Cine y TV Entrevistas

Daniel Monzón: «Es un error tratar al cine español como si fuera un género en sí mismo»

Daniel Monzón para Jot Down

Aunque parezca mentira, no todos los directores de cine viven en Hollywood (o en La Castellana). Daniel Monzón (Palma de Mallorca, 1968), uno de los directores más punteros del cine español, es vecino de un pequeño pueblo cercano a Valencia, donde no es difícil coincidir con él. Puestos a romper clichés, Daniel no se parece en absoluto al del director excéntrico y pagado de sí mismo. Al contrario, lo primero que sorprende de él es su extrema sencillez, su trato afable y un desternillante sentido del humor. Pero aún sorprende más su incombustible amor por el cine. Cierto, se le supone, pero no deja de maravillarnos la intensidad juvenil, la pasión desbordada y la felicidad con que habla de su oficio.

La obra de Daniel captura perfectamente el carácter polifacético y apasionado del hombre que hila sin respiro un tema tras otro en la prístina mañana del otoño valenciano en la que transcurre esta entrevista. Cine fantástico (El corazón del guerrero, 1999), comedia disparatada (El robo más grande jamás contado, 2002), thriller (La caja Kovak) y ya, en 2010, la aclamada Celda 2011, que gana ocho premios Goya incluyendo los de mejor película y mejor director. En 2014, Daniel ha estrenado una de las películas más taquilleras de la historia del cine español, El niño, un policíaco que nada tiene que envidiar al mejor cine internacional y que le confirma como uno de los directores más importante del momento.

Tu primera película es del 99… Tienes una trayectoria larga como director.

¡Muy larga! Yo creo que empieza a los siete años. Llegué a Valencia de niño, cuando mi padre ganó una cátedra de literatura aquí. En mi época juvenil, Valencia era un sueño para el que le gustara el cine. A los siete años, mi abuela me llevó a ver King Kong, la original de 1933, por supuesto. Y aquello fue una epifanía. Me acuerdo perfectamente del bajo en el que estaba ubicada la sociedad de vecinos que la proyectaba, la sábana que hacía las veces de pantalla, las sillas de tijera de madera… Realmente, no necesitas más, cuando una película es buena. Me metí en aquella isla, me identifiqué con el gorila, y allí me quedé, aún no he vuelto.

Fue como transportarme a un universo paralelo. Mi padre, que es un gran cinéfilo, tenía muchísimos libros de cine en casa. Y empecé a buscar en esos libros las fotos de King Kong, a obsesionarme con su universo. Tenía uno de aquellos proyectores de juguete, cine Nic se llamaba, en el que pasaban unas piezas de papel vegetal, dibujadas a dos bandas… cuando lo proyectabas daba sensación de movimiento. Grababa los sonidos y músicas en un casete de la época. Esos fueron mis inicios como director.

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13 comentarios

  1. Pingback: Daniel Monzón: «Es un error tratar al cine español como si fuera un género en sí mismo»

  2. «Netflix vino a España, vio el nivel de piratería y se fue, concluyó que no había negocio.» Bueno, en realidad esa fue una de las razones por las que Netflix no aterrizó en España, pero el señor Monzón se está quedando con la parte de la frase que le interesa. La frase entera sería: «Netflix descarta aterrizar en España por los elevados costes de derechos de autor y el alto índice de piratería». Ahí está la hemeroteca para comprobarlo.

  3. No hace falta tanto ancho de banda para enviar correo electrónico, pero para Spotify, YouTube y Skype mejor ir holgado.

    Estando en la universidad tenía amigos que descargaban pelis japonesas durante semanas partidas en trozos de 1.44 MB para poder ir llevándesolas en discos a casa. Seguro que si hubieran tenido otros medios más racionales los hubieran usado. Así es como plantearon el asunto al crear Steam o GOG, ofrecer mejor servicio globalmente que la piratería.

    Y como director un máquina este hombre, y eso que aún no he visto El Niño.

    • Eso estaba pensando yo. «Tanto» ancho de banda se utiliza en muchos usos legales, además de Spotify, YouTube, Skype, etc, también para jugar por ejemplo. Y cada vez será más necesario, por ejemplo si se desarrolla la telemedicina.

      Y luego está el otro asunto que supongo que interesa a los directores de cine, como es que ellos ganen dinero gracias a internet. Yo estoy suscrito a un videoclub online pero justamente vivo en un lugar donde no llega el ADSL, ni el cable, ni nada que tenga un ancho de banda tan horripiliantemente grande. Obviamente, tengo que acceder a internet con otro sistema menos potente. Así que supongo que se alegrarán las personas que al igual que Daniel Monzón creen que el ADSL y el Cable son sistemas que sólo sirven para piratear películas.

