Mira lo que prometes: ¿qué sacrificio hay en tus promesas?
En promesas cualquiera puede ser rico (Ars Amandi. Ovidio).

¿Es este el cuadro más fascinante de la pintura moderna?
El Matrimonio Arnolfini (1434), obra maestra de Van Eyck, no solo arrastra más de quinientos años de interpretaciones, posiblemente una por cada espectador fascinado. Fue objeto de sucesivos legados, poseído por tres de las casas reales más importantes de la historia moderna de Europa, sufrió el saqueo y un hurto a los propios saqueadores en plena huida. Y el único dinero que pagaron por una obra de incalculable valor artístico, cultural y humanístico fueron setecientas treinta libras esterlinas en 1842.
Hoy en día se expone allí donde más obras de arte robadas podremos encontrar siempre: un museo. La National Gallery de Londres, concretamente. Pudo haber sido el Palacio Real de Madrid o el Museo del Prado sin haber robo de por medio, pero ya ven ustedes lo que es la historia.
Con todo, más allá de sus avatares por media Europa, trasciende el magnetismo de una escena donde todo se coloca donde debe, lo que se ve a simple vista y lo que podríamos revisar hasta con lupa. Y sin embargo nada encaja: inquieta y conmueve más allá de su aparente hieratismo. No es la perfección de su técnica, ni el juego de los detalles, ni la solemnidad de los personajes. Ni siquiera el complejo e imbricado simbolismo de una obra justo en el paso del misticismo medieval al humanismo renacentista, y aun así más barroca que Las Meninas de Velázquez.
Lo que hace esta obra única e irrepetible, fíjense bien, es que es un cuadro perfecto.
La historia que creemos ver, la historia que se quiso contar y la historia del cuadro mismo. Quizá no podamos entender una sin las otras, aunque no es hasta 1989 cuando empieza a revelarse, por mero azar, la historia de sus personajes verdaderos: Arnolfinis sí, pero no los que se suponía y sobre los que tanto se ha escrito y especulado, especialmente desde que Panofsky publicase en 1934 una primera interpretación de la historia, que no es cuestionada en cincuenta años. Pero volveremos sobre esto más adelante.
La historia que creímos ver
Porque… ¿Qué historia nos cuenta este cuadro?
A la luz de lo evidente (una pareja, un hogar, unos testigos reflejados en el espejo del fondo, una inscripción en la pared que es la firma de Van Eyck: «Van Eyck estuvo aquí») llevaron en 1934 a Panofsky a una conclusión de peso: es el acta testifical de un matrimonio celebrado casi en secreto por alguna razón, aunque válido según las leyes del s. XV en Brujas. Esta teoría, unida al hecho de que Panofsky daba por cierto que se trataba de Giovanni di Arrigo Arnolfini y Giovanna Cenami presentaba numerosas debilidades (Giovanna Cenami provenía de mejor familia que Arnolfini, fue un matrimonio concertado con todos los beneplácitos de las dos familias y de la comunidad italiana residente en Brujas, ella nunca concibió hijos y nunca era costumbre en esta sociedad que a las pedidas de manos —otra interpretación alternativa— asistiesen mujeres…). ¿Por qué un matrimonio secreto con dos testigos tal como refleja la firma y el espejo?
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Enhorabuena por el artículo.
El cuadro está muy bien, pero es muy pequeño. Además le falta algo de metal alemán.
Este artículo es una verdadera gozada…Dan ganas de cogerse instantáneamente un avión para Londres y plantarse durante horas frente al cuadro en la National Gallery. Es curioso, yo lo he visto dos veces (la última en 2003) y recuerdo perfectamente la sala donde se encuentra y cómo está situado. Supongo que será por la mística que envuelve el cuadro (me sucede lo mismo con «La joven de la perla» de Vermeer). Gran post.
Fantástico artículo.
¿Por qué la ventana del espejo no se corresponde con la ventana real?
¿Por qué en el espejo la pareja no se da la mano?
Sí se la dan, hay que fijarse un poco, pero la manga oscura de él llega hasta la azul de ella sobre el primer personaje (Van Eyck?) de frente..
Si los hubiera pintado dándose la mano, habría tenido que juntar las espaldas, y no habría podido poner las figuras de más atrás y hubiera perdido todo esa maravillosa profundidad ( copiada luego por Velazquez en «Las Meninas») incluído el recuadro de luz que está al fondo del cuadro, sobre la cabeza del propio pintor.
Magnífico artículo. Gracias y felicidades.
Que vengan más.
