Carlos Moyá: «El doping en el tenis no existe y, si existe, es puntual»

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Lo primero que sorprende de Carlos Moyá en las distancias cortas es su enormidad física. Un cuerpo trabajado a base de excesos de alta competición, más de 1,90 de altura, media sonrisa en la boca, algo que podría ser timidez pero resulta simplemente tranquilidad. Lo segundo que llama la atención es su inmenso sentido de la educación. Conforme pasamos por el Club Social Santo Domingo, en las inmediaciones de Algete (Madrid), donde ha abierto la SD Tennis Academy junto a su amigo Roberto Carretero, una escuela de tenis para niños y mayores que quieran perfeccionar su juego hasta llevarlo al más alto nivel, Carlos saluda a todas y cada una de las personas con las que nos cruzamos. 

No es la pose de un maestro de ceremonias, es algo mucho más natural. Conoce a la gente por su nombre, intima, bromea, incluso saluda a los trabajadores que abundan en un Club de Campo que aún está por reformar del todo. Hay algo en Moyá que se escapa a la visión frívola del deportista de élite que lleva 17 años en los periódicos, las revistas, rodeado de patrocinadores, mujeres hermosas, dinero a raudales. Moyá simplemente es un tipo normal. Sentido común. 

En medio del caos, él parece tranquilo, como si nada le supusiera esfuerzo alguno, pero es mentira, tiene que ser mentira. Si se ve desde cerca, su vida ha sido una dedicación casi completa al esfuerzo durante casi dos décadas. Pocos lo saben, pero Moyá se retiró el año pasado siendo uno de los diez jugadores de la historia de la Era Open con más semanas consecutivas en el Top 100. Diez de entre decenas de miles. Decenas de miles de entre millones que cada día pasan bolas con sus vecinos. No, tanta constancia no puede ser fácil.

Borg ganó once Grand Slams y a los 25 años se retiró para vivir a lo grande, ¿qué hace a un profesional aguantar dolor y lesiones hasta los 34?

Bueno, cada atleta es una circunstancia distinta. Borg empezó muy joven, sus aspiraciones y ambición debían de ser máximas y cuando vio que le iba a costar más ganar Grand Slams, sobre todo desde la aparición de McEnroe, igual le pudo. La vida que había llevado había sido tan dura, con tantísimas horas de entrenamiento, que cuando empezó a descubrir cosas nuevas y encontró un jugador que le superaba lo dejó… En mi caso es distinto, a mí me encantó siempre jugar a tenis, me encantó viajar, me encantó sentir el cariño de la gente, del público… Competir. Y en ese sentido, es algo que pude conseguir hasta los 34 y porque una lesión me impidió seguir. Pasé por una operación, no salió muy bien y, bueno, decidí que era mejor parar.

Hasta ese momento no pensaste nunca «Mira, ya lo he conseguido todo, he ganado la Davis, he sido número uno del mundo, he ganado un torneo del Grand Slam… ¿para qué seguir con esto?»

Sí que lo piensas. Lo piensas a menudo. No por el hecho de haber conseguido lo que has conseguido, sino porque ya has tenido demasiado, ya es suficiente, necesitas parar, relajar la cabeza sobre todo… Si piensas en caliente, sí, te retiras 50 veces, pero luego piensas en frío y te das cuenta de que esa es tu vida y que es lo que te gusta hacer.

Después de perder contra ti en Australia en 1997, Boris Becker decidió no participar en Roland Garros, “Ya estoy mayor para que un español me haga correr de lado a lado de la pista”, dijo, con tono algo despectivo. ¿Hasta qué punto el concepto ser español ha ido cambiando en los últimos años?

Creo que mucho. Al principio éramos una especie solo adaptada a jugar en tierra batida, o era como nos veían fuera… Eso poco a poco fue cambiando; a partir de mi final de Australia en 1997 la gente empezó a ver que podíamos jugar en pista rápida. Yo tenía un juego más agresivo, que quizá no era lo habitual en esa época, y me di cuenta de que el reparto de los puntos del circuito tendía a beneficiar a los que jugaban torneos en pista rápida. A lo mejor antes la mitad se jugaba en tierra y la otra mitad en rápida pero poco a poco ese equilibrio se fue rompiendo, con lo cual, para estar arriba del todo no te bastaba jugar solo en tierra. Yo siempre lo tuve muy claro y ya al empezar mi carrera me iba a jugar muchos torneos en pista rápida sabiendo que iba a perder pronto, pero quería tener esa experiencia y aprender a jugar en todos lados.

Manolo Santana siempre dijo que tu juego se adaptaba perfectamente a Wimbledon. Sin embargo Londres nunca se te dio bien…

Es que en Wimbledon intervienen otros factores. Yo era un jugador que iba mucho al ataque pero me gustaba que la bola botara y allí la bola no bota nada, hay que acelerar muchísimo y a mí no se me daba nada bien, la verdad; me adaptaba tarde y quizá la manera que tuve de tomarme las transiciones de tierra a hierba no fueron las adecuadas para aspirar a lo máximo. Pero también los jugadores que había entonces en pista de hierba hacían muy difícil que pudieras avanzar. Aparte de que la superficie era más rápida que la que hay actualmente… y que teníamos otra mentalidad. Es verdad que una parte quizá fuera fallo mío.

Si cuando empezaste a jugar profesionalmente, en 1994, te dicen que España va a ganar cuatro Copas Davis o un campeonato del mundo de fútbol, ¿qué te hubieses creído?

