
Son cerca de veinte y la mayoría son niñas. También hay niños, pero menos y más pequeños. Pintan sobre unas grandes cartulinas mientras el monitor, un muchacho joven, recorta pedacitos de cinta adhesiva para pegarlas más tarde en las paredes del centro. Cuando nos interesamos por la razón de que sea un hombre y no una mujer quien dirige las manualidades, la respuesta es casi tan obvia como la pregunta:
—Tienen que acostumbrarse a la presencia del varón.
Estamos en la costa del Caribe, en Bilwi, aunque en el resto de Nicaragua se suele denominar a esta ciudad por su nombre en castellano, Puerto Cabezas. El cartel del centro también anuncia en tres lenguas —español, misquito y creole— que acabamos de ingresar en un refugio para mujeres víctimas de violencia, el albergue del Movimiento de Mujeres Nidia White. Violencia de todo tipo, especifican sus responsables, pero sobre todo sexual y violaciones. También aclaran que de las ciento ochenta y seis víctimas que el centro ha atendido en 2013 solo un par de docenas son adultas y apenas cuarenta son adolescentes. El resto, ciento veintidós, son niñas de menos de catorce años. Para quien no hile el silogismo, una escena reveladora tiene lugar en la mesa donde pintan las pequeñas. Una se levanta, entra al edificio del albergue y regresa con un bebé en brazos, que empieza a amamantar. A ojo, no se le calculan más de trece años.
No lo parece, pero es una afortunada. Nicaragua es uno de los únicos cinco países del mundo donde el aborto está prohibido en cualquier supuesto y muchas mujeres mueren en embarazos inviables, particularmente las niñas. No hay datos oficiales pero se pueden reconstruir. De todas las violaciones denunciadas entre 1998 y 2008, cuando la prohibición entró en vigor, más de dos tercios se perpetraron contra menores de diecisiete años y la mitad, contra niñas de menos de catorce. Hasta esa fecha, la última en la que se aportaron cifras fiables, cerca de ochocientas veinte mujeres acudían cada año al sistema de salud nicaragüense con malformaciones embrionarias y fetales incompatibles con la vida y casi seiscientas treinta lo hacían con embarazos ectópicos y molares, entre otros potencialmente mortales para la madre. Desde entonces todas deben continuar con la gestación y confiar en que un aborto espontáneo les salve la vida. Lo contrario está penado con la cárcel.
Esto no debería ocurrir en ningún lugar, pero mucho menos aquí. Según el último informe anual sobre igualdad de género del Foro Económico Mundial, Nicaragua es la décima nación del planeta que más y mejor promueve la equidad entre el hombre y la mujer, compartiendo posición en tan noble top ten con los países nórdicos, Suiza o Nueva Zelanda. El país cuenta con un marco normativo sobre igualdad como pocos tienen —empezando por la Ley 779 contra la violencia hacia las mujeres, aplaudida como una de las más completas del mundo— y unas envidiables tasas de representación femenina en las altas instituciones del Estado, donde las mujeres han llegado a superar el cincuenta por ciento de los cargos. Con estos galones en la pechera, el ministro nicaragüense de Relaciones Exteriores, Samuel Santos, declaró el pasado septiembre ante la ONU que su país ha cumplido ya el tercero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para 2015, el de promover efectivamente la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.
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Pingback: Nicaragua, the ruined utopia
Tremendo reportaje. Debería leérselo el hijo de puta del Gallardón ahora que está a vueltas con lo de penalizar el aborto en España; o mejor no, que a lo peor le da ideas…
Hola Ruben
Gracias por tan bonito trabajo. Nicaragua nos duele. Los sueños de un generacion han sido rotos y a los jovenes de ahora se les intenta hacer creer que no podemos soñar.
Como dijo un heroe Nacional «Algún dia, Nicaragua volvera a ser republica».
Besos desde Chinandega, Nicaragua
Aunque para mí es historia real y conocida, verla escrita en blanco y negro, es aún más estremecedor. Excelente trabajo amigos de Jot Down. Mis felicitaciones a Rubén Díaz. Saludos desde Managua. Sofía Montenegro
Dan ganas de ponerse a llorar y no parar… qué tremendo final para tantos sueños y esperanzas. Excelente reportaje, felicitaciones.