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Gracias, es un detalle que cuesta apreciar, en cualquier caso la escena del espejo parece diferente a la que debería reflejar. Seguramente fruto de las muchas modificaciones realizadas hasta dar con la versión final.
Yo he tenido la oportunidad de ver la refrectografia por infrarrojos en directo y es una verdadera gozada, es una labor detectivesca y muy curiosa, donde te puedes encontrar cualquier cosa.
Felicidades por el articulo!
Yo pienso que hay alguien debajo de ese vestido… Por cierto os habeis fijado en el detalle de la mano izquierda de la mujer? Es como si llevara un guante o la mano sobrepuesta, sin embargo, con la majestuosidad de la tecnica del autor cuesta creer que sea un insignificante detalle…
Eso es lo del metal alemán al que se referían en el primer comentario, que no lo has pillado..
Sandokán, está Ud. en todo. Efectivamente es la pulsera de oro a juego con el collar, junto al brocado del puño de la manga que se aprecia mejor en la muñeca derecha.
El perro no sale en el espejo
Es difícil apreciarlo a esa escala pero es verdad que parece que falta. El perro fue uno de los añadidos de Van Eyck que NO estaba en el dibujo del cuadro original bajo el óleo. Y como decía, era costumbre en las tumbas de las burguesas de la clase de Constanza llevarse una imagen de ellos, o con ellos, a sus tumbas.
Arnolfini me recuerda mucho a Putin… y eso me da miedo.
Es de esos cuadros que remueven algo bastante primario. De los ves de niño en foto y te atrapan durante unos instantes.
Una gozada el artículo.
Interesante artículo.
Ojalá uno sobre las teorías de Manuela Mena sobre el signifcado y mensaje de Las Meninas, cuadro aún más críptico y relaccionado con éste.
Qué gran artículo; para una gran obra, un cuadro que siempre conmueve tenga la historia que tenga…
Magnífico artículo! El misterio y el significado de una obra de arte … lo que quería el cliente, lo que pintó el artista…tema apasionante.
Si os interesa, he escrito en twitter las interpretaciones de la Sagrestia Nuova de Florencia de Miguel Ángel en:
https://storify.com/miqueldelpozo/michelangelo-parte-i
Los pelos como escarpias.
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Muy interesante. Siguiendo,si me permitís, con la teoría de esa mano sobre la tripa de ella, y haciendo uso del simbolismo y de la propia interpretación fantasiosa quizás, a mi me parece que esa mano no es de ella. La muñeca parece un muñón (demasiado delgada en comparación con las otras) y los dedos demasiado huesudos y alargados, en proporción a los otros. Estos elementos me hacen pensar en la muerte que se posa sobre la tripa anunciando su llegada. Por seguir interpretando, la idea del muñón me la transmite esa especie de adorno borla-cortina que aparece justo tras ella.
Muy bien Charlie, sigue jugando.
Fantástico artículo. Leí la interpretación de Panofsky hace siglos, pero estas conjeturas la superan. Respecto al perro, se asocia siempre a las mujeres casadas pues es un símbolo de fidelidad. Si se utiliza en contextos burgueses es por imitación de la costumbre nobiliaria. En multitud de tumbas de reinas y damas nobles aparece, sobre todo esculpido. Me viene a la cabeza la estatua yacente de Ilaria del Carretto, en la catedral de Lucca. Como apunta la autora, un homenaje de un esposo afligido a su joven esposa muerta (de parto).
También me llama la atención el detalle infrarrojo de la mano de Arnolfini, en este caso sin anillo.
La autora ningunea -incluso ridiculiza- teorías que en su momento hicieron autores tan importantes del siglo XIX como Louis Viardot o Alexandre de Laborde para unas líneas después afirmar categóricamente, en pleno siglo XXI, que Jan van Eyck fue el padre de la pintura al óleo.
Y se queda tan ancha.
El resto del artículo no aporta nada nuevo que cualquier entendido medio en arte no sepa ya.
«Que en su momento hicieron autores tan importantes como..». Tantas teorías importantes en su momento que hoy se ridiculizan solas…Jan van Eyck, junto a su hermano, son considerados padres de la pintura al óleo porque perfeccionaron una técnica de materiales iniciada años atrás. Ya sabrá usted que en la vida y en la Historia nadie inventa nada, todo es construir sobre lo habido. Usted tras su seudónimo parece sin duda un gran entendido en arte. Ilústrenos a los que apenas sabemos, ¿tiene algo publicado o esto es trollear por amor al arte?
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De lo mejor que he leído últimamente sobre este cuadro. Gracias un artículo impresionante. El domingo voy a la National Galery con los deberes hechos.
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