
A nadie se le escapa que la ficción televisiva ha estado viviendo una Edad de Oro en la que las series de televisión han sido equiparadas con el cine convencional, algo que antes del cambio de siglo parecía sencillamente impensable pero que hoy es asumido como una realidad. Las cadenas compiten por ofrecer series de calidad como nunca antes; es más: grandes directores y actores de Hollywood aceptan trabajar en la pequeña pantalla buscando cimentar su prestigio… cuando no demasiados años atrás, ¡era exactamente al revés! Pero, ¿cómo ha llegado a producirse este giro? ¿Por qué ahora se realizan series de tanta calidad, sabiendo que son considerablemente más costosas de producir que series menos cuidadas que también tienen buenas audiencias? Se han proporcionado explicaciones de todo tipo que involucran a innovaciones tecnológicas como internet o la televisión por cable como moduladores del gusto del público, pero en realidad, lejos de tratarse de un fenómeno nuevo surgido de la noche a la mañana, es el resultado lógico de un proceso que duró algo más de tres décadas, entre los años setenta y los noventa, fundamentalmente.
El punto inicial de la actual Edad de Oro se suele situar en el momento en que la cadena HBO se decidió a producir sus propias series dramáticas de larga duración (primero Oz, después The Sopranos, Six feet under, The Wire, etc.), abriendo para otras muchas cadenas el melón de una ecuación aparentemente simple: que una serie de calidad gustará al público porque lo que el público busca son series de calidad. Pero la cosa no es tan simple. El público, en su conjunto, no necesariamente busca la calidad. La televisión puede ofrecer productos de baja calidad con mucho éxito y una enorme rentabilidad. Sobre el papel, se diría que las cadenas podrían prescindir de los esfuerzos creativos y monetarios que requiere producir una serie de calidad. Está comprobado que el público puede ser cautivo de casi cualquier reality show o programa «del corazón», que reúnen de manera fácil y barata una buena cantidad de espectadores, y lo mismo con series de ficción no demasiado trabajadas. Así que, ¿por qué tomarse tantas molestias? La respuesta no proviene de una iluminación artística que algún ejecutivo sintió cual san Pablo en la oficinas de HBO, sino de una larga evolución en que las cadenas estadounidenses empezaron a intentar poner en práctica nuevos conceptos de marketing a principios de los setenta.
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Porque ahora las series llegan a muchísimo más público.
Porque los mejores guionistas ahora trabajan para las televisiones. Ganan más al tener trabajo continuado. Un director, mientras sea correcto ya es válido para la televisión.
Porqué toda generación tiene el derecho/deber de vivir una «edad de oro de algo». La edad de oro del Blues, del Rock and Roll, del cine familiar, del escorbuto, de lo que sea.
Sí, no he leído el artículo todavía, pero ¿y lo bonito que es escribir chorradas, así, sin conocimiento?
¡Bueno, pues no hace tiempo que lo vengo yo haciendo, hijo mío!
Y sin embargo, así es.
Porque el cine de Hollywood lleva años que da pena, solo remakes y encima mal hechos. Las series cuentan con un grandísimo presupuesto, buenos guionistas y de lejos mucho mejor argumento que las películas, más elaborado.
Dejo para quien no las conozca algunas curiosidades de Juego de Tronos: http://documentalium.foroactivo.com/t1301-curiosidades-y-rarezas-de-juego-de-tronos
«Claro que no a todo el mundo le interesaban los Ferrari(…)»
Y luego se extrañan que existan seres humanos que metan en campos de concentración a otros seres humanos.
Buen artículo. Tan solo una pequeña aclaración: X Files tuvo 9 temporadas, no 8.
En cuanto a que X-Files «no tenia múltiples líneas argumentales que se solapaban implicando un complejo mapa de personajes», es más discutible. Quizá no ha existido nada más lioso que la trama de la conspiración, que arrancaba en la abducción de la hermana de Mulder, pasaba por la de Scully y su cáncer inducido, y continuaba con la omnipresencia del aquí llamado El Fumador (cancer man) hasta el final de la serie. Pero es una opinión.
Cuando se habla de «complejo mapa de personajes» no se dice en sentido peyorativo. Sentido que das a la trama del fumador y la conspiración y que además comparto contigo. Acabó siendo un auténtico coñazo de hecho.
Lo mejor, en mi opinión, de Expediente-X eran los capítulos independientes. Sí, procedural en cierta forma, pero algunos de ellos escalofriantes y brillantes a partes iguales. Cuanto más se alejaba de los extraterrestres y más se acercaba al costumbrismo y a la América profunda, más aterrador era el episodio.
Totalmente de acuerdo; lo mejor eran los capítulos independientes de la «trama de la conspiración» que acabó siendo un plomo. Y también los capítulos en los que se reían de todo, empezando por ellos mismos. Con razón dice Gillian Anderson que su episodio favorito es Bad Blood.