El Campeonato del Mundo, porque cuatro Davis… A ver, el campeonato del mundo, si tienes tres semanas muy buenas, eres uno de los favoritos y te sale todo… se puede ganar. La Copa Davis es el esfuerzo de varios jugadores y de todo un año, y además hablamos de ganar cuatro en diez años cuando en toda la Historia no se había ganado ni una. Bueno, las dos cosas las veía como una utopía, pero pensaba que tarde o temprano iba a suceder y cuando se ganó el Mundial fue uno de los mejores momentos para la gente que ha vivido el deporte.

Andre Agassi escribió una autobiografía, Open, que podría ser el resumen de cualquier novela contemporánea: fama, éxito, mujeres, fiestas, decadencia, culpa y redención. ¿Cuántos Andre Agassi se quedan en el camino en el mundo del tenis?

Pues imagínate, porque solo llega uno. La autobiografía me gustó mucho, lo que pasa es que la gente solo se quedó con la historia del doping (luego hablaríamos de ello). La figura de Agassi es única, por lo que significó, por la revolución que fue su tenis y el carisma que tenía. Sin haber sido el mejor ni uno de los cinco mejores de la historia, pues quizá junto a McEnroe haya sido el más carismático. No sé, la biografía tiene momentos muy buenos, cuando está con Brooke Shields en el rodaje de Friends, le da un beso y luego desaparece en el coche sin querer saber nada más… Es muy humano, todo.

A posteriori parece fácil pero en el momento, durante un gran torneo, ¿hasta qué punto puede separarse la persona, con sus problemas y sus preocupaciones, del personaje público al que la gente anima en la tele?

Para un jugador no es nada fácil, porque lo que pasa… lo que te pasa te afecta en la pista sea para bien o sea para mal. La gente no se da cuenta y te dicen que, claro, como ganas millones de euros al año tienes que cumplir y se olvidan de que ese deportista es persona ante todo, que si las cosas fuera de la pista no le van bien, en la pista influye. Y al contrario, si fuera las cosas te van bien, dentro estás más animado, más motivado, mejor físicamente. Influye muchísimo.

Agassi también reconocía haber dado positivo por abuso de drogas. Al parecer, les contó un bulo a la ATP y coló. ¿Cuántos bulos “cuelan” con respecto al doping, solomillos incluidos?

Yo te puedo hablar de tenis que es lo que más conozco. El doping en el tenis no existe y si existe, es puntual. Pongo la mano en el fuego. ¿Jugadores que han intentado hacer trampas? Pues los ha habido, seguro, igual que en todos los ámbitos, no solo en el deporte, sino en la vida en general; te ponen tentaciones para que hagas trampas y, bueno, unos en un momento dado las intentan hacer y otros no, tienen más escrúpulos. También habría que diferenciar el doping “social” y el doping para aumentar tu nivel.

¿Con “social” te refieres a drogas como la cocaína o el cristal, que se pueden tomar en una fiesta por diversión?

Claro, es que una cosa es la salud, que es muy importante, pero cada uno hace lo que quiere con ella, y otra cosa es engañar para aumentar el rendimiento. Creo que debería estar castigado de distinta manera y hoy en día no lo está. Yo nunca he probado nada de eso pero no creo que te aumente el rendimiento, por lo que Agassi dice en el libro se ve que es más bien al contrario.

Exactamente, ese positivo está enmarcado en un claro proceso de autodestrucción…

A ver, entiendo que un deportista debería evitarlo, por dar ejemplo y por salud de uno mismo, pero considero distinta la mentira por una cuestión social o para aumentar el rendimiento.

¿Es España un país que cuida la lucha anti-dopaje? Es uno de los problemas que se resaltan cada vez que Madrid opta a unos Juegos Olímpicos…

Por lo que leo, no. Por lo que leo en el extranjero, cuando hay casos… A ver, yo intento siempre tener diferentes perspectivas. No me creo lo que me dicen aquí, con lo cual intento ver si coinciden diferentes puntos de vista y no solo tener uno, en todos los ámbitos. Con una lesión te pasa igual, consultas varios médicos… El problema es que tal y como está el periodismo hoy en día es muy fácil ser manipulado y por eso es bueno leer lo que se dice de ese mismo caso en el extranjero; si coinciden tanto en un punto será por algo. En ese aspecto tanto en Francia, como en Alemania, como en Inglaterra, como en Estados Unidos… coinciden en que España es un país muy permisivo en cuanto al tema del dopaje.

¿Desde dentro te has sentido más observado por ser español en este sentido?

Sí, lo he notado. Si hablamos de otros deportes no te puedo decir pero en tenis, que lo conozco a la perfección, veo lo que entrena un español y veo lo que entrena un tío extranjero y no tiene nada que ver. Ya sé que dicen que el español se pasa muchas horas en pista, con el calor, en tierra… pero yo he visto entrenar a David Ferrer, a Rafa Nadal, y son auténticos animales. Lo que luego veo en la pista es lo que ya estaba en el entrenamiento. En ese aspecto, entiendo que desde fuera pueda haber suspicacia, pero yo lo veo desde dentro y ni se me ocurre dudar de los españoles… También hay parte de envidia: si los jugadores españoles corrieran mucho pero no ganaran torneos como ganan ahora nadie diría nada, pero ahora ven que todo lo que es tierra batida se lo llevan los españoles… bueno, se lo lleva Rafa (risas) y eso también pica y tiendes a buscar excusas donde no las hay.

Hablando de los eternos Juegos de Madrid… tú has vivido la experiencia olímpica desde la perspectiva del tenis, que es uno de los pocos deportes donde un torneo en enero o en noviembre importan más que unos Juegos Olímpicos. ¿Hasta qué punto es una experiencia extraña ver tanta competitividad alrededor y saber que estás jugando un ATP 500?

