La página par Opinión

Manuel Jabois: Noemí

La concejala Noemí abandonó un pleno en Manises para asistir como público a Sálvame, y en ese viaje de Valencia a Madrid sajando el cielo casi se nos rompe España como si fuese un globo. Detrás de la cabeza rocosa de Kiko Matamoros, tras su implacable esfera calva de Malamadre en ayunas, se asomaba la concejala Noemí arreglada de domingo. Se ha montado un gran escándalo, pues la concejala cobra salario suficiente como para mendigarle los bocadillos a Telecinco, pero ella ha reaccionado diciendo que Kiko Matamoros “tiene un corazón enorme”, o sea que se la ve aprendida. Hay una relación espiritual entre los plenos municipales y la gran tertulia española en que se ha convertido Sálvame. Es casi una conexión en directo entre ambas. A la concejala Noemí se le ha enviado a plató como se mandan a los alcaldes a Estrasburgo a conocer el funcionamiento de la Unión. Yo la he mirado de arriba abajo y parece desenvuelta, con ese punto de chica que hace oposiciones a guapa, siempre a punto de aprobarlas.

Lo difícil del show es meter la cabeza y a Noemí la han grabado al lado de la de Kiko, por donde se entra a rebufo. Los hermanos Matamoros se metieron en los platós empujando con su gran cráneo de nabo, como esos polvos esforzados en los que uno más que buscar el orgasmo trata de derrumbar las paredes, y a su alrededor han ido metiéndose otros con más o menos éxito. A la concejala Noemí, de momento, ya la han entrevistado y se ha ganado un aliado en esa camarilla eterna de Sálvame. Ha pasado en un suspiro de los asfaltados de la calle mayor, las comisiones de Bienestar Social y los duros de las asociaciones deportivas a la vida lustrosa de los Mohedano y sus conspiraciones borgianas. La concejala Noemí, como la Cenicienta, ha dejado por unas horas el noticiero de la parroquia y los escándalos breves que derivan de la acción política por el dorado brillo de la noticia paté, que en otras latitudes también se conoce como leyenda urbana. Es sabido que el paté fue lo que se untó aquella moza en su cuarto para deleite de su perro sin saber que Ricky Martin estaba dentro del armario. El falso rumor se quedó en el limbo por los siglos de los siglos y hace unos años, cansado de la cochinada, el Papa eliminó el limbo y la noticia perdió vuelo. Ricky Martin, eso sí, salió a patadas del armario.

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4 comentarios

  1. Yolanda Gándara

    Hola, Manuel.

    Todo lo que escribes sobre Sálvame y sus personajes es aplicable a los que escriben sobre Sálvame y sus personajes. Genera más cantidad de comentarios (incluido el mío, provocado por tu artículo) la crítica de este tipo de prensa que ella misma y su público.
    Hablar de prensa rosa es hacer prensa rosa y, por ende, esta revista es tan criticable en estos momentos como Sálvame.
    Te ha tocado ser… déjame que piense… !Victor Sandoval!

  2. Aparte de estar muy de acuerdo con Yolanda Gándara, te diría que a ver si escribes con propiedad y revisas lo que escribes. Seguro que no querías decir esto «pues la concejala cobra salario suficiente como para mendigarle los bocadillos a Telecinco», sino esto «pues la concejala cobra salario suficiente como para NO mendigarle los bocadillos a Telecinco».
    Te echo un par de cacahuetes.

  3. Me quedo con mi frase, Anthony.

  4. Yo también prefiero la frase original.

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