Badfinger: la maldición de los “nuevos Beatles”

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Without you es la canción más increíble de todos los tiempos” (Paul McCartney)

“Tienes que contratar a un abogado y tienes que leerte todos esos contratos. Nosotros no nos leímos un contrato en nuestra vida” (Joey Molland, miembro superviviente de Badfinger)

“Eran unos chiquillos y estaban confundidos. Es una vergüenza que cosas como éstas sucedan en el negocio de la música” (Stan Poses, vicepresidente de Badfinger Enterprises)

Tres citas que resumen una traumática carrera. Si William Shakespeare o León Tolstoi hubiesen escrito una novela sobre la ascensión y caída de un grupo musical, el resultado hubiese sido muy similar a la biografía de Badfinger. Lo que sucedió con aquel grupo es uno de los relatos más descorazonadores en la historia de la industria musical: cuatro veinteañeros que lo tenían todo para triunfar y que de hecho triunfaron… aunque una década más tarde dos de ellos ya se habían quitado la vida por causa de los problemas económicos; precisamente los dos que escribieron una canción que convirtió en multimillonarios a Harry Nilsson y Mariah Carey. Badfinger fueron exprimidos por la maquinaria discográfica. Exprimidos, masticados, digeridos y regurgitados sin recompensa alguna.

Bueno, bonito, barato: Badfinger

Badfinger: pudieron ser los nuevos Beatles, pero habían nacido para perder.

A finales de los sesenta el futuro de estos cuatro muchachos galeses no podía parecer más prometedor. Los cuatro famosos Beatles, que rara vez se ponían de acuerdo, sí coincidieron en una cosa: quedaron impresionados por el potencial de los jovencísimos Badfinger. No dudaron en contratarlos; de hecho, Badfinger fue el primer grupo fichado por Apple Records, la discográfica de los “cuatro fabulosos” de Liverpool. Cuando los Beatles anunciaron su separación, no mucho después, la prensa se apresuró en señalar a Badfinger como los “próximos Beatles”. Incluso los propios ex-Beatles sostenían esa opinión. Así pues, lo tenían todo a favor.

Eran cuatro cándidos veinteañeros galeses que habían estado viviendo juntos en una modesta casa de Londres y que de repente se vieron protagonizando el sueño de sus vidas. Durante un breve periodo todo pareció ir sobre ruedas. Tomemos aire y enumeremos sus logros: grabaron un primer disco con Apple, Magic Christian Music, y con él tuvieron su primer éxito gracias a una canción que el mismísimo Paul McCartney había escrito expresamente para ellos. Después, para el segundo álbum, los Beatles les concedieron toda la libertad artística posible y acceso a todos los recursos de que disponían; los Badfinger devolvieron el favor pariendo lo que terminaría siendo su obra maestra, No dice. El disco estaba casi al nivel de que habían hecho los propios Beatles; durante la grabación, dicen, el productor del disco tenía que mirar a través del cristal para cerciorarse de que los Beatles no se habían colado en el estudio y estaban grabando las voces ellos mismos. Así de similares sonaban en algunas canciones. No dice fue su segundo éxito gracias al arrebatador single No matter what, compuesto por Pete Ham, el líder y miembro más brillante del grupo. Aquel extraordinario disco también contenía la desgarradora versión original —y también la mejor versión— de la balada Without you, aunque por entonces no tuvo gran impacto.

