalto a la infraestructura de gas y petróleo de Estados Unidos emergió en 2021 como un secuestro de combustible: un grupo de delincuentes exigió más de cuatro millones de dólares por liberar las arterias subterráneas que, tras décadas fluyendo sin problemas, quedaron inmóviles en apenas unos minutos, dejando a doce mil gasolineras sin servicio. Grandes apagones y toma de control de plantas depuradoras de agua se están convirtiendo en algo habitual. Estos ataques ilustran la fragilidad de nuestras infraestructuras críticas y revelan que la energía puede quedar bajo llave en un instante si los atacantes tienen suficientes incentivos. 

En febrero de 2024, un ataque a una empresa de pagos digitales dejó sin servicio a casi cien millones de estadounidenses al bloquear reclamaciones médicas, un ejemplo paradigmático de la intersección entre salud y tecnología. A la vez, compañías más cercanas como Iberdrola y la Dirección General de Tráfico (DGT) reconocieron filtraciones masivas el año pasado que expusieron datos personales de millones de usuarios, recordándonos que ni las más custodiadas murallas digitales garantizan inmunidad: una contraseña predecible, un software sin parchear, y las criptas electrónicas se abren.

Estos ataques se orquestan con la profesionalidad de un gremio medieval: ALPHV (BlackCat), Rhysida, o LockBit son los nuevos mercaderes del secuestro de datos, repitiendo la lógica de la hidra mitológica: cada cabeza cercenada resurge con más ferocidad. Se especula que solo seis de estas bandas protagonizan más de la mitad de los incidentes globales, convirtiendo la extorsión binaria en industria rentable. 

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Un comentario

  1. Artículo muy interesante, incluso para profanos en el tema como yo, que hace 30 años ya leía en las revistas de informática artículos sobre la criptografía cuántica que estaba a punto de llegar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*