Otra aclaración es que X-files fue estrenada en 1993 y no en 1990 como dice el articulo.
Por compensación, ya que la vida ordinaria es de mohoso cartón piedra
Me ha gustado mucho el artículo, muy bien documentado
Excepcional artículo, pese a olvidar algún hito de importancia como «Doctor en Alaska». ¿Para cuándo uno sobre la historia de la ficción televisiva británica al estilo de este?
Pero qué artículo tan genial.
Por culpa de algún artículo de Gorgot me enganché yo a Jotdown, hace ya…
Siempre que le leo, me siento como si estuviera en clase, sólo quiero levantar la mano y hacer preguntas sin parar.
Muy elaborado el artículo, mi más sincera enhorabuena. El primer párrafo parecía anticipar 200 clichés, me alegro de haber constatado lo contrario tras la lectura. Se aporta mucha información interesante.
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Y digo yo que en España, a menor escala porque somos más pequeños que los USA, se podía haber intentado «algo» alguna vez. Porque salvo Canal+ y de forma muy tímida y reciente (Crematorio, ¿Qué fue de Jorge Sanz?) NADIE ha intentado hacer una serie de acuerdo a los parámetros descritos en el artículo, adaptaciones literarias al margen de TVE años atrás.
¿Por qué?
Internet tiene mucho que ver, para bien y para mal, aunque sea parte de un círculo vicioso. Siempre ha habido series buenas, al menos en la segunda mitad de siglo XX, pero no había tanta información, ni canales, ni medios,ni el boca a boca, ni ná de ná.
Lo mejor de todo es que es la Edad de Oro de las series y somos conscientes de ello y lo disfrutamos.
Y así, señores, se escribe un artículo sobre series.
Una pequeña corrección: FOX no es un canal de televisión por cable. Es la cuarta «network».
No vivimos una edad de oro de las series. Ésta se acabó con el final de los Soprano. Si me fuerzan, pongo el colofón (más bien, el canto del cisne) en Ozymandias.
GoT, Homeland, True Detective, etc. son buenas series de mucha calidad, pero no llegan a la altura de las obras maestras, que sólo son tres: The Sopranos, The Wire y Deadwood. Las dos primeras en España la mayoría de la gente las ha visto dobladas, que es como no haberlas visto (¡vaya doblajes!), y la tercera, no la ha visto nadie. El furor por las series empezó en España con Perdidos (y el extinto blog de Casciari, Espoiler), con eso está todo dicho.
El resto es típico esnobismo hispano tardío, en el extranjero hace mucho que los periódicos y revistas (no especializadas) no le dedican el espacio que le dedicaban a aquellas tres series, o a Breaking Bad mismo. Ahora toca ver series, pues todo el mundo a ver series, que si no me quedo sin temas de qué hablar, y además, hay mucho gurú al que le conviene que se hable de esto porque si no, se quedan sin chiringuito.
¡Joder, Al! ¡Pareces Funestini! La edad de oro no tiene por qué ser una subida imparable y constante hacia arriba. Habrá remansos en el camino pero estoy segura de que están por llegar grandes cosas que quizá superen a tu trilogía de obras maestras. ¿Por qué no, es que acaso es imposible…? Nadie puede estar seguro de ello a pesar de ese tono de perdonavidas que has adoptado para dictaminar sobe lo bueno y lo malo.
jajajajajaj San Francisco, cocksucker!!! Para mí, junto a Tony, Al es el personaje más fascinante que ha parido la TV… (Es increíble que en la película El Niño, de Daniel Monzón, salga Ian McShane y no suelte más de dos palabras en más de hora y media de metraje… Acojonante.
Y también estoy de acuerdo con ese esnobismo tardío… Que si Homeland, The Office, Son of Anarchy, Breaking Bad, True Detective… Algunas de ellas, muy buenas… Pero el triplete mágico: Los Soprano/The Wire/Deadwood (aún siendo amputada en la 3 temporada) es el triplete… Sin olvidarme de Boardwalk Empire y Mad Men, para mí, obras maestras que están a la altura.
Ya tardaba en llegar el subnormal que como empezó a verlas antes que la mayoría de la población se cree en posesión de la verdad absoluta. Una verdad que además reside en que lo que él veía era la cumbre y lo demás, si acaso, buenas imitaciones. «A dos metros bajo tierra» y «Breaking bad», por ejemplo, no tienen nada que envidiar al trío mágico que mencionas.
Dicea: «2) La serie de calidad depende de una mente creativa: donde hay una visión debe haber un visionario, alguien encargado de dirigir los esfuerzos de todos los implicados hacia la realización final de esa visión.»
Esa mentes creativas tienen nombre: son los guionistas. Chase y compañía son lguionistas quienes, en forma de productor ejecutivo, aseguran la consistencia artística. El acmbio es quitarle el poder al productor o al director y dárselo al creador: el que hace el guión. No lo mencionas.
