La imagen cinematográfica que nos ha llegado de Vietnam suele estar envuelta en un sonido de armas de fuego de gran calibre y napalm, mucho napalm. Supongo que es como en Estados Unidos cuando oyen hablar de España: inmediatamente piensan en nuestros cientos de películas que tratan sobre nuestra Guerra Civil. Obviamente, Vietnam es bastante más que un puñado de films estadounidenses y no nos deberíamos dejar llevar por sus tópicos. Pero.
No siento las piernas
La primera en la frente. Es imposible no pensar en esa frase cuando te embarcas en un vuelo de más de 10 horas de duración y te acomodan (es un decir) en un espacio minúsculo, en el que casi ni tienes espacio para blasfemar. El trayecto se hace eterno entre introspecciones personales que te permiten conocer íntimamente tu umbral del dolor y el visionado de películas dramáticas que, con un doblaje tipo Scooby Doo, adquieren la misma seriedad que un ninja vestido de rosa. Jamás he pensado en hacerme anoréxico a pesar de haber visto miles de maniquís de proporciones imposibles; en cambio, deseé con todas mis fuerzas pesar 10 20 30 kilos menos (o bien medir 1,50 m) tras pasar dos horas allí encajonado. Incluso ayuné todo el viaje, como si eso fuera a solucionarme algo. En resumen: Vietnam está muy lejos y lo más probable es que, si eres grande, sufras como un perro durante el viaje en avión. Aunque vale la pena.

On tour
Un recorrido estándar por este país suele dividirse en tres zonas: norte, centro y sur. Es recomendable aterrizar en Hanoi (en el norte de Vietnam) y, nada más dejar las maletas en el hotel, para que el choque cultural sea aún mayor, hacer un recorrido en xiclo (triciclo a pedales con conductor) por la ciudad para ver el cristo de motos circulando por las calles y los chiringuitos improvisados en la acera, dos características de las ciudades vietnamitas y que son parte indisoluble de su extraño encanto.
No recuerdo cuántos millones de motos hay en Vietnam, sé que es un dato que recogen muchas guías pero en realidad es una cifra que no transmite del todo lo que es ese caótico enjambre que inunda las carreteras. Además del número, también llama la atención que la moto es utilizada como vehículo de carga: cosas como ver un tablón de 3 metros de largo al hombro o un cerdo (muerto) atado en el asiento es una imagen habitual. O cuatro personas montadas en la misma motocicleta.
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Estuve en Vietnam, recomendable absolutamente. Pero el texto este.. hummm, no es un poco naif? me recuerda la forma de escribir de segundo de BUP o un reportaje de Cosmopolitan..
Ni idea de cómo son los reportajes de Cosmopolitan, a mí me ha hecho gracia. Claro que yo no soy un crítico literario tan exquisito como el lumbreras este.
Si cuando ibas a segundo de BUP escribías así, ahora que, colijo, eres todo un hombretón (aunque leas Cosmopolitan) debes de vivir de lo que publicas, ¿no?
Qué diferente suena eso de «estuve en Vietnam» si lo dice un español o un yankee…
Ya en serio, a mí me ha gustado la reseña del viaje. Entretenida y con sentido del humor.
La crítica no ha sido tan dura. Podría haber sido peor, podría haber dicho que parecía una redacción de 2º de ESO o un reportaje de SuperPop.
Un perro al horno, acompañado de sus buenas patatas panaderas… yum-yum!
Excesiva crueldad por la redacción, que es bastante explícita para los que conocemos el país. Me gustó y me gustó el país, sobre todo la población, en nada demonizante con los que les invadieron porque sí. Espléndida también la comida, muy natural.
Pingback: Quince días en Vietnam
Ademas, las tribus hmong todavía creen en los hombres-lobo, a pesar de ser “católicos”. El dolar y el opio: http://www.cabezabomba.com/2010/07/28/el-dolar-y-el-opio-asia-ii/
Críticas a la crítica literaria aparte, Vietnam es un gran destino en auge.
Un saludo
Vietnamitas en Madrid y Foro Vietnam
Independientemente del texto que a mí no me ha disgustado, será que también soy naïf, creo que refleja muy bien las sensaciones del turista en Vietnam, este verano estuve allí haciendo exactamente esa ruta y estoy de acuerdo en prácticamente todo lo que dice Tirso….y al que disfrute con la comida aquello es un paraiso
Estuve el verano pasado en Vietnam y encuentro que faltan cosas. Una visión demasiado ‘turística’.
Un consejo por si alguien está pensando en visitar el país: id a la bahía de Lan Ha, está al otro lado de la de Halong (las separa la isla de Cat Ba) y no hay nadie. Se debe coger un bus hasta el puerto y luego un barco rápido hasta Cat Ba, pero merece la pena perder un poco más de tiempo. Puedes alquilar barcos para dos o cuatro personas, hacer kayak un rato y bañarte en una pequeña playa desierta sin cruzarte con nadie.
Quince días en Vietnam se quedan cortos. Yo estuve 24 (con una pausa de cuatro para ver los templos de Angkor, en Camboya, cosa que, una vez que te chupas el vuelo de 10 horas, no te deberías perder), y constantemente tenía la sensación de que podía pasar semanas en un sitio en que solo iba a estar uno o dos días. Lo mejor, en mi opinión: la mágica Hoi An y la bahía de Halong, aparte de Angkor. Y una recomendación: ir en temporada baja (octubre-noviembre), allí coincide con la estación seca, con lo que seguramente hará buen tiempo, y además habrá pocos turistas. Alquilar un barco de 20 m de eslora para nosotros solos (tres personas), para hacer un crucero de un día por una casi desierta bahía de Halong es algo que, simplemente, no puede describirse con palabras. Y por un precio irrisorio, unos 140 dólares en total, si no recuerdo mal. En fin, un sitio para volver, incluso para quedarse.
De entre las cosas mas destacadas de VN que no aparecen lo que mas me gusto fue Ninh Binh, una extensa zona de arrozales de los que salen agujas de piedra como las de la famosa Bahia de Halong. Y el sitio donde mejor comimos dentro de los bien que se come en general en todo el pais. VN es un pais muy sencillo de visitar a tu aire, seguro y, al menos unos anhos atras, muy bien de precio, sobre todo el alojamiento. Os dejo mis notas del viaje: http://dokodemodoorblog.com/category/vietnam/
Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Hanói, más allá de las motos
Genial. Vietnam tiene mucho que ofrecer, desde la Bahia de Halong hasta los arrozales, la comida callejera de Hanoi al ambiente de las playas de Phu Quoc. Un destino de moda y no sin razón https://sueldospublicos.eleconomista.es/texto-diario/mostrar/1450809/turismo-vietnam-destino-auge