El tercer LP del grupo, Straight up, obtuvo nuevos éxitos a ambos lados de Atlántico y los Badfinger hicieron su primera gira por los Estados Unidos. Por si todo esto fuese poco, George Harrison les contrató para ejercer como banda de acompañamiento en su primer disco en solitario (que terminó siendo número uno en ventas) y John Lennon también invitó a algunos de los Badfinger a la grabación del legendario Imagine. Mientras esto sucedía, llegó una noticia inesperada: Without you se convirtió en un éxito mundial de enormes dimensiones. Aunque no en su versión original, sino reinterpretada por el cantante Harry Nilsson, pero de igual modo podía suponer un torrente de dinero en concepto de derechos de autor. Without You fue el mayor negocio jamás iniciado por Badfinger (como dijo George Harrison por entonces: “no se me ocurre una canción que sea más famosa ahora mismo”). Así eran las cosas para Badfinger a principios de los setenta: el público los apreciaba, la prensa los amaba, los ex-Beatles mimaban su carrera, tenían varios éxitos a sus espaldas y una de sus canciones vendía millones de discos, aunque fuese en voz de otra persona. ¿Qué podía salir mal?

Cuando los números no cuadran

No dice, segundo disco y obra maestra de Badfinger.

Durante el tour por Estados Unidos, uno de los miembros del grupo se enamoró de una chica americana. Al terminar la gira se la llevó a vivir con él a Inglaterra. La chica, obviamente, suponía que su famoso novio, que se codeaba con los Beatles y había colado varias canciones en las listas de éxitos, tendría una residencia lujosa y un estilo de vida desahogado. El asombro de la chica no conoció límites cuando comprobó que los Badfinger y sus respectivas parejas seguían viviendo juntos en la misma casa de siempre, en la que ni siquiera había televisión o nevera. Aquello no tenía ningún sentido: ¿unas estrellas del rock que no podían cambiar de residencia? ¿Harry Nilsson se había hecho millonario con Without you y ellos, que habían escrito la canción, seguían viviendo de la misma manera que cuando no eran nadie? ¿Dónde estaban los derechos de autor de Without you y el resto de sus éxitos? La realidad era que los Badfinger no tenían dinero. Nada de dinero. Incluso el comprar cuerdas nuevas para las guitarras suponía un problema financiero; así de arrastrado era su dia a día. Pero eso, a ellos, no parecía importarles. Los cuatro músicos, en su infinita ingenuidad, pasaban el tiempo comportándose como niños con juguetes nuevos. Estaban tan encantados por poder grabar discos y salir de gira con sus ídolos que ni siquiera se habían preocupado por las sustanciosas ganancias que ya deberían haber estado recibiendo.

Stan Polley (izq.) el manager que manipuló y robó a los ingenuos Badfinger. La innecesaria muerte del genial Pete Ham recae sobre sus espaldas.

Eso significaba, por descontado, que alguien en su entorno sí se estaba preocupando por esas ganancias. Aquí es cuando entra en escena uno de los mayores desaprensivos en la historia de la industria musical: un estadounidense astuto y manipulador llamado Stan Polley, el manager de Badfinger. Aunque después se supo que tenía un pasado dudoso e incluso lazos con el crimen organizado, Polley era un tipo carismático y embaucador que no tuvo problemas para conseguir que los inocentes miembros del grupo confiasen ciegamente en él. El manager creó la empresa Badfinger Enterprises para gestionar las finanzas de la banda; el resultado fue que ninguno de los músicos veía nunca un céntimo. Pete Ham, el líder del grupo, era un individuo extraordinariamente confiado y las explicaciones que Polley le daba para justificar la falta de dinero le parecieron convincentes, por lo menos al principio. Tanto era así, que el grupo llegó a renovar su contrato con Polley a pesar de las advertencias de gente de su entorno, donde se veía con incredulidad cómo los cuatro chavales se dejaban estafar impunemente. Pero ellos no tenían experiencia alguna de la vida. Badfinger había sido prácticamente su único mundo, casi su primer trabajo, y eran felices con el hecho de haber alcanzado la fama.

