
En 1995 se estrenó El celuloide oculto, un entretenido documental, basado en un libro de Vito Russo, que revisitaba el interior de los armarios de Hollywood en épocas en las que, por alguna razón inexplicable, era difícil para la comunidad global aceptar que hay gente que se divierte llevándose al colchón a otra gente que tiene el mismo pack de complementos a la altura de la cintura. La película recorría cintas clásicas, anécdotas de celebridades y libretos denunciando que el prototipo de gay, lesbiana o transexual que vendía la industria del cine era en la mayoría de las ocasiones el de una persona psicópata que te pregunta si te apetece una cabalgada mientras canta «Goodbye horses» en el sótano de su casa con los huevos entre el cascanueces. O en el mejor de los casos alguien cuya orientación sexual le condenaba a una muerte horrible: la cinta recopilaba escenas en las que los personajes gais eran recompensados con epílogos tan sutiles como aquel árbol que caía sobre la bollo interpretada por Sandy Dennis en La zorra de 1967. Pero el documental también se divertía revisitando personalidades cuya brújula sexual conocemos hoy en día, como ese Rock Hudson en una escena de Confidencias de medianoche encarnando a un galán que fingía un amaneramiento tópico para putear a una dama, logrando coreografiar un pasodoble demencial entre las aceras: el de un actor gay que se hacía pasar por hetero a los ojos de la sociedad de la época interpretando momentáneamente en la ficción a un ligón hetero haciéndose pasar por gay a los ojos de otro personaje.
Lo más interesante ocurría cuando El celuloide oculto se dedicaba a rebuscar entre las líneas, cuando señalaba las escenas de vaqueros hablando de relojes y mujeres, o al par de caballeros en el jacuzzi de Espartaco charlando sobre gastronomía y lo adecuado de merendar caracoles, ostras o ambas cosas. Porque entonces aparecía en escena Gore Vidal, uno de tantos guionistas que se encargaron de Ben-Hur y la liaba al hablar de la película de las cuadrigas. Vidal reconocía haber recibido la orden del director del aquel film (William Wyler) de taponar un llamativo agujero del guión: el hecho de que no existiera una razón lógica para que los personajes de Judah Ben-Hur (Charlton Heston) y Messala (Stephen Boyd) pasaran de ser amigos de la infancia a enemigos a muerte. El guionista optó por lo visceral y propuso adjudicar a Ben-Hur y Messala un pasado como amantes gais, un desliz adolescente que un Messala con ganas de mambo intentaba retomar para descubrir que Ben-Hur ahora le hacía la cobra, justificando con el despecho del rechazado aquel trayecto desde el amor al odio. El guionista afirmaba que tras consultar con productor, director y uno de los actores implicado (Boyd) se dio por válida la idea y el personaje de Messala recibió la orden de actuar frente a Heston como si estuviese enamorado del personaje, haciéndole muchos ojitos. Por otro lado, como Heston tenía pinta de tener bastante estrechos los pasillos de la tolerancia —y también de cambiar de canal de la tele disparando con un rifle— se acordó utilizar una técnica diferente a la hora de informarle sobre el trasfondo bisex de su personaje: nadie le dijo nada de aquello.
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Pingback: Actores que no sabían lo que estaban haciendo
Lo de Malick tiene delito del bueno, porque ese empeño en grabar horas y horas, como si no tuviera maldita idea del comienzo y el fin de sus ideas, no sólo deja cadáveres de metraje seguramente interesantes por el camino, sino la sensación de que el arte en el cine también se reserva a lo irreal, al mundo de lo onírico, al creador sin creación.
http://casaquerida.com/2015/03/31/banderas-de-nuestros-muertos/
Solo voy a dejar esto aquí http://www.cracked.com/article_20791_6-actors-who-thought-they-had-made-totally-different-movie_p2.html
O sea que, aquí, todos los temas que se desgranan están copiados por los colaboradores de Jot Down de otros artículos o libros foráneos; vaya, que no hay una auténtica investigación y erudición sobre los asuntos que se están tratando. ¿Es eso…?
Una pizca de opinión bien fundamentada, algún dato interesante recabado por el autor y bastante gracia en la escritura. Y gratis. No jodamos.
Vale, Cuevas…
Investigar es mayormente copiar, y la erudición sale de los libros. Que yo sepa.
No costaba nada citar las fuentes, igual muy bueno.
Guay, me ha gustado
Me he divertido muchísimo con el artículo, mis más sinceras felicitaciones, no sólo por las anécdotas si no también por la forma de redactar.
De los otros actores me lo creo, pero lo de Anneka Di Lorenzo es un poco absurdo teniendo en cuenta lo explícito de sus escenas, pero bueno si el juez le dio la razón…
Falta lo de la polculización de «El último tango en París»
Excelente artículo. Tengo una sola cosa que oponer: «Mel Brooks a mediados de los setenta perpetró Sillas de montar calientes». No creo que se pueda decir que la perpetró, fue una de las comedias pioneras del humor absurdo, es divertida y además, porqué no decirlo, fue un gran éxito de taquilla. El plano en el que el primer sheriff negro monta a caballo por el desierto al son de una orquesta de jazz, sólo para que un instante después se muestre que la música realmente proviene de una orquesta tocando en medio el desierto, es de antología.
Hay otro caso muy conocido: el de Piper Laurie pensando que ‘Carrie’ era una comedia. No sé cómo se lo ha podido dejar el autor de este documentado artículo.
¿La figura de la Columbia no se había renovado con el rostro de Annette Bening?