Lo que lo hace especial es la situación y lo que significa para todos los deportes: convivir con los mejores atletas de todas las especialidades y eso es muy bonito. Sí que es verdad que en cuanto al torneo en sí tenemos más importantes, que son los de Grand Slam, incluso el Masters de final de año, pero bueno, las circunstancias y que sean cada cuatro años lo convierten en algo distinto.

¿Te impactó especialmente convivir con alguien en la villa de Atenas 2004?

Sí, son gente que ves en la calle y luego están ahí contigo, pero la verdad es que estás muy concentrado en lo tuyo, con la presión de representar a tu país y te aíslas un poco.

Después de las innumerables tanganas entre Madrid y Barça, Rafa Nadal mandó un mensaje de cordura: “Ganar no lo es todo”. ¿Es eso verdad?

Ganar es importante… pero es verdad que hay modales, hay formas, hay maneras… y… a ver… ganar de cualquier manera no es el fin, pero está claro que ganar es lo que cuenta, creo que eso de “Lo importante es participar” ha quedado ya un poco obsoleto.

¿De dónde ha salido todo este odio en el fútbol y hasta qué punto puede contagiar al resto de deportes?

Lo que mueve el fútbol no lo mueve ningún otro deporte en España así que, aunque yo tuviera un pique con un jugador en la pista y al día siguiente saliera en un periódico, si después ya no vuelve a ocurrir más la gente se olvida… pero si cada día se alimenta, se enciende la llama, cada vez más, por las dos partes, en Madrid y en Barcelona, se fomenta que ese pique no llegue a calmarse nunca.

No solo es el fútbol, la sociedad tiende a polarizarse: Madrid-Barça/PP-PSOE… ¿Se está convirtiendo el analista político en un forofo de bufanda y bandera?

Probablemente. Tendemos a radicalizar mucho todo estos días y creo que es bueno sentarse y verlo todo desde una perspectiva distinta y calmarse un poco.

Santiago Segurola nos dijo que sentía la situación en la que se está poniendo al aficionado. ¿Hasta qué punto esta tensión constante influye en el aficionado de a pie y hasta qué punto es el propio aficionado el que la demanda?

Las dos cosas van juntas. Se está radicalizando todo demasiado, la gente busca vías de escape y es lo que te decía antes sobre el dopaje: cualquier excusa es buena cuando pierdes. Hay que aferrarse a cualquier cosa si los resultados no te van bien, por eso creo que la gente es muy manipulable y se la manipula, obviamente. A la gente en general le quieren hacer creer algo y a base de repetírselo cada día, pues… Cada uno debería tener sus referencias, leer otras cosas desde fuera, buscar otros puntos de vista.

Pero a veces crees lo que quieres creer tú mismo como aficionado.

Sí, en lugar de sentarte a analizar por qué ocurren las cosas, mejor que te pongan a la vista algo fácil de digerir, algo a lo que agarrarte y ya está, ¿no?

¿Tiene sentido la narrativa Mourinho/Guardiola como ejes del mal y del bien, casi sin matices?

(Contundente) No, creo que no. Se está dibujando una figura de los dos en la que Guardiola es el bien absoluto y Mourinho es el mal absoluto y no creo que sea así. Guardiola tampoco va tan de bueno, lo que pasa es que lo utilizan aquí (se refiere a la prensa de Madrid) para luego decir que tampoco es tan perfecto y tal y cual. Yo tampoco lo veo… vale, es humilde, es respetuoso… a veces, demasiado respetuoso, pero prefiero eso a estar picando continuamente al rival o metiendo cizaña. No creo que exista el mal absoluto ni el bien absoluto. Ninguno de los dos lo son para mí, pero me declaro más seguidor de la humildad y la modestia, aunque sean falsas, que no de lo otro.

Entiendo que “lo otro” es Mourinho. ¿Qué parte positiva destacarías de él?

Es un excelente motivador, pero de su equipo y del equipo rival (risas); consigue que el Barcelona, después de ganar tantos trofeos, no se duerma en los laureles. Es impagable el trabajo que está haciendo para motivar al Barcelona. Un deportista muchas veces muere de éxito, y es lo que le pasó al Barça con Rijkaard. Lo mejor que le puede pasar ahora al Barça es que siga así, motivando. Por otro lado, no tengo la menor duda de que es un grandísimo entrenador, que tiene muchos conocimientos y saca un rendimiento espectacular de sus equipos… pero a veces también influye lo que haces al rival. Esto es como cuando juegas al póker: no solo juegas con tus cartas, tienes que pensar en las del contrario, ¿no? Puedo tener cartas muy buenas pero si veo lo que hay en la mesa, puede ser que el rival tenga mejor jugada que yo. En ese respecto, no solo tienes que ver si le haces bien a tu equipo porque al otro le tienes motivadísimo y que se sube por las paredes.

Una rivalidad que te pilla más de cerca: Nadal y Federer, siete años repartiéndose el dominio del tenis mundial y ni una mala declaración entre ellos. ¿Cómo es eso posible?

Son jugadores que se respetan muchísimo. El tenis en general es un deporte más blanco, históricamente por lo menos tiene fama de más fair play… aunque muchas veces no lo ha habido (nueva sonrisa irónica). Aquí estamos ante dos grandísimos campeones, que se respetan muchísimo, y que si pierden lo primero que hacen es felicitar al rival porque creen que ha sido mejor y punto.

¿Cómo ves la situación de Federer ahora mismo, a punto de salir del top 3 por primera vez desde julio de 2003?