Pingback: http://www.jotdown.es/2014/01/nicaragua-la-utopia-en-ruinas/ | Desde aquí ...
Rubén, excelente trabajo, no es fácil recoger tanto de manera tan clara. Muchas gracias por atreverte a escribir nuestras realidades.
un beso desde Nicaragua.
Excelente trabajo, considerando que, al parecer, su autor no reside permanentemente en Nicaragua.
Algunas acotaciones:
El FSLN no tiene apoyo mayoritario desde lo que llaman «su reconversión ultraciristiana», ni antes de la misma.
El porcentaje de votos del frente no ha aumentado. Lo que varió es la ley electoral para permitirle obtener la presidencia con su 30 y pico porciento de votos.
Si bien el elemento religioso es importante en Nicaragua, no creo que nadie perciba al FSLN de Murillo y Ortega (nótese el orden) como un partido confesional.
Mas aun, me parece que es general la percepción de la «compañera» Rosario como «bruja», en el sentido más cristianamente negativo del término.
Lo que marca la diferencia en términos de visibilidad es la organización militar altamente eficiente del FSLN de Murillo y Ortega y sus simpatizantes.
Esa estructura altamente jerárquica y piramidal se hace eficiente en su comunicación con la población al incluir en sus componentes a personas de los barrios que hablan el mismo lenguaje del pueblo llano, ya que son pueblo llano, aunque estén al servicio del partido y sus dueños.
Eso es lo que no tiene el MRS y por eso es que no va a tener el apoyo en las urnas, porque es incapaz de comunicarse con el pueblo llano, ni es capaz de proponer una utopía que capture la imaginación y los corazones de ese pueblo llano.
En los 80’s los sandinistas dábamos la vida por la revolución, a cambio de nada. Hoy, los «sandinistas» no dan nada si no reciben a cambio un beneficio material, o, por lo menos, la esperanza del mismo.
Por ello, para arrebatarle al FSLN de Murillo y Ortega el apoyo del pueblo llano se necesitaría construir la propuesta y la organización alternativas a partir de los intereses del pueblo llano y con él en puestos de dirección, y el MRS, a pesar de contar en sus filas algunos cuadros históricos del FSLN, ha demostrado ser incapaz de vincularse efectivamente con los pobres. Prefieren jugar a las elecciones dentro del marco «occidental y cristiano», con aportes económicos de grupos de interés extranjeros y sin ofrecer nada diferente de lo que ofrecen los otros partidos, incluyendo al FSLN de Murillo y Ortega, excepto una hipotética y poco probale honestidad administrativa.
Hay otra leyenda en cuanto a la división del trabajo entre el «comandante» y la «compañera». Hay quienes dicen que la «compañera» tiene una compulsión de mando y se realiza en el acatamiento automático a su voz, mientras que al «comandante» lo que lo mueve es el disfrute de las mieles del poder y ambos se sienten cómodos y felices con esa división.
La «compañera Rosario» no sólo «no prestó apoyo a su hija» en la denuncia de ésta contra el «comandante Ortega», sino que se puso totalmente del lado de su marido y en contra de su hija y eso es público y notorio, no materia de leyenda. Basta con revisar las publicaciones de los medios de comunicación de la época para comprobarlo.
La observación «buena parte de los nicaragüenses no cuestiona la legitimidad de su poder» (de la «compañera Rosario») es huera. La situación económica y la falta de alternativas realmente diferentes durante los últimos 24 años han llevado a la población a un estado de «modo de supervivencia» en el cual la legitimidad no es ni siquiera considerada. Frente al saqueo inmisericorde de los gobiernos liberales, las limosnas populistas del binomio Murillo-Ortega son el mal menor.
Yo hablo con gente de base sandinista y les expreso en los más encendidos y procaces términos mi opinión, desde una perspectiva que yo considero revolucionaria, sobre las acciones y la calidad de sus dirigentes, incluyendo al mencionado binomio, y nunca he encontrado a nadie que me refute o simplemente me contradiga. Simplemente se encojen de hombros y dicen algo como «pero los otros son peores». En los 80’s tal estado de cosas era impensable, los sandistas defendíamos y argumentábamos con pasión a favor de los programas y los dirigentes de la Revolución.