A Polley no le bastaba con quedarse todo el dinero. Le molestaba la influencia que los ex-Beatles aún tenían sobre sus representados. McCartney, Lennon y Harrison habían apadrinado al grupo y, aunque no ejercían como managers, sí constituían una importante guía de referencia. Dado que él quería tener control total sobre el grupo, se las arregló para que Badfinger abandonasen Apple Records, lo cual hicieron a regañadientes. Trabajando para los Beatles recibían un trato artístico privilegiado y se sentían como en su casa, pero embaucados una vez más por el carisma de  Polley y por el hecho de que en otros lugares les ofrecían más dinero (aunque luego ese dinero no llegase a sus bolsillos), finalmente cedieron. Se marcharon a Warner Brothers, para disgusto de los Beatles.

Crónica de una muerte no anunciada

El maquiavélico manager se había salido con la suya. Y le entraron las prisas para que Badfinger publicasen un nuevo disco, ya que de esa manera el grupo (es decir, él) podría recibir cuanto antes un suculento anticipo de Warner. Las prisas resultaron contraproducentes: el nuevo disco, llamado sencillamente Badfinger, no resultó especialmente brillante. Para colmo, coincidió en las tiendas con el último LP que habían grabado para Apple, titulado Ass. De repente tenían dos discos completamente diferentes en la calle, compitiendo por un mismo público y confundiendo a los compradores. Las ventas de ambos discos sufrieron por ello, y las posiciones de sus canciones en las listas cayeron en picado. El grupo estaba disgustado; empezaba a resultar evidente que abandonar Apple había sido un error. Pete Ham, que empezaba a entender que toda la situación olía a podrido, anunció su intención de abandonar Badfinger. Pero los ejecutivos de Warner Brothers, sabiendo que Ham era el el genio de la banda y el principal compositor, pusieron sus cartas sobre la mesa: si él se iba, no seguirían trabajando con el resto del grupo. Para no dejar tirados a sus compañeros, pues, Pete Ham cedió y volvió para grabar otro disco. Tristemente, aquella decisión sería su sentencia de muerte.

La desesperación a causa de los problemas económicos pudo con Pete Ham, autor de una de las canciones más rentables de la historia.

Toda la mala suerte y todos los reveses que estaban sufriendo sin entender muy bien cómo ni por qué no impidieron que Badfinger tuviesen aún energía para seguir intentándolo. Pusieron la carne en el asador con la grabación de Wish you were here, que resultó siendo uno de sus mejores discos, casi tan bueno como No dice. Obtuvieron muy buenas críticas. Parecía que el álbum iba a ser bien recibido por el público… pero la discográfica Warner ya había demandado a Stan Polley. Le habían dado el anticipo que demandaba, pero el maquiavélico manager había respondido con una gestión nefasta y turbias maniobras en torno a los ingresos de Badfinger. El resultado fue que, para evitar que Polley continuase haciendo de las suyas, la propia Warner decidió ¡que Wish you were here fuese retirado de las tiendas cuando acababa de salir a la venta! Como es lógico, sin presencia en las tiendas, el LP fue un completo fracaso. La situación dentro del grupo se volvió insostenible. No podían entender lo que estaba pasando. Stan Polley, para evitarse problemas, se volvió a su país, prometiendo que buscaría giras o grabaciones. Después, sencillamente dejó de contestar al teléfono. De repente, los cuatro miembros de Badfinger se dieron cuenta de que estaban metidos en un lío. Warner había retirado su último disco de la circulación. Ellos apenas conseguían salir adelante porque no habían recibido ingresos de sus éxitos. No conseguían localizar a su manager. No entendían qué demonios estaba sucediendo.

