Deportes

La Gran Esperanza Blanca (y II)

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Jack Johnson y Jim Jeffries en 1910. Fotografía: DP.

(Viene de la primera parte)

4 de julio de 1910. Estamos en Reno, capital del estado de Nevada y ciudad del juego cuando Las Vegas todavía estaba por inventar. El campeón del mundo de los pesos pesados de boxeo, Jack Johnson, va a poner su título en juego por quinta vez. En las cuatro ocasiones anteriores se ha deshecho de cuatro rivales, todos de raza blanca, y él es un campeón negro y aparentemente imbatible en un país donde solamente cuarenta y cinco años atrás la esclavitud era legal. Sus propios padres habían sido esclavos.

Johnson camina hacia el cuadrilátero atravesando una tormenta de insultos y abucheos; los veinte mil espectadores blancos del recinto, enojados porque el título deportivo más importante del planeta está en manos de un negro, tratan de intimidarle por todos los medios. El púgil tejano no solamente se enfrenta a un ambiente infernal, sino que penden unas cuantas amenazas de muerte sobre él. Resulta imposible saber cuáles deben ser tomadas en serio, así que la policía ha tenido que cachear a los espectadores conforme entraban, señal más que evidente de que las autoridades no descartan un intento de asesinato. Y no es que a las autoridades les agrade Jack Johnson. Ni siquiera cabe pensar que fuesen a lamentar su muerte, porque es con mucho la figura más molesta para el establishment blanco. Pero el mundo entero está mirando hacia los Estados Unidos para saber de este combate, así que sería una muy mala publicidad para el país que su campeón internacionalmente famoso muriese a manos de un exaltado.

Como de costumbre en él, Johnson no se deja amilanar. Se comporta como si nada de aquello tuviese algo que ver con él. O está perfectamente tranquilo, o lo finge de maravilla. Responde a los insultos del público con una expresión de burlona indiferencia. En cuanto divisa la lente de un fotógrafo, sonríe abiertamente. Y así será como la posteridad lo recuerde en aquella jornada épica: si en el silencioso blanco y negro de las fotografías no quedan impresos los gritos de odio, sí queda testificado el alegre desprecio del campeón hacia lo que está sucediendo a su alrededor. Con todos sus defectos, de los que ya hablaremos, hay algo que no se puede negar: Jack Johnson es un hombre extraordinariamente valiente.

Poco después, provocando un rugido de euforia entre el público, aparece su gran rival. El invicto Jim Jeffries, la mayor leyenda del pugilismo del cambio de siglo, la Gran Esperanza Blanca. Ha regresado de su feliz retiro a los treinta y cinco años de edad para volver a pisar un ring y «salvar el honor de su raza», tal y como se reclamaba desde buena parte de la sociedad y la prensa estadounidense (en el Reino Unido, por cierto, el mensaje racista era muy similar). Va a jugarse el prestigio duramente ganado durante una carrera impecable en la que nadie pudo derrotarle, ni aun enviarlo a la lona una sola vez. Jeffries ha pasado las últimas semanas escondiéndose de los periodistas, entrenando intensamente, con la disciplinada profesionalidad característica de él. Al contrario que Jack Johnson, quien parece crecerse con chulería ante la atención pública aunque esta sea negativa, la Gran Esperanza Blanca parece incómodo con la exagerada atención que este combate ha despertado. Ambos están protagonizando un evento sin precedentes: nunca antes ha habido tantas cámaras de fotografía y cine en un evento deportivo único. Estamos en 1910, pero la cobertura gráfica y periodística es la propia de sucesos muy posteriores. Jim Jeffries sabe que todo el planeta está mirando. No está seguro de que la sensación le guste.

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6 comentarios

  1. Pingback: La Gran Esperanza Blanca (I)

  2. Muy bueno, pero el combate johnson – willard daba para otro capítulo
    ;)
    luego willard le duró un par de minutos a dempsey…

  3. ThrashJazzPlatypus

    Fabuloso artículo. Mi enhorabuena al autor, que logra dejarme en vilo y sorprenderme con textos sobre asuntos que, a priori, me interesan poco, como el ajedrez o el boxeo.

    Hay, por cierto, un disco de Miles Davis dedicado a Jack Johnson; en su día pensé que se trataba de algún músico al que admiraba o algo así y no le presté atención: https://www.youtube.com/watch?v=rXlzKtVYM6A&list=PL91096185C04F5185

  4. Por fin la segunda parte….

    Felicidades al autor…muy buena historia!

    gracias tambien a ThrashJazzPlatypus por el aporte musical!

  5. Muy bien articulo, enhorabuena al autor.

  6. Manuel Garrido

    Excelente artículo. Llegué a él por la expresión «la gran esperanza blanca», pero relata una verdadera historia de película, merecedora de llevarse a la pantalla. Muchas gracias.

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