Federer acaba de cumplir los 30. Creo que su nivel máximo lo sigue alcanzando todavía pero la diferencia es que ahora le dura un poco menos que antes, que podía jugarte un partido entero perfecto, o un torneo entero. Ahora quizá le cuesta un poquito más pero cuando lo hace bien sigue siendo espectacular.

¿Qué crees que pudo pasar por su mente cuando sacaba con 5-3 y 40-15 en las semifinales del US Open contra Djokovic y acabó derrumbándose ante el primer acierto del serbio?

Ahí se acumulan muchas circunstancias. Primero, el estado de forma de Djokovic, que es magnífico. Es verdad que el resto que le hace con 40-15 de diez meterá uno… y justamente lo metió ahí. Curiosamente, en eso el gran perjudicado es Nadal, porque probablemente si Federer hubiera ganado a cinco sets, teniendo que jugar al día siguiente, Rafa se habría llevado el torneo. En cambio Djokovic, con ese golpe, se cargó a dos rivales: a Federer y a Nadal. Es verdad que fue un golpe único, pero tampoco diría que es suerte porque Djokovic venía de una inercia ganadora y el factor mental en el deporte, en el tenis especialmente, importa mucho.

Eso explica la victoria de Djokovic pero sigue sorprendiendo el derrumbe absoluto de Federer, que pierde un punto y a partir de ahí le caen cuatro juegos seguidos y pierde el partido sin oponer resistencia.

Es que el miedo existe, lo que pasa es que unos lo disimulan mejor que otros. Todos los grandes campeones en ciertos momentos tienen miedo y unos lo expresan de una manera distinta a otros; él, cuando ve la bola esa que entra ya empieza a dudar, falla el siguiente punto, que ya es iguales, y ahí se da cuenta… El resto del partido es un paseo de Djokovic.

Sigamos con Djokovic. ¿Este año es una amenaza de lo que está por venir o la coincidencia de un enorme momento de forma con un pequeño bajón de Nadal y Federer?

A ver, no creo que sea una cosa circunstancial ni flor de un día lo que está haciendo Djokovic. Obviamente, es muy difícil que repita, pero es un jugador que por nivel puede jugar así muchos años. La gente dice “No, pero ya bajará, ya bajará”. ¿Por qué tiene que bajar? Si Rafa no ha bajado durante tantos años y Federer no bajó… También es verdad que ha habido partidos este año que han sido tal cúmulo de cosas que es probable que otros años no se den, como este partido ante Federer o las semifinales en Roma contra Murray. Incluso en Madrid, contra Bellucci, está un set abajo, 3-1 en contra… y remonta. Pero ahí no entran cosas de nivel, sino de mentalidad. Las circunstancias algún día cambiarán y perderá esos partidos pero el nivel seguirá, de eso no me cabe ninguna duda.

Jon Wertheim, experto de Sports Illustrated, en su libro sobre la final de Wimbledon 2008 cuenta con admiración cómo Toni Nadal había inculcado unos valores de humildad y “normalidad” en su sobrino que eran lo que le hacían especial. ¿Qué influencia ha tenido Toni en Rafa?

Claro que su tío cuenta, pero lo primero es el deportista y el atleta. Rafa hubiera sido un genio en cualquier otra circunstancia. Nació con unas características y unas cualidades que le convierten en lo que está siendo. Luego se añaden cosas como la ayuda de su tío, pero creo que la humildad y los valores y todas esas cosas nacen de la familia. Piensa que a su tío él lo veía una hora o dos horas al principio, el resto del tiempo lo pasaba con sus padres, con su hermana… Los valores de Rafa están inculcados por su familia, que son sus padres. Luego también de Toni, que ayuda a que Rafa no olvide que es muy humilde porque así le ha educado su familia.

¿Y el papel como entrenador de Toni, más allá de ser una figura familiar en la grada?

A ver, le ayuda muchísimo. Claro que es un gran entrenador. Rafa juega de una manera muy especial y es la que le ha inculcado su tío, pero hablamos de un superatleta con una mentalidad increíble y con mucho más talento de lo que la gente piensa.

¿En qué clave hay que leer las declaraciones recientes de Rafa asegurando que “ya no era un niño” con respecto a su relación con su tío?

¡Es que es una realidad! No puedes tratar igual a alguien cuando tiene 15 años que cuando tiene 25 o cuando no ha ganado nada que cuando ha ganado diez Grand Slams. La vida es así y hay que adaptarse a ella. A los quince igual no puedes rebatir una orden de un entrenador y a los 25, sí. Hablando se entiende la gente y no se tiene que tomar a mal lo que dijo, no tuvo ninguna intención de molestar, se limitó a reflejar una realidad.

¿Cómo se consigue ser humilde cuando desde los ocho años ya eres especial, todo el mundo te dice que eres especial, llevas una vida distinta y pasas tu adolescencia y juventud con una corte de aduladores y patrocinadores?

¿Eso es por Rafa?

Por Rafa y prácticamente por cualquier deportista de élite que habéis pasado por algo muy parecido a eso.

A mí me parece que cuanto más arriba llega uno más consciente es de las dificultades que eso conlleva y de lo duro que ha sido. Yo conozco a gente muy poco humilde en el deporte que no ha llegado arriba… y en cambio los que sí han llegado arriba son mucho más humildes. Es por eso: cuando uno está arriba ve lo que ha tenido que vivir, te hace ver la realidad y ser consciente de que lo importante es trabajar muchísimo.