Pete Ham empezó a venirse abajo. Finalmente se había mudado con su mujer a una modesta casa para la que había tenido que firmar una hipoteca, porque tenían un niño pequeño y estaban esperando un segundo hijo, pero de repente su vida había dado un giro muy surrealista: Harry Nilsson se había hecho multimillonario gracias a una de sus canciones, pero él, con todo su talento y sus viejos discos en las listas, no podía hacer frente a la hipoteca. No podía seguir trabajando para Warner a causa del contencioso legal de la compañía con el ilocalizable Stan Polley. Tampoco podía permitirse un buen abogado. Día tras día esperaba una llamada de su manager anunciándole que por fin había conseguido un nuevo contrato discográfico o una nueva gira en los Estados Unidos, pero esa llamada nunca llegaba. Ham, cada vez más recluido en su casa, empezó a desesperarse. Sus compañeros de grupo, cuando le visitaban, llegaron a ver quemaduras en su piel; era tal su estado de frustración que se apagaba cigarrillos en los brazos. Finalmente, el único telefonazo que recibió fue uno en el que le comunicaron que Stan Polley no solamente estaba desaparecido, sino que se había fugado con todas las ganancias de la banda. Aquella misma noche, mientras su mujer y su hijo dormían, Pete Ham —el hombre que escribió Without You, una de las canciones más bellas (y más rentables) de la historia— se ahorcó en su garaje porque no podía hacer frente a los pagos de su vivienda y afrontaba un más que posible desahucio. Era el 23 de abril de 1974, tres días antes de su vigésimo octavo cumpleaños. Dejó una nota de suicidio, dirigida a su mujer y su retoño, que decía simplemente:

“Anne, te quiero. Blair, te quiero. Ya no puedo querer a todo el mundo y confiar en cualquiera. Esto es lo mejor. Pete.
PS: Stan Polley es un cabrón desalmado. Me lo llevaré conmigo”

El suicidio de Pete Ham no solamente dejó helado a todo el entorno de Badfinger, sino que sacó a la luz las miserias de la maquinaria del éxito, de una cruel industria musical, que aplastaba sin misericordia a los más ingenuos. Supuso una intolerable vergüenza para la industria del disco. Pete Ham había hecho ricos a otros, pero siete años después de su debut discográfico nunca había tenido una libra en el bolsillo. Era el paradigma de artista romántico, un individuo sensible que vivía en su propio mundo y al que se había explotado sin piedad. Tras la muerte de Ham, el grupo se deshizo. Los restantes miembros estaban devastados y en aquel momento no parecía tener sentido continuar sin él. Sólo uno de ellos continuó ligado al negocio musical como anónimo músico de sesión en Gales. Los otros dos miembros supervivientes —incluido el baijsta Tom Evans, que había ayudado a componer Without you— se quedaron en Estados Unidos realizando trabajos tales como la instalación de moquetas.

Retorno, disputas, royalties y más tragedia

A final de los setenta, un grupo de fans del grupo, entre los que había varios músicos, convencieron a Tom Evans y al guitarra Joey Molland para que reformaran Badfinger y volvieran a la carretera. Lo hicieron. Entre 1979 y 1981 grabaron un par de discos que no obtuvieron demasiado éxito pero que les sirvieron para retornar a los escenarios. Sin embargo, la antigua camaradería se había esfumado: Evans y Holland terminaron discutiendo, se separaron, y cada uno de ellos formó su propia versión del grupo para continuar haciendo giras. Con lo cual, ¡había dos grupos llamados Badfinger ofreciendo conciertos al mismo tiempo! Las situaciones surrealistas relacionadas con esta banda parecían no tener fin.

Como Pete Ham, Tom Evans también sucumbió ante las dificultades financieras.