      Mientras tanto, a veces cuando estoy viendo de forma absolutamente legal una película, ésta se corta o incluso no puedo verla ese día. Y es un servicio por el que estoy pagando, y el servicio paga a quien tenga que pagar para que todo sea legal, así que me cabreo muchísimo. Si eso le pasase a todo el mundo, el negocio de vender o alquilar películas por internet se iría al garete.

  4. Duca Lamberti

    Acerca del tema de la piratería no debo opinar porque mi opinión está claramente sesgada. Me explicaré. No es la primera vez en que he comprado, con todas las bendiciones más el IVA, un DVD en una tienda, y al ir a verlo en casa me he encontrado con que, antes de poder ver la película correspondiente y sin más posibilidad que la de acelerarla para que dure lo menos posible, me aparece la propaganda basura institucional en contra de la piratería. No sé a qué subnormal del Ministerio o de donde quiera que sea se le ha ocurrido la feliz (suponiendo, caritativamente, que es realmente tonto y no de que se trata de un hideputa redomado; ya que en este caso se merecerá, en mi opinión personal está claro, todo lo que le pueda ocurrir) idea de poner los anuncios contra la piratería en la mercancía legal (a sabiendas, por supuesto, de que la mercancía pirata no los contiene), para escarnio del cornudo y apaleado comprador pero, desde luego, le deseo una pronta destitución o un expediente sancionador con separación del servicio. Porque toda la política en relación con este tema se limita a tomarnos por imbéciles a los potenciales compradores legales y a tratarnos en consecuencia.

    Pasando a otro tipo de piratería, la de la droga, he de decir únicamente que cuando mantener algo en la ilegalidad da más problemas que los que presuntamente resuelve y cuesta una enorme cantidad de dinero y recursos va siendo hora de preguntarse a qué político se le está llenando el bolsillo con el tema o a qué eximio moralista hay que ir retirando de la política para que no confunda su fe -obsesión- personal con el interés común. Para entendernos: si legalizáremos la droga en España (en condiciones muy concretas, se entiende: venta libre; a precio razonable; en farmacias, estancos u establecimientos sujetos a licencia y control de la Administración; a mayores de edad y excluyendo a niños y, si fuere necesario, a determinados grupos sociales -pienso en enfermos mentales, por ejemplo-) a muchos se les acabaría el negocio; las prisiones quedarían a disposición de los auténticos delincuentes, de los que tantos campan libremente en espera de que prescriban las causas contra ellos incoadas; y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se encontrarían, de golpe, con una enorme cantidad de funcionarios que podrían ser dedicados a otros fines más provechosos que los de intentar perseguir en patinete a quienes viajan en vehículos de carreras.

  5. Alucino con lo que dice de Jesús Castro, me pareció una actuación muy mala la suya en El Niño y uno de los grandes puntos débiles de una película notable. De hecho salí convencido de que el chaval tenía algún tipo de enchufe o que alguien se había enamorado de sus ojos porque lo que es talento interpretativo yo no aprecié ninguno. Siempre la misma cara, salvo cuando quería poner énfasis que apretaba la mandíbula. Por suerte en famosas páginas de crítica cinematográfica he leído opiniones parecidas porque leyendo lo que dice Monzón hubiera creído que me he vuelto loco…

  6. Yo no he visto la película, Martí, pero no te has vuelto loco porque es lo que he oído sistemáticamente de las personas que la han visto. Y ya me está picando la curiosidad para que se den opiniones tan extremas sobre una interpretación.

    • ¿Es que no os habíais enterado aún de que el mundo del cine está lleno de homsexuales, lesbianas y prostitut@s?

    • Independientemente de las dotes interpretativas de Jesús Castro (que no tiene, he visto tanto El niño como La isla mínima y he podido comprobar que de actor este chico no tiene nada), aquí Daniel Monzón nos está vendiendo una imagen y nos quiere incitar a adquirir sus productos, cosa que me parece perfecta porque suele hacer películas muy disfrutables a varios niveles. Jesús Castro viene en el envoltorio y no le va a poner mal después de que lo ha contratado de coprotagonista sin que el chico hubiera hecho nada reseñable antes de su película.
      Yo, que no soy nadie, recomiendo tanto El niño como La isla mínima y Magical girl, me han parecido de lo mejor de 2014 (no sólo en cuanto a cine español, sino de todo lo que he visto) y si en dos de ellas aparece un actor malillo pero muy atractivo (ver el comentario del propio director sobre su colaborador hetero) pues bueno, peores cosas se han hecho (sobre todo en cine español).

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