Los boxeadores del fin de siglo, un tanto naif, tomaban prestados para sí los nombres de sus ídolos. Ese es el caso de Fabien Avenarius Lloyd, que tomó prestado el “Arthur” de su ídolo Arthur Rimbaud y el “Cravan” de Cravans, el pueblo de una novia suya, si mal no recuerdo. Así, Fabien Avenarius Lloyd, púgil, poeta y otras cosas, pasó a ser conocido por todos como Arthur Cravan; y desde ese día, muy buen día, se acostumbró a maravillar al mundo con sus boutades, como no podía ser de otra forma por parte de un boxeador:
«En mí lo efímero tiene raíces profundas.»
Viene ocurriendo algo curiosísimo aquí, en Madrid, desde hace unos meses. De este suceso, como supongo que pasará sin pena ni gloria y se olvidará —si es que ha habido algún momento en el que haya sido advertido por cualquiera—, me gustaría dejar constancia.
En la calle Hartzenbusch, esquina ya con Fuencarral, en la fachada lisa de una sucursal de cadena de ropa —creo que de lencería— y entre la arista del edificio y una ventana, apareció un buen día, negro sobre blanco, una pintada. Era una pintada a modo de firma, esto es, un nombre: Arthur Cravan.
Un par de días después volví a pasar por ahí y volví a fijarme, y ya no estaba. Se intuía todavía, pero la habían tapiado con pintura. Quedaba coqueto, disimulado, el nombre de Arthur Cravan con esa veladura, a pesar de la caligrafía.
Total, que ahí se había quedado la cosa. Pero un tiempo después volví a divisar otra firma, que luego pasarían a ser dos, en la calle Cardenal Cisneros, por donde confluye con Luchana. Evidentemente, el autor, este Arturo Caravana, dadaísta de Chamberí, había sacrificado un poco la exhibición por la temporalidad, como un tarado de gabardina que enseña el muslo lascivo, como rubia de autostop, en vez de abrirla reventando costuras de par en par; las pintadas siguen todavía ahí. Quiero apuntar que siempre me he preguntado si alguno de los tíos que se masturbaban delante de las chicas en el Parque del Oeste lo harían por dadaísmo.
Tiene la calle Cardenal Cisneros algo de lupanar: grupos de adolescentes acurrucadas y muy juntas, como queriendo ser sólo una, más guapa y más borracha, haciendo botellón en los recovecos que van ofreciendo alternativamente salidas de emergencia de los garitos feos que abundan en la calle, los comercios cerrados y los retranqueos de los garajes. Supongo que ayuda también la suciedad y la dejadez que se respira en ella, en la calle, amén del orín, y ese espíritu angosto que tiene, propiciada por los pasajes de andamiaje con sus correspondientes contenedores donde todo cabe; paquebotes perezosos. Esa estrechez que parece especular siempre en abandonarse, abriéndose en cruces. Pero las pintadas están —aunque algo esquinadas, escondidas por unos casetos para reciclaje— , como digo, en la unión con Luchana, calle de aspecto más pulcro, más ancha y un tanto más transitada.
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Muy bueno.
Yo también vi los grafitis. A ver si viene hasta aquí el grafitero y deja su firma.
Gracias.
Efectivamente, a ver si se pasa, y esperemos que se porte mejor que A.C. con Gide.
Un saludo.
Buen artículo.
Hay otro importante Arthur Crava contemporáneo a tener en cuenta: los valencianos Arthur Caravan, una joya del pop independiente en catalán.
http://arthurcaravan.bandcamp.com
¡Saludos!
No hay estrategia publicitaria tras la firma. Y, menos aun, intención dadá.
El autor es un postadolescente tardío que ya roza la treintena, pijo de Majadahonda sin oficio ni beneficio y que vive de mantenido, casualmente, en Cardenal Cisneros. Ya ves, ni que alejarse tiene.
Lo que sí tiene es un triste blog de poesia donde ni un verso se salva. Y perfil de facebook bajo el pseudónimo. Y también una lejana intuición estética de qué puede considerarse cool andergraunmente. Pero me juego el culo a que no ha leído una sola de las pocas lineas de Cravan y que solo supo de él a través del documental catalán
En Huertas ese puto tag se repite, sin intención alguna que no sea sentirse punki una borracha noche de sábado, saturando el mismo muro veinte veces.
Así que la firmita como hilo conductor para el artículo, vale. Pero la verdad que hay detrás es triste, ridícula y, lo peor de todo, nada cravanesca.
ma funeste pluralité
Hay que estar muy malito de la cabeza para andar por ahí escribiendo estas cosas, y tener muy poca vida, o tener una muy triste. ¿Qué te han hecho para que des tanta penita? ¿Es normal que alguien tenga algún interés en andar escribiendo éstas cosas por ahí desde el anonimato, sobre alguien a quien parece conocer, hasta tal punto de conocer su entorno? ¿Qué te han hecho? ¿Qué te ha hecho este pijo de Majadahonda? ¿Qué envidias o qué quieres para ti? ¿Escribimos un artículo sobre ti? ¿Es eso? ¿Qué haces con tu vida? ¿Eres investigador privado de la vida de los grafiteros o blogueros? ¿Has venido aquí a desvelar toda la verdad? ¿Por qué es tan importante para ti lo que haga o deje de hacer esta persona? ¿Cómo sabes que no ha leído a Cravan? ¿Tú si que sabes lo que es Cravanesco o deja de serlo? ¿Es el mismo Cravan el que escribe estas líneas?
DAS MUCHA PENA. De verdad te lo digo, y yo que tú, me lo haría mirar, mierda seca. Que andes así por la vida, detrás del anonimato, es muy triste, más aún para alguien que demuestra que no es un quinceañero ni un «postadolescente tardío». Esto demuestra la rata cobarde, evidiosa, pedante, prejuiciosa y acomplejada que eres. Tienes que tener una bonita máscara en tu día a día para andar así, haciendo éstas cosas en la oscuridad y la soledad. ¿Le dices a tus amigos que andas haciendo éstas cosas en internet, mierdaseca? ¿Así pasáis el tiempo tú y tus amigos? ¿O así lo pasas tú después de matarte a pajas una tarde en la que, tristemente, no tenías nada que hacer? ¿Quién es el postadolescente tardío? HUELES MAL.
FDO: Un amigo cercano de éste ARTHUR CRAVAN ;)
Yo también he visto alguna de las firmas de las que hablas, la verdad que me sorprendieron. Sobre ‘Maintenant’, comentas acerca de una edición de La Caja Negra, yo la que tengo es una de El Olivo Azul publicada en 2009.
http://www.elolivoazul.es/catalogo/26/maintenant/
Un saludo.
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