El conflicto fue resuelto por los tribunales: Joey Molland se salió con la suya y pudo seguir girando bajo el nombre Badfinger, mientras que Tom Evans tuvo que resignarse y volverse a casa, aunque por lo menos recibió una buena noticia: habían empezado a llegarle cheques por la parte de derechos de autor que le correspondía como coautor de Without you. Sin embargo, como era de esperar con un grupo cuyo nombre era ya sinónimo de mala suerte, la buena noticia duró poco. Durante los jóvenes e ingenuos de años de hermandad en que habían vivido juntos al inicio de sus carreras, los miembros de Badfinger habían hecho un pacto verbal por el que se prometieron que todos ellos recibirían la misma cantidad en concepto de royalties, hubiesen participado o no en la composición de las canciones. Un pacto entre amigos que no tuvo consecuencias mientras Stan Polley fue su manager: como les había robado todos esos derechos de autor, no había existido dinero que repartir, así que tampoco hubo disputas. Pero ahora que Tom Evans sí estaba empezando a cobrar, sus antiguos compañeros querían su parte proporcional. También se subió al carro como Bill Collins, el primer manager del grupo, quien por cierto se había negado a ayudar a Pete Ham cuando este se lo había pedido en sus momentos más bajos. En base al antiguo pacto verbal, el asunto llegó a los tribunales. Las cosas se complicaron aún más: al comenzar la vista, y como medida judicial preventiva, Evans había tenido que disolver su versión de Badfinger. Haciéndolo, había dejado colgado a un promotor con el que ya había firmado contrato para una gira que ahora, por mandato del juez, no podía llevar a cabo. El promotor le demandó por varios cientos de miles de dólares. Evans no podía afrontar esa demanda y menos ahora que los jugosos derechos de autor de Without you, el tema que ayudó a componer, estaban bajo disputa judicial. Era un dinero que no podía utilizar mientras no hubiese una sentencia, suponiendo que le fuese favorable. De repente, estaba jugándose que su casa fuese embargada, como le había pasado a Ham, pero también una posible condena carcelaria.

Hundido, Tom Evans comenzó a obsesionarse con Pete Ham. Hablaba de él cada vez más, diciendo que Pete estaba en “un lugar mejor”, al que también él preferiría ir. Cuanto más desesperada era su situación económica y más negro su futuro en los tribunales, más inestable se volvió su estado de ánimo. Llegó a llamar por teléfono a su ex-compañero Joey Molland para, con tono desquiciado y entre reproches, amenazar con quitarse la vida. No era una amenaza vana. Esa misma noche, Tom Evans se ahorcó en un árbol de su jardín. El cuerpo fue descubierto por su hijo pequeño. El niño fue hasta su madre diciendo “hay un señor colgado de un árbol y se parece a papá”. Aquel segundo suicidio resultaba todavía más chocante e inesperado que el primero, sucedido siete años antes. La gente cercana a Evans todavía está convencida de que se ahorcó pensando que, si moría del mismo modo que Pete Ham, podría reunirse con él en alguna otra parte. Como Ham, Evans era un artista indefenso que no pudo sobrevivir a un negocio cuya despiadada maquinaria tardó demasiado en entender.

La maldición de Badfinger

En los años 90, Mariah Carey volvió a convertir Without you en un éxito mundial. La publicación de la canción coincidió con la muerte de Harry Nilsson (¿otro signo de mala suerte?). Aunque la versión de Carey es (al menos desde mi punto de vista) bastante irritante y ella no solía tener el detalle de citar a los autores de la canción, lo cierto es que su éxito sirvió para reivindicar, al menos de cierta manera, la importancia histórica de Badfinger. Pero ni siquiera eso podía salir bien: durante una ceremonia en la que la industria discográfica premiaba a Without you (la de Carey) como canción del año, los cuatro miembros de Badfinger fueron citados como autores del tema, lo cual molestó muchísimo a los familiares de Pete Ham y Tom Evans, únicos compositores del tema. Ni siquiera una mención nostálgica durante una ceremonia podía transcurrir sin malos rollos.

Badfinger junto a George Harrison, en los tiempos en que parecía que nada iba a torcerse