No sé si leíste la reacción a las declaraciones de Cristiano Ronaldo cuando dijo “Me envidian porque soy rico, guapo y juego muy bien”. ¿Hasta qué punto podemos culparle de decir algo así cuando todo el mundo alrededor lleva años repitiéndoselo?

Bueno, creo que eso va dentro de cada uno y son maneras de ser… De todas formas, no estoy de acuerdo en que se le envidie por eso, lo que pasa es que vivimos en una sociedad muy mitómana que adora a los grandes campeones. No me cuadra mucho, creo que si le pasa a él es que hay algo más.

Creo que fue Platini el que le dijo que Federer también que era guapo, rico y muy bueno… y no le silbaban cuando jugaba, sino lo contrario.

¿Dijo eso? Los mejores en todos los deportes normalmente son admirados y queridos y no dudo que Cristiano Ronaldo es querido en muchas partes, lo que pasa es que siempre hacen más ruido los detractores, aunque sean muchos menos, que los aduladores. En mi deporte, los Federer, Nadal, Agassi, Kuerten… siempre han sido los más queridos y los más respetados.

¿Qué ha pasado en el tenis femenino español, precursor del “boom” masculino de los 90? ¿Por qué no acaba de surgir alguien de nivel mundial, no digo ya una número uno sino una top 20 constante?

La verdad es que lo desconozco. No te sé decir. Ellas se quejan de que tienen menos oportunidades… pero no sé qué oportunidades tiene una rusa y hay diez entre las veinte primeras cuando las circunstancias y el modo de vida ahí es mucho más difícil que en España y las ayudas son mucho menores. Oigo que dicen eso: que las ayudas son distintas, que no se les da bola… me gustaría que me explicaran qué quieren decir con eso, porque ves países que tienen cero tradición tenística… por ejemplo, Serbia, que saca a Ivanovic y a Jankovic, que han sido número uno en los últimos años cuando Ivanovic jugaba en una piscina vacía, contra la pared, durante la guerra. No sé si has leído eso.

La verdad es que no.

Pues peloteaba en una piscina vacía que había frente a su casa, durante la guerra, así que tiene que haber algo más ahí, pero no sé, no te podría decir.

Desde que las Williams decidieran espaciar sus participaciones, no hay una líder clara en la WTA. ¿A qué crees que se debe esto mientras en la ATP tres jugadores llevan seis años dominando la clasificación?

Son períodos, antes pasaba exactamente al revés. Hace 15 años estaban Becker, Courier, Sampras, Agassi, Rafter, Kafelnikov… hubo mucha rotación y en cambio en la mujer siempre estaban Graf, Hingis Seles que se repartían todo. Ahora es al revés. Bueno, son épocas y circunstancias distintas, pero no le veo una explicación clara al asunto.

Salvo Del Potro en el US Open de 2009, los ganadores de todos los torneos de Grand Slam desde Australia 2005 han sido Nadal, Federer y Djokovic. ¿Quién romperá esa racha?

Yo apostaría por Murray, pero… hay un factor mental ahí importante. No ha ganado ni un set en una final de Grand Slam y ha disputado ya tres de ellas. Se lo merece, pero si pasan un par de años más aparecerá el mejor Del Potro o Tomic o jugadores que ahora tienen 18-19 años, y en un par de años pegarán el salto. No por el hecho de jugar tres finales quiere decir que vayas a ganar. Me acuerdo de Coria, que iba a ganar muchos Grand Slams y no ganó ninguno. O Ferrero, que era muy superior a todos en tierra y también iba a ganar, iba a ganar… y ganó uno porque apareció Nadal. Lo que no consigues en el deporte nadie te asegura que lo vas a conseguir más adelante, hay que cazarlas al vuelo. Lo que puedas hacer ahora, hazlo.

Por debajo del radar, ¿quién puede llegar a ser un serio competidor?

Si tiene dos semanas buenas, Tsonga puede ser un rival duro de ganar en pista rápida. Si tiene dos semanas buenas, ojo, que no es fácil, porque tiene un potencial tremendo. De entre los jóvenes, Tomic, lo veo como ganador de Grand Slam. Es difícil decir, pero lo veo.

Hablando de juventud, te llamaban “Moyá the destroyer” en Australia. ¿Hasta qué punto te pilló todo eso —la final en Australia, el título en París, el número uno del mundo—demasiado joven como para disfrutarlo de verdad?

Lo disfruté. Si hay algo que hice en toda mi carrera fue disfrutar del momento y ser consciente de lo que estaba haciendo. No daba nada por sentado y nada por hecho. Sabía que cada torneo que ganaba podía ser el último y vivía bajo esas premisas. En ese aspecto, volvería a hacer lo mismo que hice, siempre intentando compatibilizar el deporte con la vida personal. Pero sí, fui muy consciente de que lo que conseguía era muy grande.

Entonces, ¿tú sabías ya a los 22 años la importancia histórica que suponía ser el primer número uno del mundo español?

(Muy contundente) Sí, sí… era algo buscado, era algo muy consciente y sabía que si no era en ese momento podía ser que no volviera a pasar nunca más.

Tu derecha marcó una época, ¿qué jugador de la actualidad te recuerda a ti en ese sentido?

No creo que haya muchos jugadores que se parezcan… Quizá Fernando González, que se apoya mucho en el saque y en la derecha, pero él utiliza el revés a una mano y juega más el cortado… mientras que yo subía a la red más que él. A otro nivel, Tsonga, a lo mejor, por la derecha. Es más agresivo que yo, tiene menos paciencia… pero los demás, hoy en día, son muy todoterrenos: buena derecha, buen revés, buenos atletas.

¿Tienen razón entonces los que critican cierta uniformidad en el tenis actual y echan de menos a jugadores como Rafter, Edberg, Becker… de saque y volea constante?