Porque la crisis ha agudizado la alienación de la «Sociedad del espectáculo». Si algo te preocupa es porque no estás viendo suficientes series.
Como algunas otras, esta casi tesina sobre la tv, los productos, los ejecutivos de cuentas, las centrales de medios, los horarios, los nichos y el tan necesario publico y el dinero, no tiene todo lo requerido pero si, todo lo que tiene es lo que hay. Es bastante alentador que eldiario.es, sea despierto y ocurrente, a más, que sensible con sus lectores y nos regale una reflexión suficiente y rica, sin agotarnos en este proceloso mundo de las series tv. Llegamos así, a nuestras pantallas de plasma y, chocamos, no con la iglesia que también. Aquí, nos damos contra la ignominiosa farsa de mantener medios y recursos en el aire para que los espectadores, ya tengan ganas o falta de ellas, no se muevan un ápice de sus rácanas visiones de sus mediocres vidas, pilotadas por entes como el del fallecido Botín, y el también finado Alvarez-C. Ingles, y, nada mejor para ellos que bailarles las caspas para que sus pelos mantengan la falsa realidad de estar a la ultima bajo los grandes auriculares y, los crispeantes tatuajes que afiligranan sus trémulas pieles. Pero, esto ya tiene poco recorrido, y con algún que otro articulo de calado, tipo este, las murallas de los Tl5, A3, y Tve, mantendrán su resquebrajada presión ante la nueva y fuerte sabia que empuja esos brotes fortalecidos y deseosos de ganar la luz. Salud, Sr. Gorgot.
¡Aaamos, andaaaa…! ¡Corta y navega que vienen los vikingos!
Os recomiendo ‘Hombres fuera de serie’ http://bit.ly/1qqRvvj el excelente reportaje de Brett Martin sobre cómo comenzó esta edad de oro de las series. Un saludo cordial.
Genial ese libro, Joaquín. Me asombré de los raritos que son estos genios como David Chase.
Yo creo que es porque las series tienen más tiempo para desarrollar a los personajes. Al cine se lo está cargando la sobreargumentación. Quieren meter tantas tramas para que la película no tenga descanso, hay tanta prisa por contar que la cosas no salen bien asi
En España, las cadenas de televisión siguen estancadas en la primera fase: Series de mierda para «todos los públicos» y, encima, le hemos añadido un elemento extra para mejorar el cóctel: una hora de duración para las «comedias» y una hora y media para los «dramas» (más publicidad).
En fin…
La definición de «serie de calidad» es de las tonterías más grandes que he leído en tiempo.
Totalmente de acuerdo con Mataclanes: en España siguen anclados en los sesenta.
Porque el terreno de las series aún está bastante virgen si lo comparamos con el del cine. Por extensión y estructura narrativa la serie te ofrece una libertad que creo que aún se debe explorar, y ahora más que nunca lo veremos en Internet con Netflix, que es quizá el siguiente paso de las series.
En todo caso, coincido en que también los guionistas se sienten más en el medio en las series en EEUU y no están tan maltratados (solo hace falta ver lo que hace Marvel con sus scripts-caso Ant Man, caso James Gunn y Guardianes de la Galaxia-u otras compañías de blockbusters) como podrían estarlo en la industria del cine.
Y Mataclanes, yo creo que ya estamos en lo que sería la época de los 80 gracias a Bambú y a algún otro genio. Sin ir más lejos, si estuviéramos como hace 5 años ni siquiera se contemplaría una serie como Refugiados.
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Lo del alto presupuesto (o no estricto presupuesto) no lo tengo tan claro. Es de mayor presupuesto CSI que The Wire y eso no implica que la primera sea una «serie de calidad» y la segunda no. The wire de hecho, las primeras de HBO en general, eran de presupuesto humilde comparadas con otras grandes series de éxito. Por ejemplo la última temporada de Friends costó lo mismo que una temporada de Juego de tronos (hace poco alguien lo recordaba por Twitter), debido al sobrecoste por el caché de los actores que se habían subido a la parra (lo que ha pasado este año con TBBT). Y los yankis no son muy de tener desviaciones de gasto en sus producciones. Saben con lo que cuentan y con eso producen.
Sobre ‘talk-shows’ vs ‘series’, el por qué producir series y no rellenar la parrilla únicamente con entretenimiento, la clave está en la «fidelidad». En un talk-show puedes perderte un programa, decidir un lunes no elegir ese canal por lo que sea, pero con una serie no. Es por eso que es el sueño húmedo de cualquier cadena (tener series de éxito en su prime time), porque sabes que una vez atrapas al público será más fácil mantenerlo ‘atrapado’. Además del concepto ‘imagen de marca’ tan importante para las cadenas, como bien comentas (‘It’s not tv…’)
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