Con los años, Badfinger han vuelto a ser reconocidos y se les suele citar como pioneros del “power pop”, una definición bastante simplista —por no decir estúpida— cuando uno escucha discos como No dice. Lo cierto es que, a pesar de toda su mala suerte y todas sus desgracias, consiguieron ser los nuevos Beatles, al menos en cuanto a sonido. Basta escuchar I can’t take it, la canción que abría aquel No dice. Es difícil de entender cómo un tema así no se convirtió en un gran hit durante los setenta; difícilmente ningún otro grupo ha sonado tan próximo a los Beatles Los juegos de voces, los arreglos, la estructura de la canción… a nadie le hubiese sorprendido encontrársela en mitad del Abbey Road o el White album. Lo realmente fascinante de Badinger es que, a diferencia de muchos imitadores de los Beatles (y lo siento por los fans de Oasis) no sólo tenían un inconmensurable talento sino que supieron captar la esencia de sus ídolos, sin copiarlos. Quizá no eran tan versátiles ni dominaban tantos registros como los Beatles, eso está claro, pero cuando querían sonar como sus ídolos no se trataba de una simple imitación. Ellos lo llevaban en el ADN.

Todo esto también forma parte de su maldición y de su aureola. El ser recordados únicamente como “los pioneros del power pop” o ser ignorados por los millones de individuos que han escuchado las diferentes versiones de Without you hechas por otros artistas, con frecuencia infieles al espíritu de la original, son prolongaciones póstumas de su mala suerte. Cuando Pete Ham cantaba la estrofa inicial con voz tristona y Tom Evans berreaba con desesperación el estribillo, eso es algo que no pueden igualar los gorgoritos de Mariah Carey, pero lo peor es que a casi nadie le importa. Hay gente que prefiere la versión de Nilsson ¡e incluso la de Carey! Habrá incluso quien prefiera la terrorífica carnicería que los aborrecibles Il Divo hicieron con la canción. Por descontado, eso no tiene ningún sentido, pero si no hubiesen tenido tan mala suerte incluso décadas después de haber desaparecido no hubieran sido Badfinger.  Hay historias que, sencillamente, no podían terminar bien.

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27 comentarios

  1. Excelente artículo, Emilio. Es una maravilla que alguien –escritor, revista– reivindique hoy a los Badfinger y su excelso legado más allá de los nichos rockeros especializados que, como tú bien dices, los han etiquetado y colocado en el estante de los power poperos, cortándoles así las alas, pues lo cierto es que la música del grupo tiene un alcance mucho mayor. Para mí son sin duda uno de los grandes grupos de su época, y yo los puedo escuchar sin problemas mezclados con bandas supuestamente mucho más rockeras como los Mott, los Faces o los Free. NO DICE, STRAIGHT UP, WISH YOU WERE HERE… Los tres me parecen álbumes sin desperdicio. Lo dicho, gracias y felicidades por el artículo, y un saludo.

  2. Gracias por tus palabras. A mí también me sorprende la mera reducción del legado de Badfinger a la etiqueta «power pop», como si su música tuviese más relación con Matthew Sweet o Weezer que con los Beatles e incluso con nombres que citas como The Faces o Free.

  3. Pingback: Badfinger: la maldición de los “nuevos Beatles”

  4. increíble articulo , genial , gracias desconocía esta estremecedora historia. Ademas buen homenaje a una de las grandes bandas del rock.

  5. UnoQuePasaba

    «Lo realmente fascinante de Badinger es que, a diferencia de muchos imitadores de los Beatles (y lo siento por los fans de Oasis) no sólo tenían un inconmensurable talento sino que supieron captar la esencia de sus ídolos.»

    Tal vez, ahí radica el meollo de la cuestión. Una cosa es tener una gran influencia de cierto grupo (por que si bien está claro de donde bebe Oasis, no se puede decir que cada canción suya sea un intento de ser los bealtes) y otra intentar llegar a ser. Los Beatles ya se inventaron una vez, es muy pretencioso escuchar eso de los nuevos x.

    Por cierto, gran artículo. No los conocía la verdad, pero ahora ya tengo un grupo en el que indagar.