Se tiende siempre a echar de menos el pasado. Obviamente, había mucha más variedad, también cada pista era distinta, la velocidad era distinta y ahora mismo es más uniforme, pero sí, a mí me gustaba ver a Rafter jugando con un buen restador como Agassi, ver cómo se las apañaba. Ahora eso no pasa porque el nivel medio ha subido y porque las pistas son más lentas; en pista cubierta ni te digo.

Pues en Wimbledon insisten en que la hierba es la misma…

No te hablo de Wimbledon, sino de la pista rápida en general. Las bolas son más grandes también, se abren más…

¿En eso ha influido la revolución de las raquetas, que cada vez sean más manejables y combinen mejor fuerza y control?

Eso en los últimos años no ha jugado un papel decisivo. Jugó su papel cuando se pasó de la madera al grafito, ahí sí que hubo una revolución brutal, pero poco a poco se han ido uniformando en los últimos años. Si ves la velocidad de los saques ahora es más o menos la misma que hace 7-8 años. En cuanto al control… yo no lo he percibido así

¿Ni se comenta en el vestuario?

La verdad es que no, no es la percepción que yo he tenido.

Raquetas aparte, ¿quién es el jugador que más te gusta ver en la pista?

¿Ahora mismo? A ver… Federer ha sido el jugador más espectacular que ha habido nunca. Tanto por talento, técnica, plasticidad, elegancia… Edberg, en su día, me gustaba mucho.

De los muchísimos rivales que has tenido en estos 17 años, ¿cuál ha sido el más complicado para ti?

Federer también. Jugué ocho veces con él y no le gané nunca.

Leí una entrevista en la que decías que la primera vez que jugasteis tú estabas cerca del número uno y él era un adolescente, pero aun así perdiste y en aquella entrevista decías “Si llego a saber que no le iba a ganar más, me hubiera esforzado al límite”.

Joder, sí, él tenía 17 años. A ver, te esfuerzas igual, pero… si llego a saberlo… a las pocas semanas me convertí en el número uno del mundo y él era el número uno junior, pero igual estaba el 200 del mundo.

Aparte de los grandes que sabes que siempre te van a causar problemas como Nadal o Federer, ¿había algún otro jugador que lo veías en tu lado del cuadro y pensabas “Esto tiene mala pinta” aunque a lo mejor estuviera el 50º en la clasificación?

Había rivales que por su juego te incomodaban, pero la sensación no era la misma que cuando te tocaba Federer. No había ninguno en particular.

Por ejemplo, Agassi odiaba jugar contra Becker hasta el punto de dejarse ganar para no jugar con él.

(risas) Sí, eso es la hostia, lo dice en el libro… Que Becker le tiraba besitos a Brooke Shields durante el partido, ¿no? Qué bueno. No, a mí no me ha pasado nada parecido.

Comparar épocas es complicado, pero, ¿qué haría Sampras en el tenis de hoy?¿Y Federer y Nadal en los noventa?

Es que es verdad que es difícil. En los años noventa había más profundidad de potenciales ganadores del Grand Slam y supongo que los tres que dominan ahora estarían ahí arriba igualmente. No sé en qué orden, yo creo que se irían alternando mucho más, con Agassi, con Becker, con Sampras… Pero estos de ahora son los mejores de la historia, así que a lo mejor en lugar de tres habría seis o siete, pero estarían los mismos.

Ahí siempre entra la duda, ¿son los mejores de la Historia porque lo ganan todo o lo ganan todo porque no encuentran competencia en esta década?

Antes había mucha más especialización. Los cuatro que te llegaban a semifinales de Roland Garros no tenían nada que ver con los cuatro que llegaban tres semanas después a las de Wimbledon. Eso ya no existe. Las pistas se han ralentizado tanto que ya todos juegan bien en todos lados. Antes, jugabas con Sampras en tierra y decías: “Hostias, quiero que me toque”, porque creías que le ibas a ganar. Luego te ibas a Wimbledon y te tocaba un indio o un no sé qué y decías “Me cago en la puta”. Eran dos deportes distintos, antes.

Volvamos al día de hoy y a cuestiones oscuras. Aparte del doping hay otro problema que amenaza el deporte profesional, aunque no sepamos su extensión: las apuestas. Incluso Davydenko estuvo bajo sospecha siendo multimillonario y top 5 del mundo. ¿Has oído algo?

(Pausado, reflexivo) He oído, he oído. No sé mucho del tema porque no estoy interesado… pero sí que lo he oído y creo que es algo puntual, no que esté extendido. Tú hablas de Davydenko y yo te puedo decir que en un partido de estos que te puedes dejar ganar llegas a ganar cientos de miles de euros, y esto pasa en torneos ATP 250, torneos muy pequeños donde el ganador se lleva 80.000 euros. El ganador del torneo, ¿sabes? La tentación supongo que está ahí, es muy poderosa… pero no te puedo decir más porque es algo que desconozco, lo veo muy de fuera y no me he querido meter en ese asunto.

Mirando atrás, a 1994, ¿dirías que dejas un deporte más limpio o lo contrario?

Más limpio, yo creo que sí… Los controles, en cuanto a todo, están más a la orden del día. Ha ido evolucionando a mayor control, eso está claro.

El filósofo Albert Camus dijo “Todo lo que sé del hombre lo aprendí del fútbol”. ¿Qué se puede aprender del hombre viendo el deporte actual?