«Nos han hablado de salarios de menos de quinientos dólares al mes…» quien les habló de eso debe haber sido algún miembro de los sindicatos blancos. El estudio «una aproximación al salario de vida en el sector maquila en Centroamérica» estableció, para el año 2012, en $1839.18 los ingresos netos reales (promedio) de la maquila en Nicaragua (esa cifra incluye aguinaldo y vacaciones), es decir, $153.26 mensuales promedio (dividiendo entre 12).
Es cierto, al menos yo así lo creo, la inmensa mayoría de los nicaragüenses rechazamos hoy la vía de la violencia para generar el cambio. Pero eso es matizable: el dinero venezolano ha sido factor determinante en que las grandes mayorías rechacen la vía violenta y puedan, aunque con dificultades y apenas, sobrevivir. El dinero venezolano ha permitido al gobierno Murillo – Ortega acatar al pie de la letra las órdenes del FMI y el BM, manteniendo al mismo tiempo programas sociales mínimos. Si ese dinero desapareciera las cosas pintarian distintas. Ojalá que no desaparezca.
«Antes que eso agarro las maletas y me voy»… es ese tipo de pensamiento el que mantiene a la oposición «de izquierda» marginada de las grandes mayorías. Los pobres se dan cuenta de que los dirigentes del MRS tienen la opción real, y pueden tomarla, de «agarrar sus maletas e irse». Los pobres no la tienen. ¿Cómo pueden confiar en ellos para enfrentarse al gobierno y al partido de Murillo – Ortega?
Gracias Rubén por tu interesante reportaje. He vivido 4 años en Nicaragua, donde trabajé en un proyecto de cooperación, y al leerlo he revivido muchos de los problemos de los cuales fui testigo presencial estos últimos años.
Te felicito por haber ofrecido una visión objetiva de algunos de los principales problemas que asolan Nicaragua.
Gracias por respirar más allá del territorio español. Me ha encantado el artículo y la actualidad de los temas que se tratan:
1. La situación de las mujeres en el mundo y en concreto en la realidad de Nicaragua, donde además de la creciente desigualdad e inequidad del día a día, se suma que el aborto está condenado en cualquier (CUALQUIER) circunstancia.
2. La falta de responsabilidad política y la crisis de la codicia de los gobernantes.
4. Es injusto la política de recortes en cooperación por parte del gobierno español. Además de la falta de coherencia de sus políticas.
3. Nuestra responsabilidad como ciudadanos a la hora de consumir productos, que han sido elaborados por personas con unas condiciones laborales pésimas, cuyo objetivo en la mayoría de los casos es satisfacer falsas necesidades. La situación de estas personas no es de libre elección si no la suerte de nacer en uno u otro contexto. Que esto cambie es una cuestión de justicia social.
Enhorabuena a Jot Down y Rubén Díaz por este gran artículo y gracias por la sensibilidad que han demostrado.
Nicaragua es un país bien complejo. Para ser un reportaje tan largo, la verdad es que le falta explicar, aunque sólo sea brevemente, algunas cosas:
– Los 16 años de la derecha en el poder, privatizando y robando todo lo que podían, y amañando elecciones con el ok internacional. Su influencia va mucho más lejos que el desarrollo de las maquilas y explica el gran apoyo que sigue teniendo Ortega.
– La influencia de la iglesia católica y de los evangelistas, que cada vez más están en tooooodos lados.
– La articulación de la oligarquía nicaragüense alrededor de 4 -5 familias (más allá del sandinismo) que llevan arriba desde hace siglos, esté quien esté en el poder,
– Aunque los datos que aporta son ciertos, falta contexto regional. Los problemas de país son compartidos por casi toda Centroamérica. Nicaragua en particular tiene sus éxitos, como son los bajos niveles de violencia y Maras que hay comparados con El Salvador, Guatemala y Honduras, a pesar de tener menos riqueza
+1
No se ha podido expresar mejor. Por cierto, mencionar cómo van las obras del canal que va a hacer la competencia al de Panamá, con capital chimo, no habría estado de más.