  6. Muy Bien escrito, me hizo sentirme miserable y como si tuviera esa misma suerte que tiene badfinger, tengo apenas 17 años, los acabo de cumplir, pero me da un poco de miedo tratar de hacer una carrera así y fracasar así, pero debo repetir que esta muy bien escrito, cuando lo leí empezé a introducirme y a sentir lo que sentian, y luego cuando se decepcionan, empezaré a investigar más de ellos y etc. pero antes eran the ivys o algo asi no? y no estaba el tipo se que parecía a mcca, pero bueno, eso luego lo investigo y fue epico el final, Hay algunas historias que deben terminar mal :c hehe pero bueno espero yo tener suerte en esto de la música.

  7. Magnífico, magnífico… No sabía que ‘Day after day’ también era suya, la recuerdo en la banda sonora de una peli con Sidney Poitier, Lulú… Magnífico artículo.

  8. ¡Muchas Gracias! De verdad que haces un inmenso favor a la sociedad recuperando ese tema del mercadeo gringo para todos los que no conociamos el tema original. Solo pensar que pude haber muerto pensando que era otra balada cheesy prefabricada de la industria del pop comercial me da escalofríos.

  9. siete

    sean ovejas en lo artístico y lobos en lo comercial.

  10. Martín Dávila

    Cuando escucho Without you en voz de otros cantantes, se me irrita el alma, no puedo soportarlo, si estoy con un amigo y tararea la versión, corro a mi computadora y le enseño Without you, la original de Badfinger y le cuento parte de la historia. También le enseño mi Vinil de No Dice!
    GRACIAS POR ESTE ARTÍCULO!

  11. esteban

    Que pena por ellos habiendo tanto talento

  12. Mermaid

    Interesante historia. Horrible redacción, torpe y apresurada. No entiendo la necesidad de hablar de otros artistas para engrandecer a Badfinger.

  13. Manuel

    Vaya desgarradora historia…yo sin conocerlos (por lo cual me siento mal) y escuchando sus canciones a la vez que te leo, siento que algo se parte dentro de mi. Por otro lado creo que catalogarlos como Power Pop o lo que sea es un poco irrespetuoso, ya que el «No Dice» es una gemita . Además a mi parecer los chicos en lo que más parecido tenian con los Beatles era con su naturalidad y frescura, a diferencia de muchos otros imitadores Beatle de la historia (Léase Moonkes, Beach Boys, Oasis y un gran etc.)
    Saludos y excelente articulo.

  14. Joaquín Calderón

    Aunque creo que soy un gran conocedor de la música, pop y rock,de los setenta, no se porque nunca habia escuchado a este grupo. A partir de aquí, he empezado a escucharlo y !!!LA QUE ME HE PERDIDO!!!.
    Ah, excelente artículo, pero desgarrador, la codicia de algunos ha hecho que estos sensacionales músicos no prosperasen como debieran.

  15. Alfredo MC

    He leido otras biografias de Badfinger, y esta es la mejor. Creo que pueden ser los mejores músicos peor tratados de la historia, si hubieran tenido mejor suerte al principio habrian sido cómo los Who, Led Zeppelin, Queen, pero la industria pudo con ellos. Para mi, una de mis bandas preferidas de Rock desde que empecé a indagar sobre ellos hará hace 6 años.

  16. Marlon

    Gracias a Breaking Bad descubrí Badfinger.

  17. Pingback: Esta es la mejor música en las series de televisión- Generacion young - Jovenes

  18. José Fernández

    Demasiado centrado el artículo en los aspectos más truculentos de su historia. Es inevitable hablar de estos, pero hay más cosas.

    Y muy mal gusto intentar degradar a Nilsson para realzar a Badfinger. Para mis gusto la versión de Nilsson se come con patatas a la original. De hecho estoy completamente convencido de que sin la versión de Nilsson Without You hasta los propios fanes de Badfinger no la tendríamos en tan alta estima. Nilsson cogió un buen tema y lo convirtió en algo excepcional, un clásico atemporal que se seguirá programando en las radios dentro de 50 años, cosa que no sucederá con la versión de Badfinger. Por algo será.