En el deporte —te hablo de fútbol sobre todo, que es lo que más mueve, lo más fanático— se descubre a gente, incluso gente próxima a ti, con un lado que no conoces, que en circunstancias de máxima tensión y máxima furia y rabia sacan esa parte y en cierto aspecto te hace gracia. Te hablo de gente que es maja y sabes que no va a hacer nada malo luego, pero creo que pones a Mourinho en la grada de un campo… y se lo cargan. En un partido en el que haya provocado o le hayan malentendido… lo metes ahí con los ultras y yo creo que se lo cargan. Es algo peligroso y que se debe parar. El público y el lector de prensa se debe calmar un poco, si no esto al final…

Y este linchamiento de figuras públicas, esa agresividad total, ¿no tiene su lugar también en Twitter con determinados temas?

Es en lo que se está convirtiendo el deporte, sobre todo el fútbol. Yo soy muy futbolero, me encanta, pero hay otras cosas en la vida y hay que ser conscientes de ello, me lo tomo en broma… me pongo a vacilar y me dicen de todo.

¿Cómo llevas eso?

A mí me gusta mucho Twitter, sí… es un canal sin barreras, los deportistas no estamos acostumbrados a ello. Pocas veces hemos tenido contacto directo con la gente. A ver, no vas a llamar a la tele a decir “Oye, voy a comunicar que…”. Aquí anuncias lo que te apetece sin filtro y las respuestas me las tomo bien. Los hay que se meten conmigo, pero me alegro mucho viendo la gente que me sigue, que me apoya y que se ríe conmigo.

Además de cuidar de tu hija, ¿tienes tiempo para leer o engancharte a alguna serie?

Sí, ahora que estoy solo en algunos viajes aprovecho un poco. Estoy viendo The Wire,  estoy leyendo La casa de los espíritus, de Isabel Allende… con mi mujer veo —cuando tenemos tiempo y la niña se duerme— la serie que a ella le gusta, que se llama Glee. Cuando nació la niña hubo una época que no me apetecía leer nada ni ver nada, quería estar con ella, no tenía… no sé, no me daba el punto de leer, pero eso ha ido cambiando.

¿Cómo se vive la paternidad en un deportista de élite? Me refiero, llevas desde niño cuidando exclusivamente de ti, de tu cuerpo, de cada gramo de más, cada pequeño dolor… y de repente pasas de cuidado a cuidador.

Es instantáneo. En el momento en que ves una cosa tan pequeñita, que depende tanto de ti, que te necesita porque, si no, no sobrevive… te despierta un instinto brutal y en ese aspecto, lo repito muchas veces, es lo mejor que me ha pasado nunca y yo ya pensaba que sería así, no me ha sorprendido ese sentimiento, pero es algo maravilloso… y ni Roland Garros, ni número uno ni nada.

Giras y vida familiar aparte, ¿cómo fue la experiencia de comentar el último fin de semana del US Open en Canal Plus?

Pues la verdad es que me gustó, fue divertido, con Carretero…

¿Te ves ahí en el futuro?

Sí… yo creo que puntualmente es algo que puedo hacer. Intento llegar a todo el público, no caer demasiado en tecnicismos para que se me entienda. No es lo mismo hablar con gente que está metido en el tenis, que la jerga es distinta, que hablar para todos los públicos. No es fácil, pero me siento cómodo y la gente me ha dicho que le gustó, aunque bueno, me lo ha dicho gente que me conoce, así que no son demasiado imparciales (risas)

De entre los comentaristas de tenis que han ido pasando por las televisiones, ¿quién te gusta especialmente? ¿A quién te gustaría parecerte?

Cada uno tiene que tener su estilo. Por la manera de ser unos son más abiertos, otros menos. Me gusta mucho Carretero, me gusta mucho Poyán, de Eurosport; cuenta historias que no tienen nada que ver con el tenis… es muy ameno. Me hace gracia, es un tipo muy divertido.

¿Por qué se pueden hacer tantas películas buenas sobre boxeo pero nadie se atreve a fondo con el fútbol y desde luego no con el tenis, si salvamos la metáfora de Woody Allen?

Es muy difícil hacer una película sobre el tenis, tendrías que coger actores que jugaran al tenis, es algo muy difícil de aprender. Las que he visto no quedan muy reales. Hubo una que se llamaba Wimbledon y la que dices de Match Point, pero realmente no va de tenis. No hay… que sea sobre la vida de un tenista como hay la de un boxeador… no recuerdo. Y de fútbol… recuerdo haber visto Evasión o victoria hace muchos años, pero tampoco era fútbol del todo, más bien del campo de concentración.

Déjanos un último comentario que estés convencido de que te costaría centenares de “unfollows”, algo que hayas estado pensando en tuitear y en el último momento dijeras “Bueno, me lo guardo, porque me va a caer una…”

(Lo piensa mucho, como si se vinieran demasiados a la cabeza o no apareciera ninguno justo cuando lo anda buscando) Soy bastante precavido… Si hablas de fútbol, de un equipo o de otro siempre te llueven muchas críticas… No se me ocurre nada, lo fácil sería decir algo de Mourinho o del Real Madrid, pero no sé.

Entonces, en vez de imaginar, intenta recordarnos un comentario que sí hiciste y que en su momento te llegaran palos por todas partes.

El que puse de la selección española. Que el tiki-taka cuando es en Liga o Champions aburre… pero cuando es en la Eurocopa o en el Mundial, divierte. Leí en Marca y en As sobre la selección española, cómo mueve la bola… y cuando lo hace el Barça resulta que aburre. Me pusieron verde, que si era antimadridista… ¡pero si yo no estaba hablando del Madrid, no estaba hablando del Madrid para nada! A la gente le cuesta interpretar. Antes había una asignatura que era “comprensión del texto” y ya no existe, no entienden nada.