Eso era lo que decía la propia Annette Bening porque alguien le había dicho que la utilizaron a ella para ponerle rostro al logo, pero pronto apareció Michael Deas diciendo que nanai.
Muy bueno al artículo. Spoileraco que te has marcado con Sospechosos habituales,eso sí…
En referencia a eso opino un poco como lo que dije aquí:
http://www.jotdown.es/2014/11/spoiler/
Que resumiendo es: tampoco vamos a cabrearnos ahora porque nos cuenten el final cuando hemos tenido veinte años para ver la película.
Podrías haber relatado el enfado de Byrne, lo pertinente para el artículo, sin nombrar a Spacey: era innecesario.
Escudarse en el tiempo transcurrido desde el estreno, me parece poco serio.
Debería evitarse SIEMPRE destripar una película. Especialmente una con un giro tan determinante. Además el spoiler no aportaba nada a la tesis del artículo.
Poca gente leyendo esto no habrá visto Sospechosos Habituales. Aun así…
Ignacio GM, si Diego hubiera tomado el camino que propones de comentar el enfado de Byrne, entonces el lector puede extraer que Byrne no era Soze, al comentar su enfado, y descartar a un personaje muy importante de la película. Otro Spoiler.
Yo opino como DIego. Hay spoilers que tienen fecha de caducidad. Revelar algo de una trama de una película que es novedad de cartelera me parece de mal reseñista. Hacerlo en retrospectiva con películas de hace más de una década para hablar de aspectos de la técnica cinematográfica o interpretativa como es este caso, me parece lícito.
Mi opinión, un saludo.
Volviendo al inicio y al cine gay emboscado, os propongo el análisis de A mi la Legión. Ni siquiera es necesario tener en cuenta que la dirigió Juan de Orduña
Claro que algo se habrá dejado, y algunas cosas está bien que se las deje, como lo de que Margaret Dumont no entendía ni uno solo de los chistes de Groucho, algo que no fue sino otro chiste de Groucho en una velada en el Carnegie Hall. Pero es de lo mejor que he leído en revistas con portada y logotipo en ostentoso blanco y negro, y seguramente será de lo mejor que lea en ellas.
Excelente artículo. Yo siempre he pensado que la gracia de esa joya titulada «Con Air» estriba en que mientras la rodaba Nicholas Cage no sabía que iba de cachondeo. De hecho, he de añadir que muchos espectadores tampoco se dieron cuenta de que era una parodia y me atrevo a aventurar la hipótesis de que ni el propio director, Simon West, lo tenía claro. En todo caso, que se trataba de una estupenda broma lo prueba la identidad de su guionista, Scott Rosenberg, el mismo que escribió «Beautiful girls», otra película llena de mala leche. Sobre «Beautiful girls» cabría preguntarse, además, si ese prodigio de catorce o trece años llamado Natalie Portman era consciente durante el rodaje de la verdadera dimensión de su personaje, que tanto perturbó a miles de hombres en todo el planeta.
Al hilo de este artículo, me ha venido a la mente la comedia «Bowfinger». Irregular, pero con algunos momentos brillantes.
Creo que la mujer del columbia es Evelyn Venable
http://en.wikipedia.org/wiki/Evelyn_Venable
A ver, lo de Gore Vidal y Stephen Boyd que todo apunta a que eran homosexuales – el primero notorio, el segundo no tanto – es muy gracioso y seguro que se estuvieron descojonando durante el rodaje del bueno de «Chuck» Heston… pero en el libro de Lewis Wallace que admito no haber leído y podría equivocarme, dudo mucho que todo este despendole tuviera lugar. Se diga lo que se diga, no hacía ninguna falta que ambos protagonistas hubieran tenido un asuntillo amoroso fuera de una fuerte y profunda amistad para que Messala se sintiera traicionado. Aunque bien es verdad que el tipo se lo toma muy a pecho, las cosas como son, haciendo que haya pasado a la historia de la cinematografía como uno de los villanos más destestables si no el que más; la prueba es que a pesar de su horrible final, se me hace algo difícil compadecerle, no sé si a ustedes les pasa lo mismo…
Te podías haber ahorrado el spoilerazo del «horrible final» de Messala, colega.
Supongo que está de guasa, ¿no? Si lo está, me parece bien. Nada más.
Vaya colección de filmes nos has hecho en un momento!
Me bajo la de la pantera rosa, que estoy deseando ver si es tan descarado como dices la evidencia de que son recortes de otras pelis…
A ver si la aguanto =)
Vaya, después de un par de décadas de denostar Ben Hur, tenía pensado verla pasada esta Semana Santa, pero me han destripado cómo acaba Messala…
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Falta el caso de Fernando Fernan Gomez en el «Espiritu de la colmena»:
Como contaba el propio Fernan Gomez en el silla de Fernando:
«A Berlanga le divierte mucho contar que cuando me propusieron El espíritu de la colmena, me dio el guión Elías Querejeta, lo leí, no lo entendí y le dije: Mira, antes de seguir hablando de esto, pregúntale sinceramente a ese muchacho, a Víctor Erice, si cree necesario que yo entienda el argumento de esta película para que interprete este personaje. Al día siguiente, me llamó Querejeta y me dijo que ya se lo había preguntado a Erice y que éste le había contestado que no, que no hacía falta que yo lo entendiera. «
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El que Gore Vidal intente explicar el odio de Mesala a Ben HUR por un mal de amores es lógico,Vidal era gay y era su forma de dar carta de naturaleza a la homosexualidad,de plantearla como frecuente