El reportaje de Rubén es como hacer de nuevo un viaje por Nicaragua, y trae a la pantalla (en este caso de la lectura digital) las diversas problemáticas que se plantea la mayoría de la población nicaragüense, pero también (y no hay que olvidarlo) la lucha y el trabajo que muchos colectivos, en especial los de mujeres y jóvenes, están llevando a cabo para mejorar y cambiar esas realidades desiguales que aún permanecen en la base de todo. Desde luego podremos hablar de pobreza, pero también de dignidad y lucha (no lo olvidemos), y para lograrlo en muchos casos, es necesario el respaldo internacional y el apoyo de la cooperación internacional.
Gracias por ilustrar esa realidad del país, que muchas veces se pretende tapar o esconder en cifras macro económicas, manoseos religiosos, etc. Para reflexionar y por supuesto continuar «haciendo la lucha».
Como bien dice un comentario conviene seguir soñando…pero con los ojos abiertos…que hay demasiados fantasmas…
Me parece un reportaje poco balanceado y que parte de los lugares comunes frecuentes de los desilusionados, todo resumido en el título «utopía en ruinas». Los entrevistados son todos de una sola tendencia del sandinismo (ni siquiera buscaron gente «civil» o independientes). No se le presta atención para nada a la terrible transformación que sufrió el país con la guerra y luego la imposición del neoliberalismo, y el servilismo pronorteamericano de los gobiernos neoliberales (entre ellos el de Violeta Chamorro). Tampoco hay la mínima atención a los sujetos políticos que son los que se movilizan y apoyan al actual gobierno, y que siempre son sustituidos en su opinión por el Comandante o por las Sagradas Feministas. La revolución sandinista no es un «sueño» ni una «utopía» sino un proceso real, concreto, contradictorio y sobre todo plural, por el que no pueden hablar cuatro señoras, y el resto de nosotros caer en el lamento.
Quien tenga oportunidad, que escuche las intervenciones de Augusto Zamora, embajador de Nicaragua en España, cuando ha sido invitado a La Tuerka y Fort Apache.
Lo ultimo que esperaba leer fue que criticaran la labor de los evangelistas a como nos llaman por alli algunos. Hay que releer la expresion y decir los cristianos, porque hay un grupo de gente creyente que echa para adelante en el esfuerzo por hacer mas digna la vida de nuestros paisanos. Por otro lado hay que aclarar que estos factores y elementos aportados no son ignorados por los pseudo gobernantes y la persona mas inidicada para criticar es aquella que ama a esta noble gente sufrida.
Excelente artículo. Estuve el año pasado en Nicaragua y me llevé una gran desilusión al descubrir el fracaso de la utopía sandinista (o mas bien la sustitución de la utopia sandinista por la realidad orteguista). Me sorprenden mucho los datos macroecómicos, me he movido por varios países de Centro América y nunca he visto la pobreza que vi en Nicaragua (no he estado en Haití, que es el único país más pobre que Nicaragua en todo América Latina).
Es una verdadera pena que Daniel Ortega, con su corrupción, su demagogia y su populismo esté destrozando el autenitco sueño sandinista, tan palpable aún y vivo sobre todo en las comunidades del norte.
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Lo mejor de todo es cuando el autor de este imparcial artículo critica la reelección indefinida obviando que está en vigor, por ejemplo, en el régimen español: todo el mundo se puede presentar a las elecciones las veces que quiera.
«Cuando nos interesamos por la razón de que sea un hombre y no una mujer quien dirige las manualidades, la respuesta es casi tan obvia como la pregunta:
—Tienen que acostumbrarse a la presencia del varón.»
La pregunta es feminista y la respuesta es machista. ¿Porque tiene que ser una mujer la que dirija las manualidades? los hombres también pueden hacer eso. El un hombre lo hagan no significa que se esté imponiendo, de la misma manera como si lo hace una mujer tampoco lo está haciendo por que le toque.