Es más bien una comprensión del “pretexto” para poder echarte la bronca por algo.

Pues sí. Recuerdo que cuando sancionaron a Mourinho y a Vilanova puse que la sanción de Vilanova era corta porque agrede a Mou dos veces: primero le mete el ojo en el dedo y luego le da una colleja. ¡Que le mete el ojo en el dedo a Mou, puse! Y me empiezan a saltar: “Pero cómo eres tan antibarcelonista, si fue Mou el que le metió el dedo”… ¡Es que no leen!

Resulta muy divertido cuando Carlos Martínez, del Plus, o tú, retuiteáis las respuestas de vuestros seguidores: tres diciendo que se os “ve el plumero” de madridistas y otros tres que se os “ve el plumero” de barcelonistas por un mismo comentario.

¡Me dicen “se te ve el plumero”! Claro…. ¿Y? ¿Qué pasa? “Se te ve el plumero”… ¿Y?… ¿Esperan que sea un juez o un periodista que tiene que ser imparcial? ¡Pero que me estás contando! “Se te ve el plumero” Es que yo flipo… No, pero es muy divertido Twitter, me lo paso muy bien.

 

Fotografía: Gonzalo Merat

 

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10 comentarios

  1. Pingback: Carlos Moyá: "Eso de 'lo importante es participar' ha quedado ya un poco obsoleto"

  2. Fawkes

    Que fenómeno.

  3. El doping en el tenis es tan absolutamente evidente que casi entra la risa leyendo a gente como Moyá. Son muy habituales entre los tenistas de élite esos músculos que van y vienen en cuestión de semanas o esos jugadores que juegan cada vez con más energía conforme avanzan los partidos. Por no hablar de esa gigantesca farsa de Novak Djokovic: que en un año pasa de ser un tenista de 70% de victorias a alcanzar un 98%. Y todo, dice, por «eliminar el gluten de la dieta y mentalizarse psicológicamente». ¡Claro! Un tenista de elite desde la adolescencia se entera una década después de que es alérgico al gluten. Y voy yo y me lo creo.

    El tenis es la próxima parada de lo que ya pasó con el ciclismo de competición. El tenis actual es una payasada a base de esteroides. Gladiadores americanos.

    • CARLOS

      Muy cierto Iracundo,el caso de Djokovic es escandaloso como ha mejorado físicamente,llega sobrado a todo.Cuando un deportista cambia de rutina después de tantos años o ficha a un médico,es para sospechar.

  4. Leyendo lo del cine y el tenis he recordado la peli de Hitchcock Extraños en un tren y la famosa escena en que el protagonista, un tenista profesional, juega un angustioso partido contra reloj.

    Gran entrevista, por cierto.

  5. Iracundo, hay mucha gente que se descubre que padecen intolerancias alimentarias de adultos, u otros trastornos hormonales. Una de las Williams ha tenido un tromboembolismo pulmonar (cuando siendo una deportista en activo los factores de riesgo los tiene bastante controlados), y la otra padece un Síndrome de Sjögren, que es una enfermedad autoinmune.

    Es decir, si Djokovic realmente es celíaco es lógico que haya mejorado, y puede que al no sentir malestar compita mejor. Igual que este disconfort podía ser fragilidad mental, también podía ser el malestar digestivo, y sentir por ello ansiedad, sobre todo cuando ocurría sobre la pista e implicaba derrotas.

    Y por cierto, evidentemente es posible que haya doping y que no nos enteremos, pero generalizar de la manera que tú lo haces, además de demagógico, es demasiado aventurado.

  6. Creo que Stoner también descubrió hace poco que tiene intolerancia a algún elemento, por poner un ejemplo de otro deportista de elite fuera del tenis. Y, efectivamente, ha mejorado mucho desde que lo descubrió.

  7. mensajito para rafa.»»porque tiene o va djokovic a bajar de nivel»»??.los que sabemos de esto sabemos que eso no va a pasar,o nadal mejora muy mucho su saque para destrozar mas a los rivales de arriba mantener los maximos saques posibles y puntos gratis,o que se vaya olvidando de ganar slams,cuando uno alcanza un nivel no baja,otra cosa son las lesiones..de acuerdo tambien con murray y tsonga como dice moya como mas rivales para rafa el año que viene sucesivo..
    se nota que moya no vio a borg jugar si cree que se retiro por mc enroe al cual vapuleo casi simepre que jugo se equivoca ,se retiro harto de jugarlo todo ganarlo todo harto de ver solo pelotas raquetas..cuando uno habla de borg ay que levantarse de la mesa y ponerse de rodillas..hablamos de un verdader genio..ni rafa ni federer tienen su record a los 25,ni nadie lo tendra..que mire alguien con 17 años como tenia a laver de lado a lado en la pista desquizado y este romepiendo raquetas..en fin.
    mensajisto para el tonto del doping ..agassi no se dopo no le hacia falta,se drogo harto de la vida como muchos..si no hubiera tenido tanat mierda a us alrededor hubiera ganado 15 grand slams aunque no creo que le importe mucho..llego al menos 2 veces a la final de cada grand slams.y serie 1000..se nota iracondo que no has cogido una raqueta en tu vida..entrenan 4-5 diarias..otra cosas es que tu no estes dotado con un cuerpo de atleta..acomplejados envidiosos esta este pais lleno

  8. CARLOS

    Con el tiempo me a ido cayendo mejor Carlos Moya y encima ve The Wire.

  9. Pingback: Nadal News » Blog Archive » RafaLint: October 25th

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