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Si es usted como José María Aznar que para seis días en la playa se llevaba doce libros, le dejo que siga leyendo; se le acaba el tiempo y le quedan diez.
Si es usted de esa clase de personas muy preocupadas porque cuando siente arena de playa en el culo, el sol sobre su pecho desnudo y cierta brisa en la cara, le entran ganas de sexo salvaje: lea.
Si del mismo modo considera usted que la contaminación acústica de nuestro mundo moderno es insoportable, ya sea en bares, tiendas de ropa, sujetos en transporte público compartiendo tonadillas con el móvil y, por supuesto, en las playas donde ya hay hasta DJ, siga.
Si le pone de los nervios meter un cedé en la cadena y que las barritas de los ecualizadores formen un rectángulo perfecto; si usted no es sordo. Continúe.
Si en la playa le gusta comerse los helados derretidos sobre el aparato genital de su pareja, o la primera persona que pase por allí, puesto que es alguien muy simpático usted.
Si responde usted a este perfil ¡enhorabuena! Ha ganado un puñado de canciones. Cualquier parecido con un criterio musical es pura coincidencia. Se trata solo de goçar.
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Julie London – «Louie Louie»
Quién iba a decir que la mejor versión de todos los tiempos de la canción más juerguista de todos los tiempos parezca que esta mujer la esté cantando tumbada en un desafío sin precedentes al nervio ciático y con media docena de sol y sombras encima. La discografía de Julie London es en su práctica totalidad jazz de la mayor categoría, el jazz que nos gusta a los que no nos gusta el jazz, pero en el último disco de su carrera, Yummy, yummy, yummy se acordó de todos los que en la playa, después de pedir la cremita a su acompañante, ponen cara de perro Tristón y ruegan: ahora mastúrbame un poquito por favor, anda, por favor. Ocurrió en el año de Nuestro Señor 1969.
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Rocío Jurado – «Amores a solas»
Estuve el otro día buscando canciones cuya letra pudiera equipararse a esta obra de arte, Patrimonio Nacional del Reino de España. Hay canciones sobre masturbación, las hay también cantadas por hombres, pero lo más a lo que llegué fue a la cosa esa medio tétrica de Aute de «y nace un muerto» que… no sé. Porque hay muchos varones cantando muy sinceramente, desde lo más profundo, mostrando recovecos de su alma cuales jardines prohibidos y todo lo que tú quieras, pero tan transparentes y descarnados que son y no me suena que nadie haya tenido huevos de cantar una letra como esta de Rocío Jurado que, sin subterfugios, presume de masturbarse en la playa plácidamente un día cualquiera. Aconteció en su LP de 1979, penúltima de la cara B. Sí, hombre, el discazo que tiene «Como yo te amo» y «Señora».
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Pingback: Canciones para comer helado derretido sobre carne humana al final del verano
Emocionado estoy de que alguien reivindique al gran Crispian St. Peters. Dicho esto y por ser justo, las tres canciones que se mencionan de el, son todas versiones (maravillosas, eso si) de otros artistas. Este Changes es original de Phil Ochs, aunque la version de Crispian es como si fuera una cancion nueva.
Dada mi provecta edad (80+) el pop que muestras no me interesó y ahora soy capaz de escuchar la mitad de lo que pusistes.
Encuentro en falta el inmenso Don McLean y su AMERICAN PIE, coño!
alvaro, has escrito un artículo para recordar. Además de inspirado, la recopilación es exquisita. Salvo la canción de la Jurado, el resto son temazos. Kenny Rankin además de tocar en la banda de Dylan versionó algunos temas de los Beatles con sobresaliente alto.