  19. Por algo será.

    Desconocía todo la historia alrededor de Badfinger y pocas veces he oído My Baby Blue que Beaking Bad popularizó. No puedo decir que Badfinger sea lo mío pero oir la versión original y la de Harry Nilson por primera vez esta tarde y quedarme automitácamente con la de Badfinger, no ha sido muy difícil.

    Por algo será.

  20. La versión original de Without You, por supuesto.

  21. Alberto

    Gran artículo y gracias por difundir la historia trágica de esta gran banda. Los conocí a través de una canción que se introdujo en la serie breaking bad y desde entonces me he enganchado a ellos. La historia de este grupo merece ser contada para hacer algo de justicia a sus miembros.

  22. Aquí en Perú un grupo llamado We All Together se hizo famosísimo hasta hoy por el tema Carry on till tomorrow. En ningún documental he visto que hayan hablado de esa gran canción, inclusive si en googleo no salen los Badfinger como autores. La verdad aquí se cree que esa canción era de los peruanos porque quizás no se enfatizó de quién era…una lástima porque algo les hubiera caído de esas regalías también…

  23. Jorge-Moro

    Hola. Esta tarde y por esas cosas de la vida pero siempre gracias a Internet, he vuelto a escuchar después de 10 ó 15 años BABY-BLUE y las sensaciones que han recorrido mi cuerpo han sido escalofriantes… que grandísimo tema, se me ha erizado el pelo y se me han saltado las lágrimas, repito, que grandísimo tema. No he podido evitar pasarla cuatro ó cinco veces seguidas, en diferentes versiones, la original del álbum yo en vivo, gracias de nuevo a la red. Sobre Badfinger nunca he tenido mucho conocimiento más allá de un puñado de canciones enormes que me hacían disfrutar en mi juventud y que accidentalmente han vuelto a mí esta misma tarde, por lo que me he puesto manos a la obra a buscar nuevos datos sobre ellos en esta inmensa enciclopedia que es Google y me encuentro con esto…. una trayectoria profesional y personal desastrosa con final trágico para los autores de temas memorables. Se me ha caído el alma a los pies. Por segunda vez en el día de hoy, me han vuelto a brotar las lágrimas. Me queda como consuelo pensar que la historia es falsa o ha sido agravada intencionadamente para resultar sensacionalista pero me temo que no, viendo su autor. Estos artistas que tanto han hecho disfrutar a tantísimos seguidores, no merecían un final así. Que traicionera puede ser la vida en ocasiones si te rodeas de la gente equivocada.

  24. Hay tantos grupos que han sufrido problemas similares. Breaking Bad les volvió a colocar por un momento en la cresta de la ola, pero pronto volvieron a ser olvidados, como otros tantos…una pena y, sin duda, uno de los grupos «maldit» de la historia de la música

  25. Pingback: Cinco impresionantes discos pop que no conoces (y deberías) – El Blog del Último Incorregible

  26. lockwood

    genial artículo. gracias por el descubrimiento. «no dice» lleva días sonando en mi casa. yo me pregunto… ¿qué pasó con los ex-beatles que les apoyaron en sus inicios, por qué ninguno de ellos les echó una mano después de la quiebra con warner? ¿palmadita a la promesa y alergia al fracaso?

  27. Pete Ham pudo haber sido mejor sino fuera por los mafiosos

    Evidentemente no tenían el nivel creativo de grupos como los The Beatles, The Kinks, Stones, The Who, Neil Young, Bob Dylan…, pero eran un grupo bastante recomendable y disfrutable de todo lo que realizaron a pesar que la industria músical se lo cargaron tanto en lo músical como sus vidas. Recuerda que si Pete Ham y Tom Evans no hubiera creado Without a lo mejor tu no hubieras conocido ni siquiera a Harry Nilsson. Por ello no quiere decir que la versión de Harry fuera mejor, ya ellos lo reconocieron así. Pete Ham comentó que su primera idea era de hacerlo como la de Harry Nilson pero no se atrevió. Aún así me encantan las dos versiones, eran estupendas.

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